Estilo de Vida

¿El exceso de deporte puede causar infertilidad?

  • Se perfila como una de las posibles causas

Cada año, 16.000 parejas son diagnosticadas en España de infertilidad. Representan al 17% de una población a cuyo problema se achacan diferentes factores internos y externos que les impiden cumplir su sueño de tener hijos. Existen multitud de causas, desde las enfermedades en el aparato reproductor al estrés o la vida poco saludable. Pero, ¿podríamos añadir el deporte a las posibles causas de infertilidad?

Sí. Según la directora médica de Clínicas Eva, Isabel Santillán, en muestras representativas de la población general se ha observado que la realización de 60 minutos o más de ejercicio diario se asocia a 3,2 veces más riesgo de infertilidad. El dato es proporcional a la frecuencia, la intensidad y la duración de la actividad física.

El exceso de deporte, apunta la especialista, "puede ser absolutamente perjudicial" y explica que "un entrenamiento muy intenso como el que deben realizar algunas deportistas profesionales, es interpretado en una parte del cerebro llamado hipotálamo, como una situación de estrés excesivo y el organismo responde inhibiendo la ovulación. Esto responde probablemente, a un mecanismo de defensa ancestral, ya que en épocas de estrés y peligro, ovular y quedarse embarazada disminuía las posibilidades de sobrevivir".

Para los incondicionales del running, la doctora Santillán propone practicarlo sin riesgo, controlando la intensidad mediante un pulsómetro y sin pasar de un 60-70% de la frecuencia cardiaca máxima, que se calcula restando a 220 la edad. Por supuesto que la forma en la que nos alimentamos también tiene mucho que ver, puesto que el ejercicio debe estar compensado con la dieta. Cuando el balance energético es negativo, baja la proporción de grasa corporal y los niveles de glucosa en sangre. Esto se relaciona con una disminución de la concentración de hormonas como la insulina y la leptina, que pueden influir en que desaparezca la ovulación.

Ciclismo, el deporte con peor pronóstico. En los varones, sin embargo, la incidencia de varicocele (inflamación de las venas del escroto que puede producir infertilidad) está aumentada en deportes como el baloncesto, el volleyball y el football, y no en otros como el waterpolo. Esto probablemente se deba a micro-traumatismos que se pueden producir con movimientos bruscos por ejemplo en el football y que sin embargo en al agua estarían amortiguados.

Estudios recientes revelan que la práctica de ciclismo intenso de forma prolongada también disminuye la fertilidad y aumenta el estrés oxidativo en el plasma seminal. Parece que esto obedece a un mecanismo multifactorial.

Deporte y tratamientos de reproducción asistida. La práctica deportiva también debe tenerse en cuenta cuando la mujer se está sometiendo a un tratamiento de fertilidad. La ginecóloga explica que más de 4 horas a la semana de ejercicio físico intenso se asocia a menores probabilidades de implantación.

Cada tratamiento, no obstante, requiere sus matices. Durante las fases iniciales de una fecundación in vitro no hay ningún problema en practicar deporte, pero cuando los folículos empiezan a ser grandes se recomienda evitar deportes intensos y de impacto. Esto podría favorecer dolores y molestias abdominales y aunque de forma poco frecuente la rotura prematura de los mismos.

Por otra parte, el ejercicio extenuante podría disminuir el flujo sanguíneo en el punto donde se implanta el embrión y en etapas iniciales de la gestación. En el caso de los varones, el ejercicio aeróbico suave mejora la calidad seminal y disminuye el estrés oxidativo de los espermatozoides. Es recomendable especialmente en los 3 meses previos a la Fecundación In Vitro porque esto es lo que tardan en formarse los espermatozoides, según la experta de Eva.

Sí al ejercicio moderado y a las disciplinas antiestrés. En cambio, el ejercicio si ha destacado favorablemente en ayudar a disminuir de peso a mujeres con ovario poliquístico mejorando también el resultado en tratamientos inductores de la ovulación. En general, Isabel Santillán, recomienda ejercicio moderado que pueda llegar a ejercer cierto efecto ansiolítico, evitando los impactos y posibles microtraumatismos. Natación y andar serían los ideales, con el trekking o la marcha nórdica como posibilidad, pero también yoga, Tai-chi y pilates.

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