Televisión

¿Por qué ha fracasado el 'Cuentos chinos' de Jorge Javier?: crónica de una muerte anunciada en diez programas agónicos

Jorge Javier Vázquez confesó que cuando llegó a casa después del estreno de Cuentos chinos reconoció a su ex que "no sabía de qué iba el programa". Probablemente eso sea lo que mejor explica por qué ha fracasado Cuentos chinos. Después de tres semanas, ha sido cancelado y la mayor parte de los espectadores todavía no saben si era un formato de humor, entrevistas o corazón.

El 9,4% que consiguió el día de su debut hacía presagiar lo peor. Que el regreso de Jorge Javier tras su repentina y misteriosa desaparición en mayo solo atrajese ese porcentaje de la tarta televisiva, era preocupante. El presentador debía dar explicaciones, y así lo hizo, de todo lo que había pasado estos meses, porque ni siquiera había hablado del final de Sálvame. Ese día disparó contra algunos y mandó varios recados, pero fue insuficiente.

El resto de las noches, Vázquez se mostró contenido y daba la impresión de que estaba a medio gas, como con el freno de mano echado, mordiéndose la lengua. No se movía con el desparpajo que lo hacía en Sálvame y el espectador notaba que no disfrutaba, aunque su tono y presencia intentaran aparentar lo contrario. 

Tras el día del estreno, con una primera entrega atropellada y llena de secciones sin mucho orden, el programa intentó buscar su verdadera identidad, encontrarse a sí mismo, pero no lo llegó a conseguir y cada día era un formato diferente. La mejor prueba la encontramos esta semana, cuando el lunes fue un programa de corazón con la visita de Isa Pantoja para hablar de su boda -el día que más suelto se vio a Jorge Javier- y el miércoles, una conversación pausada con Manuela Carmena. Un día iba Prince Royce, otro Paula Echevarría y, en el momento menos pensado, reaparecía sor Lucía Caram.

Colaboradores esfumados y otros que no han llegado a estrenarse

Por el medio se han quedado colaboradores que no hay llegado a debutar, otros que han dado plantón y secciones que se han esfumado tan rápido como otras llegaban, algo que, por otra parte, suele ser habitual cuando un programa intenta asentarse. Lo mejor ha sido Susi Caramelo, que se comía el programa en cuanto aparecía. Incluso ella ha llegado a tener tres secciones en solo solo diez programas.

Celia Villalobos apareció el primer día y nunca más se supo, Josep Ferré jamás llegó a pisar el plató, la sección de Fani Carbajo también desapareció, Isa Pantoja fichó el lunes como colaboradora y no llegó a estrenarse y Bárbara Rey plantó a Jorge Javier al día siguiente de confirmar que se unía al programa.

El 5,8% de este martes fue la sentencia de muerte del programa y cortó de raíz cualquier opción de que Cuentos chinos siguiera buscando una identidad que el público comprase. "Ahí falto yo", dijo Belén Esteban, y quizá es verdad que solo su presencia hubiera levantado un formato sin alma. Al menos podría haber sido la última bala. Muchos soñaban con un reencuentro de colaboradores de Sálvame en esa mesa roja (el plató es de las mejores cosas que tenía Cuentos chinos). Tampoco se produjo el crossover soñado de Ana Rosa con Jorge Javier. Ni en Cuentos chinos ni en TardeAR. Ambos se necesitaban y ninguno está teniendo esa capacidad de crear momento especiales, ingeniosos, surrealistas y creativos que cada vez cuesta más encontrar en televisión.

Con el programa cancelado, Jorge Javier se despidió de una forma muy elegante de la audiencia y de sus rivales. Mucho más que la carta irónica que envió a Pablo Motos antes del estreno para calentar un cara a cara con El Hormiguero que nunca ha existido.

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