Televisión

Paz Padilla: "He descubierto una Ana Rosa muy humana y sensible"

  • "La Paz de hoy no haría muchas cosas del pasado"
  • "Creo en la ley de la siembre y sé que mi hija cuidará de mí"

La capacidad de reinventarse que tiene Paz Padilla se demuestra una vez más esta semana con el lanzamiento de su nuevo libro Madre! con el que homenajea a las mujeres. Vestida de gala y arropada por familiares y algunos de sus amigos más cercanos y mediáticos, la cómica quiso 'bautizar' su libro en el escenario del teatro Alcalá junto a Antonio Resines, la cantante Buika y el músico Juan de Materia Prima. Fue un guiño a sus planes de futuro dado que la idea es hacer un musical con este trabajo. De eso hablamos luego al igual que de tantas otras inquietudes y desvelos. Cuando Paz se abre lo hace sin filtros ni líneas rojas.

Porque Paz es como se muestra. De las que da besos sonoros en los carrillos y se ríe con ganas y sin miedo a las arrugas. Ahora está de gira con El humor de mi vida (vuelve a Madrid el 24 de mayo) y si tiene tiempo se pasea por algún programa como TardeAR. Volver a Mediaset fue también recuperar la normalidad tras una salida abrupta y un desgaste televisado en su etapa de Sálvame. De eso no habla con rencor sino con la serenidad que da ver las cosas con distancia y entender que la vida son etapas y cada momento tiene su dosis de provecho y desperdicio. Pero sin venganzas. Lo bueno de Paz es que ha sabido gestionar la parte amarga de la vida a base de humor y de amor y de ahí no hay quien la apee. Es su receta para la vida y a ella le funciona.

Después de leer Madre! entiendo la necesidad que tenía de homenajear a la suya.

PP: Es un homenaje a las mujeres y a todas las Lolas que existen. En el teatro suelo encontrarme con muchas mujeres que vienen a saludarme y me cuentan sus situaciones que son durísimas y te aseguro que todas las madres tenemos una vida difícil. Como suelo repetir, todos tenemos nuestras cruces. Lo que se ve en las influencer no es la verdad. En la misma persona existen los buenos y malos momentos y así es la realidad de la vida. Las madres dan las herramientas a los hijos para que sobrevivan.

Su arte está en llenar de humor y amor incluso lo más doloroso de la vida.

PP: Son mis dos herramientas para salir de todo. Cuando se tiene amor se pueden soportar todas las adversidades. Las cruces compartidas duelen menos porque los dolores de la vida no se llevan bien estando solo. El dolor compartido claro que alivia. Tus padres, hermanos, amigos… aislarte es lo peor que uno puede hacer y con amor te enfrentas a la enfermedad, a la muerte. Como decía mi madre, las miserias con pan y amor entran mejor.

Sin duda es lo mejor que le ha podido dejar en herencia su madre, una mujer que también era una cachonda perdida.

PP: Cuando cuentas con humor las cosas duras de la vida todo parece que duele menos. Es una herramienta maravillosa porque es lo contrario del miedo, de la angustia y soledad. Y otra cosa que tenemos que aprender es a disfrutar el momento. Somos muy de recordar a posteriori los buenos ratos pero hay que sentirlos.

¿La sociedad actual cuida bien a los mayores?

PP: La sociedad china sí lo hace igual que cuida de los bebés y no los dejan en manos de otros. En mi familia siempre hemos entendido que hay que cuidar a los nuestros, mi madre lo hizo con mi abuela.

¿Y confía en que su hija se ocupe de usted el día de mañana?

PP: Espero que sí. Creo en la ley de la siembra y suelo hablar con mi hija de estas cosas. Le digo que si un día necesito que me ponga una persona para atenderme que lo haga pero que nunca deje de verme. Creo que no hay nada más triste, como se vio en la pandemia, que morir solo. Ese remordimiento o culpa queda ahí para siempre porque es muy difícil superar esa pérdida cuando encima ocurre en esas circunstancias.

Si se pasea por cualquier hospital verá como los ancianos apenas reciben visitas.

PP: En esta vida tenemos que estar preparados para la soledad no buscada. Mi madre a los 92 años decía que no podía llamar a nadie porque no le quedaban amigos vivos. A eso te lleva la vejez pero siempre tuvimos claro que estaríamos con ella y es que nos dio tanto amor que entendimos la ley de la siembra a su lado. En la vida hay de todo, gente egoísta también, pero hay que entender que debemos devolver a nuestros padres lo que nos han dado.

Cuando piensa en su madre qué le viene a la cabeza.

PP: Lo sabia y graciosa que era. Su mayor cualidad era que sabía adaptarse a todas las generaciones. Se lo pasaba bien con un niño, con un adulto o con quien sea. Adaptaba su alma a la persona que se le acercaba. Su casa siempre estaba llena de gente, era como el patio de la Bernarda.

