Televisión

Las consecuencias que ha tenido para Iker Jiménez el polémico minuto de silencio: "Nos paró la Guardia Civil"

El minuto de silencio que guardaron Ikér Jiménez y Carmen Porter por los dos agentes de la Guardia Civil que murieron en Barbate hace unas semanas sigue dando que hablar. "Es lo más viral de nuestra historia en 20 años", ha reconocido el presentador sobre un vídeo que se propagó con gran intensidad por las redes sociales.

Pero la imagen del minuto de silencio ante una bandera de España a media asta también ha tenido repercusión más allá de Internet. Lo han comprobado Iker Jiménez y Carmen Porter en un viaje que recientemente han realizado en coche por el norte de España, donde muchos les han aplaudido por el gesto que protagonizaron junto con los colaboradores que aquella noche estaban en el programa Horizonte, de Cuatro.

"Nos paró la Guardia Civil. 'Ya verás, a ver si nos van a multar', pensé. Pues no, era para cuadrarse, para darnos las gracias", ha explicado Iker Jiménez este domingo en Cuarto Milenio. "Nos paraban los tractores, la gente en los pueblos, la gente en la ciudad...", ha recordado. "Lo simbólico ahora cobra mucha fuerza, como ese minuto de silencio".

La decisión de guardar un minuto de silencio nació prácticamente de la improvisación cuando un colaborador de Iker se lo propuso. "Lo hicimos como salió, los invitados se pusieron de pie. Y yo no sabía muy bien... y dije: 'venga, lo que salga'. Y eso ha calado mucho en la gente", ha celebrado el periodista, que ha comprobado cómo esa imagen les ha dado un impulso de "fama repentina dentro de la fama que tenemos desde hace 20 años". "Lo que hemos recibido ha sido un afecto extraordinario", ha dicho el presentador.

Sobre este asunto, el de la popularidad de la televisión, el comunicador explica que es un tema difícil de gestionar, sobre todo por la percepción que los demás tienen de uno mismo. "La fama me da rubor porque a veces no sé qué responder. Muchas personas necesitan soluciones, enviados, elegidos... Y nosotros a veces somos decepcionantes, porque no tenemos respuestas para muchas cosas. Si no, seríamos unos falsos y tramposos, que de eso hay mucho. Y en nuestro negocio y nuestro oficion, bastantes", ha comentado.

Pero tanta popularidad ha hecho que a veces viva situaciones surrealistas. "Nosotros pasamos de ser periodistas anónimos a que, en algunos sitios, nos traigan bebés para que los toquemos, porque creen que los vamos a dar suerte. Porque para ellos representas algo. Y es muy difícil no ser decepcionante para esas personas", ha rememorado. "Intentamos no creérnoslo para no convertirnos en engreidos. Y esa es una lucha constante".

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