Estilo de Vida

Siete pautas para proteger el suelo pélvico mientras se practica deporte

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Septiembre es el mes de la vuelta a la rutina, volvemos a la ciudad, a nuestros trabajos, y también a nuestras prácticas de deporte habituales. Estamos deseando volver a ponernos en forma, pero ¿habías pensado que también toca empezar a poner a punto tu suelo pélvico?

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Intimina, compañía que ofrece la primera gama dedicada a cuidar todos los aspectos de la salud íntima femenina, explica la importancia del suelo pélvico y cómo protegerlo mientras se practica deporte.

¿Por qué es importante el suelo pélvico?

El suelo pélvico es un conjunto de músculos y tejido conjuntivo cuya función principal es sostener la vejiga, la uretra, el útero, la vagina y el recto en la posición adecuada y amortiguar sus movimientos.

A esta función se suman la contención de los esfínteres para que haya una correcta micción y defecación, participar en el control de las contracciones involuntarias que se producen cuando, por ejemplo, tosemos, estornudamos o reímos, actuar como sostén durante el embarazo, facilitar el parto y controlar la sensibilidad de nuestros órganos sexuales.

Es de vital importancia mantener el suelo pélvico tonificado, porque entre sus funciones se encuentra la gestión de las presiones abdominales y si está debilitado puede generar problemas como las pérdidas de orina, dolor durante las relaciones sexuales y prolapsos (caída de los órganos intraabdominales).

Cómo proteger el suelo pélvico mientras se practica deporte

1. No levantes objetos pesados

Nunca levantes objetos demasiado pesados, ni aquellos que te obliguen a esforzarte o inclinarte conteniendo la respiración. Evita también, en lo posible, cualquier ejercicio que implique levantarlos desde el suelo, como la halterofilia.

2. Utiliza la musculatura de tu core

Activa el core y los músculos pélvicos antes y durante los ejercicios de resistencia; es decir, contráelos suavemente. Evita el uso del cinturón de halterofilia en lo posible, porque al empujar la tripa contra este, resulta muy difícil contraer el suelo pélvico y casi imposible activar la musculatura abdominal interna.

3. Elige posturas con apoyo

Tu pelvis sufrirá menos tensión si practicas los ejercicios de resistencia sentada o acostada. Una opción excelente es sentarse sobre una pelota de ejercicios mientras realizas los ejercicios que implican fuerza.

4. Junta las piernas

No es aconsejable que mantengas las piernas muy separadas mientras realizas ejercicios de resistencia en los que estás de pie, porque esta postura dificulta la estabilidad y el control de los músculos del suelo pélvico, favoreciendo el prolapso.

5. Fortalece gradualmente

Comienza con resistencias ligeras, presta atención a cómo lo haces y qué experimentas; cuando tengas pleno dominio de la técnica, aumenta gradualmente el tiempo de resistencia y el número de repeticiones por serie de ejercicios.

6. Evita los ejercicios especialmente hiperpresivos

Dentro de cada disciplina hay ejercicios especialmente hiperpresivos. Elimínalos de tus rutinas y sustitúyelos por otros hipopresivos que tengan la misma eficacia pero no dañen tu core. Si además tienes alguna disfunción en tu suelo pélvico, debes mantener tu resistencia al mínimo hasta que la condición de tus músculos haya mejorado.

7. Cuida tu suelo pélvico

Mantén en forma el suelo pélvico con ejercitadores específicos basados en la biorretroalimentación, pues reconocerán el nivel de fuerza de tu musculatura y te guiarán para que realices una rutina de ejercicios con el ritmo y la duración adecuados a dicho nivel.

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