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Alejandro Sanz cumple 51 años enamorado y comprometido con el cambio climático

10/12/2019 - 11:49

Cumple los 51 en una semana y no sabemos cuán contaminante fue fabricar los 25 millones de discos que Alejandro Sanz lleva vendidos en todo el mundo. Pero al menos a partir de ahora el ganador 23 Grammys Latinos y tres Grammys americanos se ha comprometido a hacer todo lo posible por reducir la huella de carbono de sus giras y convertir sus conciertos en actor respetuosos con el Medio Ambiente.

Este martes, en su discurso en la Cumbre del Clima, se comprometió a ser el Alejandro Magno (ése fue su primer nombre artístico) de la ecología: de leyenda de la música en español a abanderado de la lucha verde. "Pensemos en los niños, en nuestros hijos y también en nuestros nietos", dijo. Sus cuatro hijos, de tres mujeres distintas, estarán vigilantes.

La imagen del Alejandro Sanz más ecologista se producía este martes, cuando el artista de Ciudad Lineal (criado en Moratalaz) dijo que "el mundo contiene el aliento" ante las negociaciones que se suceden en la cumbre del clima de Madrid y apelaba a la sensibilidad de los países: "No les defraudemos", pedía el cantante del Corazón partío, que en una semana cumple 51 años.

"A veces sueña tu valentía con mi alegría; a veces sueña el planeta que le queremos", recitaba Alejandro Sanz, durante su intervención en la ceremonia de apertura del tramo de Alto Nivel de la cumbre del clima. El compositor madrileño se había presentado en la cumbre como "artista y ciudadanos del mundo" y con cierta humildad: "Todos somos culpables y todos somos partes de la solución", dijo tras admitir que está "aterrado" por la crisis y la emergencia climática. Para Sanz, la Humanidad se encuentra "al límite de llegar al punto de no retorno".

"El mundo contiene el aliento; no le defraudemos"

Alejandro Sanz se ha comprometido a medir la huella de carbono de todos sus conciertos para tratar de minimizar al máximo las emisiones y utilizará (en la medida de sus posibilidades) las energías renovables y vehículos de transporte sostenible en todos sus actos para intentar conseguir que la huella de carbono en sus conciertos sea "cero".

Pero el cantante ha soslayado un halo de optimismo también al subrayar que el ser humano es "una especie inteligente". Cree el artista que sabremos dar respuesta a este problema y conseguir además la transición hacia una economía baja en carbono: "El planeta es imprescindible", recordó. "La sociedad está "deseosa" de encontrar líderes "valientes" para afrontar este problema y responder a las llamadas que la ciencia ha hecho desde hace décadas. "Pensemos en los niños, en nuestros hijos y también en nuestros nietos", dijo.

Alejandro Sánchez Pizarro nació el 18 de diciembre de 1968 en el barrio madrileño de Pueblo Nuevo (Ciudad Lineal). Por cierto: tuvo como padrinos al compositor Manuel Alejandro y a María José, viuda del dueño de un popular restaurante, Alfonso Camorra, que luego contrajo segundas nupcias con el Presidente de El Corte Inglés, Isidoro Álvarez.

Así como ella se interesó alguna vez por su ahijado, el autor jerezano lo olvidó por completo. Vivían sus padres en un piso de alquiler por el que pagaban mil quinientas pesetas mensuales. Jesús, el padre, era guitarrista, antiguo componente de Los Tres de la Bahía, luego acompañante en el escenario de Lola Flores, Manolo Escobar y otros artistas folclóricos. Le regaló a Alejandro una guitarra casi de juguete cuando solo tenía siete años y pensaba ser zapatero remendón.

La familia se instaló a comienzos de los 80 en Moratalaz. Entonces, el adolescente Alejandro estaba enloquecido con el rock duro, vestía chupa y complementos heavy, en tanto ensayaba con un conjunto. Obús y otros grupos de moda eran sus referentes musicales. En sus andanzas juveniles se metió en más de una pelea y supo de peligrosas andanzas de otros chavales que caían en la sima de las drogas. Gracias al dueño de una academia de la calle Mayor, aquel rebelde sin causa, como él mismo se definió un día, aprendió a buscarse un mejor porvenir.

