Televisión

Paz Padilla no se deja querer por la audiencia y hunde el prime time de Telecinco junto a Omar Montes

La cómica gaditana practica ese tipo de entrevista empalagosa que, con los datos en la mano, espanta a los espectadores. Paz Padilla tuvo a sus pies a Omar Montes (34) en Déjate querer. El cantante de Carabanchel contó las estrecheces de su infancia de miserias antes de triunfar pero la presentadora no sabe gestionar esa especie de impostura que trata de fabricar con sonrisa permanente. También estuvo el bueno del ex jugador de baloncesto Fernando Romay (63) como invitado de altura. No enganchó el programa ni a 800.000 espectadores, y hablamos del prime time de Telecinco un sábado por la noche. 

Eso significa tocar fondo con un 8.3%, casi tres puntos por debajo de la media de la cadena y a buena distancia de la insufrible comedia de 2018 El Mejor Verano de mi Vida, que programó Antena 3, pero que funcionó gracias al tirón de un elenco muy comercial y eficaz.

Leo Harlem, Toni Acosta, Arturo Valls, Maggie Civantos, Berto Romero o Isabel Ordaz destrozaron con más de un millón y medio de espectadores no solo a Paz Padilla sino al moribundo concurso de La 1, Cover Night, que TVE había movido a los sábados, una estrategia que al menos ha hecho que el formato gane espectadores aunque no haya subido de un preocupante 6.5% de cuota de pantalla. Está claro que Miguel Bosé, Chanel, Juan Magán y Mónica Naranjo no consiguen seducir y la producción de Shine Iberia (Masterchef) ya ha utilizado en comodín del cambio de día.

La dura infancia de Omar Montes

El cantante lo dio todo, pero Paz Padilla no supo ser eficaz a pesar de las declaraciones impactantes de su interlocutor. ''Me tiraron por la tapia de un cementerio que casi me mato'', dijo el protagonista de la noche para describir cómo fue su vida antes de alcanzar la gloria. "Me quedé inconsciente 10 minutos", decía mientras pedía que todo niño que sufra bullying delate a los acosadores. "Me crie en una chabola, con mi abuela y con mi abuelo y con mi madre. Yo tenía mi barreñito azul en el que me bañaban ahí en el patio, que me veía todos los niños bañarme, y para mí era lo normal"', explicó Montes. "Si por ejemplo comía, no cenaba", relató. "Cuando tiraron la chabola nos dieron unos pisos en Carabanchel cerca de las palmeras", dijo.

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