Televisión

Paz Padilla: "Tres años antes del Covid dije que lo que más me preocupaba era una pandemia"

Xavier Sardá fichó a Paz Padilla para Crónicas Marcianas en un aeropuerto. "Sin saber lo que iba a hacer", recuerda la humorista. "Siempre fue muy generoso", dice sobre el "jefe", que vuelve a reunir a los marcianos en un especial que Telecinco emite este martes a las 22.00.

Paz Padilla reivindica Crónicas Marcianas por ser un programa "pionero" del que todos han bebido después, incluso Sálvame. "Claro, y tú miras El Hormiguero y también Crónicas. Todo lo que se ha hecho después, mama de Crónicas Marcianas. No se ha inventado nada nuevo", afirma.

De su paso por aquel mítico late night también destaca que fue "una máquina de hacer artistas" donde todos trabajaban a una. "No competíamos entre nosotros. No éramos rivales. No he vuelto a estar en un programa en el que hubiera esa hermandad", manifiesta la presentadora que "nunca" vio pullas entre los compañeros y destaca que siempre trabajó con "libertad". "En Sálvame también era libre y cuando te dan libertad es muy bonito. Cada etapa es distinta", expone la artista gaditana, que ahora afronta una fase verdaderamente diferente en Mediaset después de que el año pasado tuviera verdaderos problemas con la cadena. De hecho, fue despedida y readmitida tras su polémica salida de Sálvame.

"Tres años antes del Covid dije que lo que más me preocupaba era una pandemia"

Las cosas han cambiado mucho desde entonces. Aquel programa que presentó ni siquiera existe en parrilla, mientras que ella está en la cadena por partida doble: reencuentro de Crónicas Marcianas y Te falta un viaje, un espacio que el miércoles estrena Cuatro y en el que comparte protagonismo (y viajes) con su hija Anna Ferrer, una experiencia que le ha marcado tanto como la experiencia que vivió con Jesús Calleja y que podría ser la génesis de esta nueva aventura televisiva.

"En aquel programa [el de Calleja] dije algo que tres años después salió. Me preguntó qué me daba más miedo y dije que una pandemia. Tres años antes del Covid. Igual que ahora puedo decir que lo que más miedo me da es un ciberataque. Tengo claro dónde me iría a vivir y cómo. El problema es cuando te piensas que la vida es tu casa, tu ciudad y tu mundo. Hay muchas formas de vivir, sin ordenador, sin teléfono o sin luz", explica la presentadora, que tiene claras cuáles son sus prioridades.

"Lo primero que hay que tener es un huerto para poder comer. La mayoría de la gente, si hay un ciberataque y cierran los supermercados, no tiene ni una patata. Yo tengo dos combi llenos de comida congelada [risas]. Y también tengo gallinas. La vida es la sencillez. Solo necesitamos amor, comida y aire", explica sobre la filosofía que practica, basada en centrarse en las cosas importantes.

Dice que no está pendiente de las redes sociales y las críticas que puede recibir -"La crítica es el arma del envidioso", apunta- y tampoco ve televisión clásica. "Hace muchos años que no. No veo nada de tele, alguna entrevista puntual, pero yo soy de youtubers y pódcast. Me gusta mucho aprender de física cuántica, filosofía, cocina... es muy bonito. Las redes te permiten profesionalizarte en algo que no tenías ni idea", reivindica.

"No tenemos que hablar mal de las redes. Yo empecé a a hacer un curso de neurociencia con Nazaret Castellano, porque la conocí por las redes. Y estoy haciendo un máster de coach online, por las redes. Si no fuera por Internet, no lo podría hacer. Y estoy dando conferencias con Mentes expertas porque admiraba a Marián Rojas, Mario A. Puig o Victor Küppers. Y pensar que estoy con ellos recorriendo España... todo es es por las redes. Hay una evolución en mí gracias a las redes", manifiesta sobre lo que de verdad le mueve, más allá de su trabajo en los medios.

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