No tenía nada más que estudios elementales; con el tiempo, autodidacta, adquirió la cultura precisa que no recibió en su día. Ya componía canciones desde chico, recorría algunos estudios de grabación, en uno de los cuáles, y sólo con catorce años, participó en los coros de Tino Casal. A los dieciséis, es cuando comienza a cobrar cinco mil pesetas por actuación. Los contratos se los proporcionaba su padre, entonces al frente de una modesta agencia de espectáculos.

Recuerda Manuel Román que ya con la mayoría de edad actuaba en salas de alterne, "puticlubs" donde él era la figura, alrededor de señoras pasadas de años y kilos que medio en pelotas se esforzaban por encandilar a la clientela. Aquel Alejandro Sánchez desgranaba en esos locales de la Gran Vía madrileña y aledaños un repertorio de canciones andaluzas, aprendidas en discos de Triana, Alameda, Romero Sanjuán o incluso Los Chichos rumberos. Mezclaba el techno con toques andaluces, pues el flamenco siempre lo había escuchado en casa. ¿Y saben cómo lo anunciaba su padre? Con el apodo de "El Cané".

Peor fue después, a finales de los 80, cuando en la vida de Alejandro apareció en su vida Miguel Ángel Arenas "Capi", el cazatalentos que le proporcionó su primer contrato discográfico. En aquel 1989 apareció Los chulos son pa´cuidarlos, anunciado como Alejandro Magno, y ataviado en la portada con chaleco torero con chorreras. No suficiente con imagen tan "kitsch", en la contraportada exhibía traje de luces, camiseta estampada y un aderezo símbolo del acid-house. El disco pasó inadvertido, y hoy es buscadísimo por cualquier coleccionista.

A finales de 1990, ya fichado por una multinacional, quedaba grabado el álbum "Viviendo deprisa", su rampa de lanzamiento. Entonces ya era Alejandro Sanz, su nuevo, definitivo nombre artístico (tras sustituir su primer apellido, Sánchez, que consideraron no era comercial). Luego vendría su "Corazón partío".

Celebró una boda en 1999, sin validez oficial alguna en Bali con Jaydy, una modelo mexicana, con quien tuvo a su primea hija, Manuela en 2001. Se emparejó con Valeria Rivera, diseñadora puertorriqueña, que le dio un hijo, Alexander, en 2003, para casarse civilmente en 2012 con Raquel Perera, con quien ha tenido dos retoños, Dylan, en 2011 y Alma, en 2012.

Pero esta año la dejó por la artista cuba Rachel Valdés, con quien a principios de noviembre Alejandro ya protagonizaba portadas con ardientes besos, como este que les robó Diez Minutos en Tulum. ¿Hay algo más ecologista que un beso en la playa?

A finales de septiembre de este año Alejandro Sanz ya no escondía su relación con Rachel Valdés, pintora de origen cubano que ha expuesto sus obras en Times Square o en el Malecón de La Habana. El cantante mostraba poco después de hacer oficial su ruprura con Raquel Perera a su novia por primera vez a sus casi cinco millones de seguidores de las redes sociales.

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El artista ha publicaba varios stories en Instagram en los que aparecía Rachel disfrutando de un concierto de su novio en Sugar Land, Texas, en Estados Unidos. En los vídeos, la nueva conquista de Alejandro canta Corazón partío desde el backstage del show.

Las imágenes despejaban dudas del nuevo romance: la pintora se ha convertido en el gran apoyo del cantante tras su divorcio de Raquel Perera, madre de dos de los cuatro hijos de Alejandro. La relación entre Sanz y Valdés va tan rápido que ella ya está instalada en la casa que el madrileño posee en Miami y se ha visto comprando en un supermercado de la zona y paseando en barco, un barco tal vez no muy ecologista...

Rachel, que tiene un hijo de una relación anterior, estuvo en España este verano para conocer a los dos hijos mayores del cantante, Manuela (18), fruto de su primer matrimonio con la modelo Jaydy Michel; y Alexander (16), nacido de su affaire con la diseñadora Valeria Rivera.







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