Televisión

Varapalo para la familia de José María Iñigo: el Supremo niega que muriera por el amianto de RTVE

Pese a las pruebas presentadas por su familia y que la Justicia les dio la razón en primera instancia, el Tribunal Supremo confrima la sentencia del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Madrid que declaró que no había relación entre la muerte de José María Íñigo y el amianto en los platós de RTVE.

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El presentador falleció en 2018 debido a un mesotelioma maligno pleural del que fue diagnosticado en 2016, y antes de fallecer inició un proceso para que se reconociera que padecía una enfermedad profesional.

Su familia continuó el proceso y, en marzo de 2021, el Juzgado de lo Social Número 2 de Madrid estimó la demanda presentada por Pilar Piniella, viuda de Íñigo, contra la Sociedad Estatal Corporación RTVE, Mutua Fraternidad Muprespa, el Instituto Nacional y la Tesorería General de la Seguridad Social, así como contra la Sociedad Española de Radiodifusión.

El Juzgado sí apreció la "existencia de un nexo de causalidad entre el trabajo y la enfermedad" de Íñigo porque el amianto presente en el primer estudio en el que trabajó "era susceptible de liberar fibras como consecuencia de choques, vibraciones o movimiento de aire". Disconforme con esta resolución, la corporación pública presentó recurso y elevó el caso al Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que en noviembre de 2021 disintió de la conclusión adoptada por el Juzgado y le dio la razón a RTVE.

El tribunal no ve causalidad

El TSJ madrileño desestimó la demanda de la mujer al considerar que "la actividad desempeñada por el fallecido no está especificada en el cuadro que aprueba las enfermedades profesionales". Además, señala que el trabajo de Íñigo no tenía contacto directo con el amianto, por ello, los magistrados del TSJ concluyeron que Piniella no se podía amparar en la presunción de enfermedad profesional del que fuera su marido, sino que era necesario que constara acreditado el nexo de causalidad. 

En este sentido, el tribunal de Madrid subrayó que tal nexo no se había acreditado porque "un 10% de los casos de mesotelioma no están ocasionados por el amianto y porque el amianto no es un gas y sus fibras no se desprenden de forma natural, sino que es necesario que se produzca una manipulación".

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