Estilo de Vida

Un viaje por los cinco oasis más impresionantes del mundo

Madrid

La belleza árida y el clima extremo de los desiertos los convierten en uno de los lugares más espectaculares del mundo. Por ello, no es de extrañar que cada año miles de viajeros se dejen atraer por estos impresionantes territorios que, además, ocupan la zona más extensa de la superficie terrestre, con más de 50 millones de kilómetros cuadrados.

Pero si visitar un desierto es una experiencia única, también lo es encontrar en medio de ellos oasis, pequeños lugares repletos de agua y vegetación que suponen un respiro en estos inhóspitos parajes.

Para realizar un viaje lo más seguro posible y evitar inconvenientes, Indie Campers, plataforma de alquiler de autocaravanas y furgonetas camper en España y Europa, recomienda a los viajeros que hagan una buena preparación pues, además de la adecuación del vehículo a las temperaturas extremas –ruedas y piezas de repuesto, gran cantidad de agua, por ejemplo-, es clave informarse previamente sobre las normas de acceso en autocaravana a esos destinos.

"Cuando se realizan viajes para destinos más extremos, siempre recomendamos hacer la ruta con profesionales que conozcan el área para tener un viaje seguro", comenta Hugo Oliveira, experto en viajes y fundador de Indie Campers. "Es importante conocer bien el vehículo y estar bien equipado pues, si hay algún contratiempo, obtener asistencia inmediatamente es siempre más difícil en estas localizaciones".

A continuación, la lista de los oasis más impresionantes del mundo:

Chebika (Túnez)

Para visitar este oasis situado al pie de las montañas de Djebel el Negueb hemos de trasladarnos hasta la gobernación de Tozeur en Túnez. Allí encontraremos este paraje que, antiguamente, fue un puesto de avanzada romano y, posteriormente, un pueblo bereber. La antigua ciudad de Chebika, abandonada tras una inundación, se construyó en lo alto de los cañones por los que pasa el agua que llena el oasis. El suelo fértil de la zona favoreció la aparición de pozas, piscinas y cientos de palmeras que dan al lugar a su espectacular vegetación. Como curiosidad, en el oasis de Chebika se rodaron muchas escenas de la película El paciente inglés y, también, del episodio IV de Star Wars.

Laguna de Huacachina (Perú)

A 5 kilómetros al oeste de la ciudad de Ica, podemos encontrar este oasis situado en el desierto costero de Perú, a 60 kilómetros del Océano Pacífico. Su clima cálido llama a bañarse en sus aguas verde esmeralda, cuyo color se debe a la floración generada por las corrientes subterráneas, mientras que su abundante vegetación permite descansar a la sombra. Palmeras, eucaliptos y huarango (una especie de algarrobo) son el refugio de cientos de aves migratorias que visitan la región. La belleza del lugar llevó a que en 1960 se convirtiera en uno de los lugares más importantes del país, por lo que se construyó un balneario, casas y hoteles.

Crescent Lake (China)

Este oasis se ubica dentro del desierto de Gobi, a pocos kilómetros de Dunhuan, en la región de Gansu. La dinastía Qing fue la que decidió ponerle el nombre de 'Luna Creciente' en clara referencia a la forma del lago de impresionantes aguas cristalinas y que alcanza los cinco metros de profundidad. Crescent Lake existe desde hace más de 2.000 años, por lo que los viajeros de la Ruta de la Seda, eran visitantes habituales de este oasis. Gracias a su ubicación y su baja altitud, la arena de las dunas no ha caído sobre el lago, lo que le ha permitido sobrevivir durante miles de años.

Gaberoun (Libia)

En la región de Fezzan, en el suroeste de Libia, podemos encontrar este oasis situado dentro del desierto del Sáhara, entre los distritos de Wadi Al Hayaa y Sabha. En él hay un gran lago de agua salada, un campamento turístico con cabañas y tiendas que gestionan tuaregs. La mejor temporada para visitar este oasis escondido entre el mar de dunas de Ubari, son los meses que van de octubre a mayo, ya que el clima es más suave y podemos disfrutar mejor del baño y de su exuberante vegetación.

Ein Gedi (Israel)

Dreamstime.

En la costa oeste del Mar Muerto se encuentra el oasis de Ein Gedi, cerca de Masada y de las cuevas de Qumrán. El agua, que es potable, fluye desde los altos del desierto de Judea y, a lo largo de los siglos, ha servido para favorecer los asentamientos y la agricultura en una zona caracterizada por la aridez y el calor extremo. Este paraje, situado en el lugar de menor altitud del mundo, aparece en la Biblia descrito como un paraíso de cascadas e impresionante vegetación. Gracias a distintas excavaciones se han encontrado importantes restos arqueológicos como el manuscrito de Ein Gedi, que se considera el manuscrito hebreo más antiguo desde los Manuscritos del Mar Muerto, y contiene los dos primeros capítulos del Levítico.

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