Estilo de Vida

Todo lo que debes saber de Betanzos, uno de los pueblos más bonitos de Galicia

Dreamstime.

La reserva de la biosfera 'Mariñas coruñesas e Terras de Mandeo' protege cerca de 117.000 hectáreas e incluye 17 municipios entre los que destaca Betanzos, uno de los pueblos más bonitos de Galicia según repetidas votaciones populares en diversos medios. Como corresponde, su origen se funde en la leyenda, pues habría sido fundado por el mismísimo caudillo celta Breogán que le dio nombre, aunque algunos aseguran que Brigantia podría ser Coruña.

Para los que no se acuerdan, el poema de Eduardo Pondal: Os Pinos, consta de diez estrofas, de las cuales las cuatro primeras constituyen el himno de Galicia. De las diez, ocho terminan con un Breogán, por lo que muchos de los recién llegados a la exaltación nacionalista tatarean la letra para terminar con un Breogán alto y claro.

Hay restos romanos, pero no parece que fuera la capital de la zona. Su época de mayor esplendor es durante el reinado de los Reyes católicos que si la designan capital de una de las siete provincias del Reino de Galicia. Pero pronto inició la decadencia e integrándose en la provincia de La Coruña en la división administrativa de Javier de Burgos en 1.834. Con la llegada del ferrocarril pudo revitalizarse y también, después, con el regreso del algunos indianos, como los hermanos Garcia Naveira que dejaron su impronta en escuelas y porques públicos y que dan su nombre a la plaza principal.

Actualmente su estratégica situación, a solo 24 kilómetros de Coruña. con una magnifica autopista, ha permitido que se reinvente como centro logístico.

Betanzos es la capital del gótico gallego con tres magnificas iglesias de ese estilo: Santiago, San Francisco y Santa Maria del Azogue, y alguna casa en la Rua de A Cerca. Todo el casco antiguo, que incluye también algunos preciosos edificios modernistas es "conjunto – histórico artístico ".

Es conocida en toda España por la suelta del globo el 16 de agosto o por la fiesta de los Caneiros- excursión en lancha desde el pueblo hasta el lugar así denominado en la ría, en la que los jóvenes y los no tan jóvenes, tocan como pueden diversos instrumentos musicales, cantan, comen y beben - el 18 y el 25 del mismo mes. Y naturalmente por las tortillas jugosas que se ofrecen en varios restaurantes.

Pero, como buen lugar gallego, esconde más que enseña. En este caso algunas de las sendas más misteriosas de España que tienen como eje el rio Mandeo.

El Mandeo es un rio corto, no llega a los 60 kilómetros. que en su tramo final se une al Mendo para formar la mencionada ría de Betanzos. Es corto y desconocido, pero alberga algunas de las "fragas "o bosques de ribera, más hermosos de Galicia, es decir de España. No tiene el nombre de su primo el Eume cuyas fragas si son conocidas, pero a cambio se puede disfrutar de las diversas sendas en la mayor de las tranquilidades. Y nada mejor que hacerlo en esta temporada de otoño cuando los fuertes colores emborrachan.

Hay muchas sendas. Lo más sencillo es ir al Centro de visitantes de Chelo a tres kilómetros de Betanzos camino de la N.VI, donde hay un pequeño aparcamiento para 4 o 5 coches. Tras proveerse de la correspondiente información se recomienda hacer una ruta de 6,4 kilómetros que se inicia en un lado del rio para regresar por el opuesto. Se camina por uno de los bosques de ribera atlántica más antiguos de Europa con una variada vegetacion, de alisos y fresnos al comienzo, pero que va variando a medida que se avanza y se convierte, en ocasiones, en campos de tojo y breza . A veces incluso aparecen castaños. Siempre se escucha el rumor del agua y en algunos momentos el murmullo de las fervenzas , que no son más que cataratas ,en este caso pequeñas, pero dicho en gallego que suena más cariñoso y que dan fuerza a una minúscula estación hidráulica . También se pueden ver las ruinas de unas termas de aguas sulfurosas para la piel.

En el agua hay zonas de pesca protegida del salmón atlántico, un pez en peligro de extinción y de la trucha, pero también hay mejillones de agua dulce, caracoles, ranas y hasta nutrias, entre otros.

La ruta puede ser difícil si ha llovido por lo resbaloso del terreno, pero quedará el recuerdo de haber cruzado una frondosa selva centroamericana sin salir de la terriña.

Para los menos aventureros hay otra ruta resumida de solo 2,4 kilómetros que permite, al menos hacerse una idea de lo maravillosas que pueden ser las fragas gallegas.

comentarios0WhatsAppWhatsAppFacebookFacebookTwitterTwitterLinkedinlinkedin
FacebookTwitterlinkedin