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Ana Rosa, Medalla de Oro de Madrid: su impresionante lección de coraje para levantarse cuando cae

No le faltan méritos a Ana Rosa Quintana para recibir premios y este lunes de San Isidro José Luis Martínez Almeida le entrega la Medalla de Honor de Madrid. La de Usera está contentísima y eso que las estanterías de esta mujer de origen humilde sujetan más galardones que las de Messi.

De hecho, su colección de estatuillas y medallas incluye desde un Ondas a varios TP de Oro, del Premio a la Mujer Mejor Calzada de España al de Hija Predilecta de Sevilla. Parece lógico que a esta veterana madrileña el Gobierno municipal del Ayuntamiento capitalino la propusiera para tan importante y merecida distinción

La valía profesional de Ana Rosa Quintana es una evidencia que necesita de pocos argumentos. Es sin duda una de las comunicadoras más eficaces de España, también es la presentadora más influyente y, lo que es más importante, lleva décadas siéndolo.

Alessandro Salem ha elegido por tanto lo mejor que tiene para dar la vuelta a Mediaset. Por muchos riesgos que implique y por mucho que se hable de volantazo político. Otra cosa es la terrible gestión de la cadena para comunicar su decisión.

Ana Rosa era un camino que muchas personas vaticinamos meses antes de que este portal anunciara su llegada a las tardes para sustituir a Sálvame. Simplificar a un animal televisivo de la talla de Ana Rosa Quintana vinculando la decisión de colocarla en lugar de Jorge Javier Vázquez con sus antipatías por Pedro Sánchez o su cercanía con Isabel Díaz Ayuso es tan ridículo como decir que el Real Madrid ha ganado 35 Ligas, 20 Copas del Rey y 14 Champions por ser el equipo favorito del poder. Perdón por nombrar al equipo del Santiago Bernabéu en un artículo de una atlética patológica, más que el alcalde que este lunes le entrega la mejor de sus medallas.

Pero más allá de la empatía con la cámara de Ana Rosa, de su innegable don para comunicar, de la demostrada habilidad para elegir a sus equipos, de contar en su agenda con personas importantes, o de su inmensa capacidad de trabajo, la madrileña es a sus 67 años una mujer con una admirable capacidad para levantarse al caer y encajar cualquier golpe con una valentía y un arrojo admirables.

Y no nos referimos solo a su titánica lucha contra el cáncer de mama, que ya de por sí demuestra una gran valentía. Y para aceptar el reto de estar por la mañana y por la tarde ha echado mano de ese coraje anarrósico, palabra que debería incorporarse al diccionario como ocurrió con "berlanguiano", en su día.

Por cierto que la extensa carrera de Ana Rosa es muy cinematográfica (y Mediaset debería producir una serie basada en ella), no solo por su trepidante actividad personal y profesional, sino porque ha reflejado muy bien durante años la España más berlanguiana, es decir, tomando nota de la caótica actualidad, narrando día a día la esperpéntica evidencia de nuestras monstruosidades, aplicando su vitalismo a acontecimientos que sin su toque nos habrían parecido carentes de cualquier categoría moral. Debemos a Ana Rosa esa visión agridulce y conmovedora de nosotros mismos que ha retratado con toques tan divertidos como cuando entrevistó a Bárbara Rey en su programa y le preguntó a la amante de Juan Carlos I por su madre, que había muerto años atrás. Pero ella misma ha sido protagonista de sucesos que ningún otro gran personaje habría soportado sin inmutarse. 

Volver a empezar

No ha sido sin embargo José Luis García Berlanga el cineasta que marcó una buena parte de la vida de Ana Rosa. En 1989, se enamoró de José Luis Garci, con quien estuvo saliendo durante casi una década, hasta que el ganador del Oscar y la periodista rompieron a finales de los años 90, y él empezó a salir con Cayetana Guillén Cuervo, de la que se enamoró en el rodaje de El Abuelo (1998). De aquel desamor se levantó, como hizo antes con su primer marido y padre de su primogénito, el periodista Alfonso Rojo. Creó una familia, se casó con el verdadero hombre de su vida y tuvo dos hijos rozando los 50 años. Esa felicidad sí ha sabido consolidarla y sin duda ha contribuido a sus éxitos posteriores.

