Televisión

La venganza de Montero y Belarra contra Sánchez pasa por el Pirulí: Podemos quiere el control de RTVE

Una vez confeccionado su nuevo Gobierno, un restyling del anterior, Pedro Sánchez se dispone a resetear RTVE, cuyo Consejo cuenta con importantes cuotas de poder en manos del Partido Popular pero también de Podemos, la formación perdedora en favor de Sumar y Yolanda Díaz y sus afines. Irene Montero e Ione Belarra dejaron este martes sus cargos pataleando y escenificando su rabia sin disimulo en el traspaso de carteras ministeriales. La ex ministra podemita de Derechos Sociales y Agenda 2030 amenazó con una veganza en su incendiario discurso de despedida y el circo en el que la formación fundada por Pablo Iglesias mantiene más poder es la Corporación Pública, donde lloran la marcha de Carlos Franganillo a la vez que los actuales responsables esperan la confirmación de su continuidad al frente de la radiotelevisión pública.

La hoja de ruta del presidente del Gobierno, elaborada con la anuencia de sus influyentes consejeros mediáticos (Miguel Barroso y José Miguel Contreras, directivos del Grupo Prisa), pasa por consolidar al tándem Elena Sánchez Caballero-José Pablo López como presidenta y director de Contenidos generales, respectivamente.

La variopinta mayoría parlamentaria que ha investido a Sánchez como jefe del Ejecutivo tendrá que servirle para sostener el poder sobre la televisión pública nacional. En la actualidad, el PSOE dispone en el Consejo de Administración de dos vocales afines de los nueve que lo componen. Una es la presidenta Elena Sánchez Caballero, que cuenta con un voto de calidad en caso de empate y suele apoyarse para sacar adelante sus decisiones en Concepción Cascajosa (PSC), los dos vocales elegidos por Unidas Podemos, y el escogido por el PNV. Ni que decir tiene, que en Podemos no están felices y no van a ser dóciles.

Frente a ese bloque se encuentran los tres consejeros seleccionados por el PP y Ramón Colom, director de TVE con Felipe González, nombrado por cuota PSOE y que, sin embargo, se pasó al bando conservador e incluso se postuló a la presidencia de RTVE intentando recabar el apoyo de los 'populares' y el del PNV, que le dio la espalda.

Cabe recordar que esos nueve vocales, que se renuevan por mayoría simple del Congreso y no tienen fecha para ser relevados, eligen a la presidenta y dan luz verde o rechazan los proyectos propuestos por el director de Contenidos generales en reuniones normalmente convocadas una vez al mes por las cuales cobran 1.000 euros de dietas.

Podemos pone en peligro la mayoría 'sanchista'

A finales de marzo de 2021 Pedro Sánchez dejó en suspenso el concurso que estaba eligiendo al nuevo presidente de RTVE, en sustitución de la interina Rosa María Mateo (administradora única por la incapacidad de PSOE y Podemos para consensuar nombre en 2018), y decidió firmar un pacto con PP, Unidas Podemos y PNV para que cada uno de los partidos escogiera consejeros entre los aspirantes en el concurso.

Once puestos había el consejo y el PSOE se quedó con cuatro que sumaban mayoría con dos escogidos por sus socios de Unidas Podemos o incluso con el del PNV. Los socialistas nombraron al profesor universitario José Manuel Pérez Tornero (a la postre presidente), Elena Sánchez (cara de los Telediarios en el felipismo), Ramón Colom (histórico exdirector de TVE con Felipe González) y Concepción Cascajosa (experta televisiva y cuota PSC).

Pablo Iglesias, por su parte, no eligió a ningún miembro de Podemos y apostó por José Manuel Martín Medem (director del órgano de expresión del PCE, Mundo Obrero) y el sindicalista Roberto Lakidain (de la muy influyente Comisiones Obreras).

El PP, por su parte, nombraba a tres consejeros y varios directivos clave a cambio de la promesa de Pablo Casado de renovar el Consejo General del Poder Judicial, que sigue bloqueado por Génova 13. Casado apostó como consejeros por tres periodistas tradicionalmente afines a su partido (Jenaro Castro, Carmen Sastre y Consuelo Aparicio), y catapultó a Alfonso Morales como secretario general de RTVE o a María Eizaguirre como dircom de la casa. El décimo mosquetero caía para el PNV en manos de Juan José Baños, director general del Grupo Noticias (que edita al periódico que ejerce de portavoz oficioso del mundo jeltzale, Deia).

