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Así es la empresa española de telemedicina que 'ayudó' a la NASA y que ahora quiere democratizar sus servicios

Dreamstime.

Tras ocho meses de muchos papeleos, Aquilino Antuña, director general de Comitas eHealth, empresa española de telemedicina con más de 25 años de experiencia, avanza en una entrevista con este medio que la compañía que dirige ampliará sus servicios para que los ciudadanos puedan beneficiarse de esta tecnología a partir del mes de octubre.

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El objetivo es acercar la telemedicina -servicio inventado hace muchos años- al consumidor de a pie, ya que, tras el estallido de la pandemia, ha surgido un cambio de paradigma en el campo de la asistencia médica. "Queremos acercar el diagnóstico al domicilio para evitar todo ese flujo de enfermos a hospitales y centros de salud, que en un entorno de pandemia es contraproducente", explica Antuña.

Aquilino Antuña, director general de Comitas.

Con más de dos décadas de andadura, Comitas fue pionera en la prestación de servicios de telemedicina. Durante todos estos años, ha trabajado con clientes como las Fuerzas Armadas, instituciones penitenciarias y dando servicio en diferentes misiones de guerra como Afganistán y Libia. Gracias a su dilatada experiencia, la compañía cuenta con el equipo tecnológico más avanzado y pulido en telemedicina, con el que es posible realizar diagnósticos muy concretos, sea cual sea la distancia. "El centro desde el que se atiende al enfermo tiene todo el material que necesita para elaborar un diagnóstico en tiempo real. Lo único que le falta es el enfermo", cuenta el directivo.

"Nuestra estrategia se basa en dos líneas: llevar todo el conocimiento acumulado en Comitas en estos 25 años en el mundo militar hacia el mundo civil, proporcionando telemedicina avanzada a empresas, grupos hospitalarios, clínicas privada, sanidad pública, etc; y por otro lado, estamos lanzando una línea nueva de servicios a domicilio, basado en unidades móviles homologadas por los distintos organismos, en donde empezaremos por el radiodiagnóstico, y en concreto la radiografía, dirigido fundamentalmente a personas dependientes o con movilidad reducida por edad, lesiones, enfermedad, o incluso aquellas que vivan en lugares alejados", continúa Antuña.

La empresa ha invertido mucho dinero en unidades móviles para poder garantizar los servicios de telemedicina desde la España Vaciada hasta las residencias de ancianos de todo el país. Un proceso que, según cuenta Antuña, han tenido que diseñar minuciosamente para poder ser competitivos en precio y entrar en el mercado. "Esta tecnología está disponible, es accesible y resuelve muchos problemas. Tenemos que conjugar bien el coste con la calidad y la bondad del servicio".

Actualmente, desde Comitas están intentando cerrar acuerdos con empresas de seguros privados y con la seguridad social, con el objetivo de "ponerse en marcha" a mediados del mes de octubre. "Que las personas con movilidad reducida o las personas mayores pudieran contar con esta tecnología sería un gran avance. Además de no tener que esperar semanas o meses para cualquier cita médica, se ahorrarían el proceso de trasladarles hasta el hospital, con la complicación que eso supone en determinadas condiciones", añade Antuña.

Comitas, "artífice" de la conversación histórica de la NASA

La primera videoconferencia realizada entre la Estación Espacial Internacional y la base española Gabriel de Castilla, en la Antártida fueron 38 minutos de afable y distentida conversación en la que el astronauta Michael López Alegría charló con los militares y civiles destacados en la base polar, y que sirvieron para probar que en esto de las comunicaciones ya no hay distancias que valgan.

El artífice de la conversación -"histórica", según la NASA— ha sido la empresa española Comitas, que tras numerosos ensayos logró desarrollar una conexión de gran calidad tanto en la imagen como en el sonido, y todo ello en un tiempo prácticamente real. Sólo tuvieron que soportar un desfase de 840 milisegundos por la parte terrestre, y algo más, 1.492 milisegundos, por la parte espacial.

La charla se realizó gracias al equipo de videoconferencia que este año han estrenado los expedicionarios antárticos españoles, aunque para llegar hasta la Estación Espacial la conversación tomó un largo camino. La señal salió de la Antártida rumbo al satélite Nera World Comunicator, situado a unos 36.800 kilómetros sobre la Tierra. De ahí volvió a la Tierra, donde la señal fue recibida en Eik (Noruega) para desde allí viajar, ya por cable terrestre, hasta Tres Cantos, localidad madrileña donde tiene su sede Comitas. En total, unos 95.000 kilómetros, a los que hay que sumar la distancia de Madrid al centro de control de la NASA en Houston (Texas), desde donde los técnicos de la agencia espacial estadounidense se pusieron en contacto con los astronautas de la ISS.

Para la comunicación, los expedicionarios españoles utilizaron la red TM-64, una red Temática Sanitaria que suministra Comitas y que permite comunicar dos o más puntos en tiempo real.

En el caso de la Telemedicina, la comunicación se establece entre uno o varios centros remotos que demandan información y uno o varios centros de referencia que se la ofrecen, tanto en centros públicos como privados. En este caso, los técnicos conectaron la señal de videoconferencia proveniente de la Antártida, vía IP, con la señal de Houston, que llamaba a través de una RDSI para luego juntar ambas en una videoconferencia.

La Red TM-64 es la encargada de permitir que se establezcan conexiones de telemedicina entre dos puntos, y está integrada por hospitales y buques del Ejercito español, hospitales públicos y privados, mutuas laborales, ONG, barcos del Instituto Social de la Marina y la Secretaría General de la Pesca Marítima y residencias de ancianos, que no sólo utilizan la red para labores asistenciales, sino que también les permite realizar sesiones clínicas conjuntas, conferencias, cursos de formación o cualquier tipo de reunión científica en tiempo real.

De hecho, este año los miembros de la expedición antártica española hicieron la primera teleconsulta médica desde el Polo Sur, en la que participó un médico del Hospital Gómez Ulla de Madrid para diagnosticar síntomas a los expedicionarios.

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