Su madre supo aconsejarla bien cuando su pareja, Antonio, enfermó de cáncer.

PP: Mis padres nunca tuvieron nada y fueron felices. Mi madre me repetía que viviera el día de hoy no el de mañana. Que no era real que lo importante era que lo tenía y que había que disfrutarlo. Ni el pasado ni el futuro importaba. La sabiduría de los abuelos y los padres y el refranero popular tiene las mejores enseñanzas.

Volvió a Mediaset después de una salida abrupta.

PP: Regresé primero a Cuatro con un programa que hice junto a mi hija y luego estuve en "Tardear" para revivir junto con Sardá para un especial de "Crónicas Marcianas" y me sentí muy cómoda. Volví a recuperar esa Paz cómica, graciosa, divertida, que quita hierro a la actualidad. Ana Rosa me ofreció ir más veces y cuando tengo tiempo pues vuelvo y confieso que he descubierto una Ana Rosa muy humana, sensible y generosa que genera un ambiente muy bonito y me gusta compartir esos momentos con mis compañeros en una tele amable.

En el libro recuerda su paso por "Sálvame" y se nota que se le hizo bola al final.

PP: Tengo muchos recuerdos porque en catorce años pasó de todo. A mi madre le encantaba verme y me pedía que le contara todo lo que no se decía y era muy graciosa. Han pasado muchas personas, me he reído, he tenido momentos muy tristes. He aprendido y en eso le estoy agradecida a la cadena, pero yo he cambiado y hoy no soy la misma Paz que empezó. El programa fue moviéndose y yo también. Creo que todo lo que sucede en la vida conviene. Es verdad que al final estaba en un momento muy zen de la vida y por eso esa salida tampoco me hizo tanto daño. Lo enfoqué como un tema de trabajo y además a la semana siguiente ya tenía otra oferta. No me gusta recrearme en el dolor y es porque tengo una vida muy bonita. Si estás en calma y haces las cosas bien todo te afecta menos. Tengo claro que no he hecho daño a nadie de forma voluntaria y si así paso pido perdón porque no fui consciente. La Paz de hoy tiene muy claro que hay cosas que no volvería a hacer.

¿Y le hicieron daño?

PP: Claro. Hay comentarios que según te encuentres te afectan más. Como cuando murió Chiquito al que yo adoro. Era mi amigo, como mi padre. Y en Sálvame había que tratarlo como un personaje y con eso sufrí mucho. Pero era el programa que era. Para lo bueno y lo malo. También en "Sálvame" me tocó anunciar el final de ETA. Imagínate qué momento histórico. Yo intentaba aportar lo mejor de mí, el humor y la alegría, pero a veces costaba.

¿Volvería a presentarlo si regresara a la parrilla?

PP: No. A ese tipo de programas no regresaría porque estoy en otro momento de la vida y ya no quiero hacer daño a nadie. Una opinión no es una verdad y a veces sin darnos cuenta machacamos al personaje y a lo que hay alrededor. Ya no quiero hacer daño a nadie.

¿Y amor del que da un hombre también lo necesita?

PP: Pues claro. Soy mujer, sigo viva y aquí pero he aprendido a amar a la gente que llega a mi vida aunque sea de forma distinta. Como de mi Antonio al que siempre quise. Con los años no eres la misma y en esa diferencia también está el amor que tenemos en ese momento. Hoy hay muchas cosas que no me planteo. Como te decía estoy viva y soy feliz con lo que tengo hoy. Sin pensar en más.

Cuestionario

¿Dónde ha amanecido hoy?

PP: En Valencia, mirando la plaza del Ayuntamiento.

La última vez que ha llorado.

PP: Hace dos minutos. Lloro todos los días y ahora recordando a mi madre he vuelto a llorar.

Su última mentira.

PP: No miento nunca. No he necesitado un polígrafo nunca. Como mucho no respondo pero jamás miento porque la mentira hace daño.

¿Qué es lo más caro que ha comprado?

PP: Las casas que tengo. Invierto en ladrillo.

La última vez que se ha desnudado.

PP: Con mi libro "Madre!". Y ahora contigo.

Lo que más le disgusta de usted.

PP: Hablar mucho. Si hablo no aprendo y no quiero cometer ese error.

El último mensaje de móvil que ha guardado.

PP: Alguno que ponga "te quiero".

La situación más embarazosa de su vida.

PP: Días atrás acudí a un evento y no iba bien vestida. Pero me da igual porque reconozco que soy un puto desastre y me pasa mucho.

Si fuera invisible qué le gustaría hacer.

PP: Juntaría a personas para generar amor.

¿Ha robado alguna vez?

PP: Pues claro. Que yo soy niña de barrio y ahí te aseguro que lo hacíamos aunque fueran tonterías. Hoy sería incapaz.

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