Problemas: la dimisión de Pérez Tornero

La dimisión de Pérez Tornero en septiembre de 2022 llegó en plena refriega del entonces presidente de RTVE contra el tándem Barroso-Contreras (que utilizaron en la batalla su fuerza en El País y, sobre todo, el HuffPost). El problema se agravó con el cambio de 'chaqueta' de Colom, que comenzó a sintonizar con los tres consejeros 'populares'. Este cambio comprometió la mayoría socialista, que apostó por elegir hace catorce meses a Elena Sánchez como presidenta sin atreverse a renovar la plaza del hasta entonces presidente. ¿El motivo? Ni el PP, ni Podemos, le iban a apoyar en la elección de un undécimo consejero. Esta falta de renovación ha colocado al PSOE como rehén del consejero 'peneuvista', que no apoyó la intentona que perpetró Colom para ser elegido presidente con el apoyo de Génova 13 en vez de Elena Sánchez. Baños, azuzado por Andoni Ortuzar, se negó. Eso sí, el PNV ha bloqueado varias intentonas socialistas para echar a directivos escogidos por el PP, véase Alfonso Morales.

Podemos complica la situación

Ni con el apoyo del consejero del PNV los socialistas llegan a cinco puestos, con los que al menos salvarían votaciones gracias al voto de calidad de la presidenta en caso de empate. Este hecho les coloca en manos de dos consejeros afines a Podemos, que ya no tiene a nadie en el Consejo de Ministros y promete complicar la legislatura a Pedro Sánchez. La relación entre PSOE y Podemos en RTVE comenzó a agrietarse cuando, a los pocos meses de elegirse el nuevo Consejo de Administración en 2021, socialistas y 'populares' acordaron cancelar 'Las cosas claras' de Jesús Cintora (para alegría de Atresmedia).

Esta situación complica la mayoría del PSOE y obliga a Sánchez a buscar un pacto con los morados, tanto para sumar mayoría con la actual composición del Consejo de Administración como para elegir undécimo consejero, o incluso para elegir a un nuevo Consejo.

El PSOE pretende elegir a nuevos miembros para dar cabida a afines de Sumar y al independentismo catalán, que se comerían el poder del PP. Eso sí, semejante encaje de bolillos pasa, sí o sí, por Podemos: el PSOE necesita a los dos consejeros morados, a los dos suyos y al del PNV para manejar RTVE.

El caso Cintora

El consejero Roberto Lakidan desveló hace unos meses que La Moncloa estuvo a punto de dar luz verde a la restauración de Cintora, que iba a volver a realizar un programa político en los mediodías de sábados y domingos. Pero el proyecto se cayó para enfado morado, divorciado sentimentalmente del PSOE en RTVE desde la cancelación de 'Las cosas claras'. Entonces, Pablo Echenique rugió con varias preguntas a Pérez Tornero. "¿En qué sentido la cancelación del programa cumple con la misión de servicio público de RTVE? ¿Le parece ético y correcto que un presidente de RTVE proponga la votación en el consejo de administración sobre la continuidad de un periodista con nombre y apellidos? ¿No le parece que sumado a la campaña política y en medios constituye una persecución y una censura de un profesional del periodismo?", se preguntó. Echenique afirmó que Cintora moderaba "un programa de actualidad informativa, en el que se tocaban todo tipo de temas y que contaba con voces de todas las ideologías. 'Las cosas claras vino a hacer esta función democrática en una franja en la que las televisiones privadas tenían el monopolio". Y añadió que "desde el principio del programa, el PP y la derecha mediática iniciaron una persecución política de Cintora. Y usted, señor Tornero, decidió darles la razón y hacerles caso. Primero, con una votación para echar a Cintora y luego utilizando su potestad personal para cancelar el programa". El entonces portavoz de Podemos señaló que "los resultados desde la cancelación están a la vista. Se ha reducido la pluralidad política y además los programas que han sustituido a 'Las cosas claras', sin entrar en su calidad y sin valorar su contribución al debate democrático, tenían muy poca audiencia". Y eso fue antes de las pataletas que exhibieron este martes Irene Montero e Ione Belarra en los traspasos de carteras ministeriales.

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