Televisión

Muere a los 92 años la actriz y presentadora Laura Valenzuela, madre de Lara Dibildos

Laura Valenzuela, una de las pioneras de la televisión, ha muerto a los 92 años este viernes 17 de marzo. El verdadero de nombre de la madre de Lara Dibildos era Rocío Laura Espinosa López-Cepero, pero el gran público siempre la recordará como Laura Valenzuela. Fue una de las caras más conocidas de la televisión española en sus inicios, allá por 1956, lo que la convirtió en una de las más famosas del país.

En ese ambiente conoció al que luego se convertiría en su marido y padre de su hija, el productor José Luis Dibildos, fallecido en 2002. Con él impulsó su faceta como actriz, pero pronto regresó a la pequeña pantalla para hacer de Joaquín Prat su pareja artística perpetua.

El programa más recordado es Galas del sábado, y fue el que la impulsó para ser la presentadora del único festival de Eurovisión celebrado en España hasta la fecha, en 1969, al año siguiente del triunfo de Massiel como vencedora del certamen. La española Salomé, empatada con otros tres ganadores, se llevó el triunfo. 

Laura Valenzuela anunció en 1971, con apenas 40 años, que se retiraba de la pequeña pantalla para casarse y centrarse en su familia. Una decisión que a día de hoy sería impensable pero que en aquellos años era muy habitual. Después de fallecer su marido volvió a la televisión y trabajó en diversos programas en Telecinco y TVE.

Retirada de la vida pública desde hace años, vivís atendida por su hija Lara Dibildos. El pasada año sufrió un susto de salud en 2022 y hace una semana fue ingresada por una infección de orina pero al poco regresó a casa tras recibir el alta.

Una vida maravillosa pero con grandes disgustos

Tras ser homenajeada por Televisión Española con un galardón, hace ya once años, renunció a todo tipo de vida social. Excelente presentadora, atractiva, elegante, alta, educada y con una simpatía natural inigualable, la sevillana nunca tuvo al menos en los medios acento andaluz. No porque forzara la voz sino porque sus padres la llevaron consigo teniendo un año a Salamanca y otras ciudades españolas, incluyendo una temporada que residieron en un pueblecito francés.

Con diecisiete años, Rocío (aún no era Laura) trabajó al principio de su vida laboral de mecanógrafa, cobrando trescientas pesetas, un buen sueldo en la posguerra, hacia 1948. Estudió unos cursos de Comercio. Después entró en una tienda de vestidos, donde ejercía de vendedora y modelo. Como dependienta, es conocida su anécdota con la duquesa de Alba, con quien tuvo una discusión siendo la aristócrata su clienta.

Fue modelo antes que actriz y presentadora. Su belleza y estatura le permitieron desfilar para firmas en los primeros años 50. Fue entonces cuando conoció a José Luís Ozores (fallecido en 1968), el cómico de la famosa saga del cine. Fue él quien la recomendó que se presentara a unas pruebas en aquella Televisión Española inicial del madrileño paseo de la Habana. Estamos en  1957. Fue admitida como presentadora, no solo por su imponente presencia sino por su desparpajo y capacidad para improvisar.

Fue así como la que se convertiría en madre de Lara Dibildos llegó a ser una de las caras más conocidas en aquella España. Cuatro años antes había debutado en el cine con un pequeño papel en la película El pescador de coplas, protagonizada nada menos que port Antonio Molina. El fundador de Ágata Films le dijo a su hijo José Luís Dibildos, que la contratara. La citó en sus oficinas de la Gran Vía y de allí salió con el guión de Ana dice sí. Fue un flechazo mutuo.

Antes del padre de su hija solo se sabe de un pianista al que veía, y escuchaba, todos los días desde el balcón de la casa donde vivía. José Luís Dibildos fue uno de los productores más importantes de de la época. Fueron novios durante trece años porque él estaba separado de su primera esposa, y el divorcio en el franquismo era ciencia a ficción. José Luis y Laura vivieron su amor a veces en la casa de Antonio Mingote, donde tenía una una habitación a su disposición.

Laura se quedó embarazada de Lara y Dibildos tuvo que moverse para legalizar su situación y contraer matrimonio con ella. Se casaron por fin el 27 de marzo de 1971, en  Illescas (Toledo), el mismo lugar donde celebraron sus enlaces Julio Iglesias e Isabel Preysler.

Seis meses después de la boda nació una niña a la que bautizaron con el nombre de Lara porque a los padres les había hipnotizado Doctor Zhivago, cuya protagonista (la actriz Julie Christie) se llamaba así.

Laura siguió trabajando después de casada pero José Luis prefirió que lo dejara, lo cual por entonces no era nada raro (todo lo contrario). El productor le pidió que dejara su carrera de actriz y ella fu, obediente, se dedicó al hogar y la crianza y educación de Lara. José Luis Dibildos trabajaba de noche, escribiendo sus guiones, y durmiendo de día. Se acostaba a las siete de la mañana, cuando Laura se levantaba para emprender su jornada casera diaria. No tuvieron más hijos. Solo 17 años después de casarse, Dibildos cedió y Laura pudo volver a la televisión.

Laura Valenzuela pasó uno de los momentos más complicados de su vida cuando en 1993, a su hija le diagnosticaron un cáncer de tiroides. Tenía Lara 22 años. La operaron en Houston. La propia Laura superó otro cáncer, y fue tratada también en Houston, superando un cáncer de mama, en su caso.

Entre las dos enfermedades se produjo el fallecimiento de José Luís Dibildos víctima de un infarto de miocardio en 2002. Tenía 73 años.

Los últimos años los ha pasado con su hija, cuyo comportamiento con su madre ha sido ejemplar. Laura ha sido feliz con su hija y con sus nietos, ya mayores: Fran, de 24 años (fruto del matrimonio de su hija con el baloncestista Fran Murcia), y Alvaro, de 15, (del segundo matrimonio con el jinete Muñoz Escassi).

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