Estilo de Vida

Bebidas energéticas y adolescentes: los riesgos de consumir estos 'brebajes' de forma habitual

Dreamstime.
Madrid

Las bebidas energéticas, también conocidas como energizantes o estimulantes, atesoran en mayor o menor medida cualidades antifatiga debido a la cafeína y a otros ingredientes revitalizantes como la taurina, vitaminas, minerales, aditivos, saborizantes y gran cantidad de azúcar, según OCU.

El consumo de estos 'brebajes', que siempre han estado asociados con retos deportivos -gracias, sobre todo, a Red Bull-, cada vez es más frecuente entre los adolescentes, que las toman de forma habitual para concentrarse ante un examen, rendir más en el gimnasio o para no dormirse en una noche de estudio.

Un hábito totalmente desaconsejado por los expertos sanitarios ya que, al igual que el café, estas bebidas tienen una cantidad de cafeína que puede ser perjudicial para la salud de los más jóvenes. Tal y como explica la OCU desde su portal, la cafeína es un estimulante del sistema nervioso central; por lo tanto, en dosis moderadas aumenta el estado de alerta y reduce la somnolencia. No obstante, existen algunas bebidas energizantes que, además de la cafeína, incorporan vitaminas del grupo B, aminoácidos y sustancias a las que se les atribuyen efectos energizantes o revitalizantes, como ginseng, taurina, guaraná o glucuronolactona.

Dependiendo del tamaño, y de la marca en cuestión, la cantidad de cafeína que pueden incluir las bebidas energizantes va de 70 a 145 mg de por lata. Según la OCU, el consumo recomendado de cafeína para un adolescente de unos 50 kg de peso sería de 150 mg (3mg por kilo de peso corporal) diarios. Por lo tanto, tomar algo más de una lata de este tipo de bebidas sería contraproducente para la salud de una persona joven o en fase de pubertad.

Los efectos secundarios de consumir cafeína en exceso a corto plazo pueden ser el sueño interrumpido, ansiedad y cambios en el comportamiento. A largo plazo, el consumo excesivo de cafeína se ha relacionado con problemas cardiovasculares.

Unos efectos que, según cuenta Lina Robles, nutricionista del Hospital Universitario Sanitas La Zarzuela, en una entrevista con El Mundo, se acentúan aún más si se trata de una persona adolescente o jóven, ya que éstos son especialmente vulnerables al nocivo impacto de la cafeína en el sistema cardiovascular y sistema neurológico, produciendo baja autoestima, depresión, nerviosismo, ansiedad, problemas de concentración, insomnio, empeoramiento del rendimiento escolar o aumento de la tensión.

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