Estilo de Vida

Hábitos alimentarios que parecen buenos, pero no lo son

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La alimentación es el conjunto de acciones mediante las cuales se proporciona sustento al organismo, por lo que para que sea saludable estas han de ir alineadas con una ingesta consciente y equilibrada. Kaiku Sin Lactosa, la gama de productos sin lactosa, ricos y ligeros, propone como primer paso desarticular cuatro mitos alimentarios generalizados y sustituirlos, a su vez, por hábitos realmente beneficiosos para la salud.

Mito 1: desayunar hidratos de carbono

La mayoría de desayunos se basa en hidratos de carbono y abusa del pan blanco, los cereales refinados e incluso de la repostería. Al igual que el resto de comidas, el desayuno ha de ser variado y nutritivo. Debe contener una buena fuente de proteínas como las que aportan los frutos secos, los huevos y las carnes magras; fibra vegetal, vitaminas y minerales e hidratos de carbono de lenta absorción como los cereales integrales que se encuentran en los copos de avena o la granola.

Mito 2: equiparar ayuno a dieta

Aunque el fasting o ayuno intermitente tiene grandes beneficios, un error muy frecuente es creer que este método consiste en eliminar calorías en vez de redistribuirlas. Sin embargo, tras abstenerse total o parcialmente de comer durante un tiempo determinado, es fundamental recuperarse mediante una ingesta calórica adecuada y basada en alimentos saludables. No se trata de una dieta al uso ni de un pretexto para comer mal durante unas horas, sino de una práctica que ha de realizarse de manera controlada, temporal y bajo la supervisión de un nutricionista.

Mito 3: comer cinco veces al día

En contra de la creencia de que se debe fraccionar la alimentación en cinco comidas al día, esta pauta social puede ser contraproducente. La alimentación no sigue unas reglas estructuradas y este número debe adecuarse a la persona y sus circunstancias. La ingesta de alimentos ha de responder a los horarios, el estado de salud y las necesidades nutricionales de cada individuo. De lo contrario, puede conllevar estrés e incluso un sobreesfuerzo del sistema digestivo.

El gasto calórico de una persona deportista no es el mismo, por ejemplo, que el de alguien sedentario. En cualquier caso, es recomendable evitar los productos procesados o cargados de azúcar, y optar por snacks traídos de casa como fruta, hummus con zanahorias.

Mito 4: cenar únicamente fruta

Las frutas tienen unas características propias en cuanto a composición, pero todas coinciden en su aporte de agua, fibra alimentaria, vitaminas, minerales, glúcidos y calorías. Sus beneficios son de sobra conocidos. Por todo ello quien desea bajar de peso suele recurrir a cenar solo fruta por las noches, pensando en reducir calorías.

Pero lo cierto es que esto puede implicar levantarse al día siguiente con más hambre, llevando a desayunar el doble o hacerlo con ansia. Y aunque tienen un efecto saciante, no adelgazan por sí solas y pueden producir un exceso de fructosa. Lo ideal es combinarlas con alimentos que aporten otros nutrientes y favorezcan las digestiones.

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