Decíamos que Ana Rosa Quintana siempre tuvo la inmensa virtud de saber cómo volver a empezar por encima de cualquier adversidad. Porque la principal virtud de Ana Rosa es quizás que es un ser humano que se equivoca y se levanta con dos bemoles. Gracias a los cual el público la percibe con gran cercanía.

Ella no solo ha sido cronista de la España más berlanguiana: también ha protagonizado momentos bochornosos, como el archiconocido caso de su polémico debut como escritora, con la novela Sabor a hiel, supuestamente basada en historias de mujeres maltratadas que habían pasado por sus programas. Antes de que Planeta lo retirara, el libro vendió 100 000 copias. Se lo presentó nada menos que su tocaya Ana Botella, mujer del entonces presidente del Gobierno, José María Aznar. ¿Es o no es berlangiana la vida de Ana Rosa?

Otro asunto que debemos colocar en el debe de Ana Rosa es que su marido y su cuñado fueron salpicados por uno de los escándalos del ex comisario Villarejo. Hace ahora cinco años, el marido de Ana Rosa fue detenido por la Fiscalía Anticorrupción, en el marco de la operación Tándem, por contratar al comisario Villarejo para cobrar una deuda, mediante la extorsión a un juez con un vídeo. El empresario sevillano fue liberado días más tarde.

Pero Ana Rosa no solo encaja el plagio del famoso libro o el escándalo sórdido con el policía corrupto y su marido de por medio, sino que avanza, va a más, se hace más fuerte, se hace mejor profesional, crece como empresaria y ahora acude al rescate de Mediaset ante la llamada de socorro del nuevo consejero delegado. 

Multimillonaria

Por supuesto, la valentía y el buen hacer de Ana Rosa tienen premio. Llevar casi dos décadas siendo la reina de las mañanas y ser referente como comunicadora ha hecho muy rica a Ana Rosa Quintana cuyo patrimonio incluye al menos cuatro inmuebles maravillosos. No hace mucho compró una nueva vivienda en Sevilla (de allí es su marido) con vistas a Triana,  de casi 300 metros cuadrados, a un paso de la Maestranza y muy cerca de su amigo Carlos Herrera.

Su casa de Madrid es una mansión de dos plantas y en Sotogrande (Cádiz), donde veranea, posee otra residencia desde hace años. Además, tiene una finca en Cáceres, situada entre los pueblos de Jarandilla de La Vera y Cuacos de Yuste. 

Su salario es más propio de un futbolista de élite que de una periodista pero es que genera muchas ganancias. Antes de doblar con las mañanas y las tardes, ganaba 130.000 euros mensuales, aunque Business Insider, cifraba sus ingresos en torno a los 4 millones de euros anuales. Ahora le van a pagar mucho más. Tal vez el doble.

Emocionada pero no nerviosa al recibir la Medalla

Ana Rosa Quintana ha recibido la medalla de Madrid visiblemente emocionada, ha entrado en directo en su programa para contar cómo se encuentra minutos antes del acto. "Lo que queremos todos es que te quieran, y que te quieran en el sitio donde has nacido y son tus hijos, pues es una maravilla", ha dicho sonriente para después hacer un repaso por su infancia, su familia, por el lugar donde se ha criado, momentos clave de su vida. "No estoy nerviosa. Estoy emocionada, contenta y feliz. Al final creo que todos tenemos eso en nuestro ADN: dónde has crecido, cómo has crecido, tus amigos, la relación con tus padres", señalaba además de mandar un mensaje de  cariño a sus compañeros: "Os echo mucho de menos".

Ana Rosa ha elegido para tan importante ocasión un dos piezas de color blanco para andar por la  alfombra azul del Palacio de Cibeles, un conjunto de blazer ajustada y pantalón de largo cropped con botonadura dorada

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