Estilo de Vida

Seis pilares sobre los que trabajar para lograr un estilo de vida saludable

Dreamstime.
Madrid

Desde hace tiempo se viene hablando de la necesidad de anticiparnos a las enfermedades propias de la edad mediante el conocimiento de nuestro estado de salud, hábitos y antecedentes.

Modificar hábitos del día a día para lograr un envejecimiento de calidad es un abordaje médico que cuenta ya con años de trayectoria e investigación médica en Estados Unidos. Por ejemplo, el American College of Lifestyle Medicine cuenta con numerosos estudios que avalan los beneficios de optar por un estilo de vida más saludable.

Cuidar la salud, no como obligación, sino para mejorar nuestro bienestar físico y emocional es el objetivo de la clínica madrileña FEMM Cirugía Estética al poner en marcha la unidad de Medicina del Estilo de Vida. 

La Dra. Ana Neves, responsable de esta unidad, indica que "no es habitual que las personas acudan para prevenir una enfermedad, aunque lo ideal sería no esperar a que te encuentres mal sino corregir aspectos que te van a repercutir dentro de un tiempo. Si tienes un hábito malo tendrás una consecuencia."

Seis pilares sobre los que trabajar para lograr un estilo de vida saludable

Los hábitos que pueden afectar positiva o negativamente la nuestra salud y que se abordan en la unidad de Medicina del Estilo de Vida son fundamentalmente seis: el sueño, la alimentación, el sedentarismo, el estrés, las sustancias tóxicas y las relaciones interpersonales. Cuál tratar y de qué manera hacerlo dependerá de cada persona, de sus necesidades y de su predisposición a abordar cada objetivo.

1. Sueño:

La falta de sueño, dormir poco o mal, puede ocasionarnos problemas de salud como tensión alta, sobrepeso, obesidad, estrés, aumento del riesgo de eventos cardiovasculares como infartos o accidentes cerebrovasculares, entre otros. Algunas pautas generales con las que abordar este problema pasan por crear y mantener una rutina del sueño. "Podemos planificar con el paciente que medite, lea o escuche música antes de ir a dormir. Que intente mantener la cama ordenada o ponga un ambiente suave". Dejar los dispositivos electrónicos 30 minutos antes de ir a dormir también es una de las claves para tener mejor sueño.

2. Alimentación: 

Comer mal incrementa la reacción inflamatoria en el organismo, la tensión alta, el riesgo de enfermedades cardiovasculares y puede aumentar el riesgo de cáncer, especialmente por el consumo de productos ultraprocesados.

Para establecer el plan de acción en este pilar, la Dra. Neves parte de un análisis exhaustivo (metabolismo, vitaminas, colesterol…) con el que valora el estado de salud y determina las líneas de trabajo. Por ejemplo, si se sufre de hígado graso, se restringen los hidratos de carbono; o en el caso de tensión alta, se recomendará consumir al menos las 5 raciones de fruta y verdura diaria y reducir la proteína animal.

3. Actividad física:

Un paciente muy inactivo es el que pasa más de 8-9h sentado al día, por lo que se puede tener una vida sedentaria, aunque hagamos deporte 1 hora al día. Esta falta de actividad puede derivar en tensión alta, enfermedad cardiovascular u osteoporosis.

Para integrar la actividad en nuestro día a día, la Dra. Neves realiza una prescripción global en la que se tienen en cuenta tanto los posibles problemas de salud o enfermedades como las actividades que más cuestan al paciente. Este plan se puede completar con las pautas específicas de un entrenador. Por ejemplo, en el caso de las mujeres será muy importante el entrenamiento de fuerza para prevenir la osteoporosis.

4. Estrés:

Es uno de los problemas más frecuentes hoy en día. Puede producir o incrementar la posibilidad de padecer enfermedades cardiovasculares, sobrepeso, tensión alta, neoplasias. Y también sumamos ansiedad y depresión.

Para manejar el estrés hay un factor importante: aprender a identificar los síntomas. A veces, el paciente puede pensar que las palpitaciones, los dolores torácicos, la falta de aire (disnea), los temblores o las taquicardias significan un problema en su corazón o pulmones. Por eso, se le realiza una valoración clínica para descartar patologías orgánicas cardiovasculares, pulmonares o de otra etiología anatómica.

"Si sabemos que el estrés puede generar esos síntomas, nos libramos del pensamiento de que nos pasa algo en el corazón. Eso permite al paciente estar más atento a las señales que le manda su cuerpo y centrarse en las técnicas que le ayuden a controlarlo" nos indica la Dra. Neves.

Algunas de las técnicas serían el mindfulness, las técnicas de respiración, la meditación o el yoga.

5. Sustancias tóxicas (alcohol o tabaco):

El alcohol hay que moderarlo en la mayor medida posible: aunque no suele ser percibido como un problema importante porque está muy aceptado socialmente, genera enfermedades realmente graves. En el caso del tabaco, la única solución es erradicarlo.

La dependencia del fumador es física y psicológica. Ambos aspectos se abordan en esta unidad, a veces con pequeños, pero efectivos, cambios. Por ejemplo, en lugar de salir a fumar en los ratos libres a unos metros del lugar de trabajo, el objetivo será hacerlo a dos manzanas de distancia.

Para establecer estas pautas es necesario hablar con tiempo con cada paciente para observar, a partir de cada conversación, los puntos clave que le ayudarían a cambiar su rutina. Como añade la Dra. Neves, "el paciente es el mayor conocedor de su salud y el médico debe usar su experiencia profesional para cambiar sus hábitos con perspicacia".

6. Relaciones interpersonales:

Dentro de todos los pilares, este es el que más marca la diferencia en la vida de las personas. Es un pilar transversal que la Dra. Neves identificará a partir de conversaciones relativas a cualquiera de los otros pilares.

"Se ayuda a las personas a identificar cuáles son sus principales conexiones interpersonales y si hay algún problema en ellas. Únicamente el hecho de que el paciente sea consciente de que existe un problema puede marcar el inicio del camino hacia un cambio para una relación más saludables" afirma la doctora.

Algunas herramientas que se pueden poner en marcha es encontrar a gente con la que compartamos gustos y aficiones, buscando espacios donde podamos conectar. También se puede recomendar terapia de pareja o individual.

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