Estilo de Vida

Medicamentos fotosensibilizantes: cuando el sol y las medicinas pueden afectar a la piel

Madrid

Protegerse de las radiaciones solares es imprescindible durante todo el año, pero aún más en verano. Y hay personas que deben extremar todavía más las precauciones en esta época. Es el caso de quienes toman ciertos medicamentos que reaccionan ante la luz solar. Y es que, las radiaciones ultravioletas del sol pueden entrar en conflicto con algunos medicamentos.

En unos casos, pueden provocar que la medicina cree una lesión en la piel, similar a una quemadura. En otros, el sol puede hacer que el medicamento pierda parte de su eficacia. Por ello, los expertos de Dos Farma, la farmacia online española líder del mercado, explican que, dentro de los fármacos que reaccionan con el sol, hay que diferenciar dos tipos: los fotosensibilizantes y los fotosensibles.

Medicamentos fotosensibles

La luz solar altera las propiedades físico-químicas de estos fármacos y hace que pierdan eficacia. Por ello, siempre deben protegerse de la luz. Los fabricantes crean envases opacos para que no pueda penetrar la luz y siempre indican en el prospecto que no hay que exponerlos al sol. En este caso, la luz solar no supone ningún efecto secundario para las personas, pero reduce la efectividad del producto.

Medicamentos fotosensibilizantes

Son aquellos que, combinados con la radiación solar, pueden provocar una lesión en la piel. Todos ellos indican que son fotosensibilizantes en el envase con un pequeño símbolo: un triángulo con una nube y un sol en su interior. Actualmente, hay más de 300 fármacos fotosensibilizantes, que obligan a extremar las precauciones al exponerse al sol. Varias de estas medicinas son bastante comunes, como el ibuprofeno, pero hay muchas más. Estos son algunos ejemplos:

- Antiinflamatorios no esteroides: ibuprofeno, naproxeno, piroxicam, ketoprofeno...

- Anticonceptivos orales.

- Antibióticos: azitromicina, norfloxacino...

- Antihistamínimos: difenhidramina, mequitazina...

- Antiulcerosos, como el omeprazol.

- Psicofármacos: antidepresivos (imipramina, clomipramina), ansiolíticos (diazepam, alprazolam, clordiazepóxido)...

- Antifúngicos: griseofulvina, voriconazol...

- Retinoides: etretinato, acitretina...

- Anticancerosos: crizotinib, imatinib, fluorouracilo...

- Cardiovasculares: quinidina, amiodarona...

- Medicamentos para enfermedades como la hepatitis C o el VIH: efavirenz, simeprevir....

- Contra el colesterol, como la simvastatina.

Cuando el sol incide en una persona que está tomando uno de esos 300 fármacos fotosensibilizantes, pueden producirse dos tipos de reacciones en el cuerpo:

Reacción fototóxica

Suponen el 95 % de las reacciones que producen las medicinas fotosensibilizantes. Es una reacción no inmunológica que aparece inmediatamente después de haberse expuesto al sol. Su apariencia es similar a la de una quemadura solar intensa, situada en las zonas donde ha dado la luz. Produce ardor, urticaria e incluso ampollas. En función de la dosis del fármaco que se esté tomando, será más o menos intensa.

Reacción fotoalérgica

Es la reacción menos frecuente, ya que solo les ocurre a las personas con predisposición previa. En este caso, es una reacción inmunológica que puede aparecer incluso si se toman dosis muy pequeñas del medicamento (por ejemplo, al aplicar un poco de una pomada o una crema). Además, surge de forma retardada, más de 24 horas después de haberse expuesto a la luz. Aparece como una dermatitis de contacto, como una erupción o un eccema, que se hincha y pica. No solo puede surgir en las zonas expuestas, sino que se puede extender a otras áreas del cuerpo.

La clave para evitar cualquiera de estas dos reacciones es la prevención. Los expertos de DosFarma dan una serie de consejos muy fáciles de seguir, pero indispensables durante el tratamiento con un medicamento fotosensibilizante en verano:

1. Preguntar al médico y al farmacéutico

Son muchos los medicamentos que reaccionan de forma adversa a la luz solar, y algunos son bastante comunes. Por ello, tras la prescripción de algún fármaco, el primer paso debe ser siempre consultar al médico y al farmacéutico de confianza. Estos profesionales sabrán indicar si la medicina tiene alguna contraindicación o si obliga a tener más precauciones durante el verano. Igualmente, si se trata de algún producto sin receta, sabrá si existe una alternativa no fotosensibilizante.

2. Utilizar protector solar

Es un consejo válido para cualquier época del año y para evitar múltiples problemas de salud: quemaduras, envejecimiento prematuro, manchas cutáneas, melanoma... Del mismo modo, utilizar protector solar es imprescindible durante el tratamiento con un fármaco fotosensibilizante.

Es importante usar protección antes de salir de casa, incluso aunque esté nublado. Además, el sudor, el roce de la ropa o el agua hace que se pierda parte su eficacia. Por eso, lo ideal es llevar la crema solar con nosotros y reaplicar cada 2 horas.

3. Evitar las horas centrales del día y proteger la cabeza y los ojos

En verano, hace más calor y hay mayor radiación solar entre las 12 y las 17 horas. Para reducir el riesgo de una reacción fotosensibilizante, hay que evitar estar al aire libre en esta franja horaria. Además, cuantas menos áreas del cuerpo estén expuestas a la radiación, menor riesgo habrá. Utilizar prendas de manga larga y de colores oscuros ayudará a proteger los brazos y las piernas, tampoco hay que olvidarse de otras áreas que siempre están expuestas, como la cabeza y los ojos, para las que es indispensable usar sombrero o gorra y gafas de sol.

4. Vigilar cualquier alteración en la piel

Si se observa algún síntoma de quemadura solar, hay que consultar al médico para que valore retirar el medicamento.

5. Si el medicamento es de una toma diaria, mejor por la noche

Algunos fármacos se toman una vez al día. En ese caso, tras consultar con el farmacéutico o el médico, puede ser una buena opción dejar la dosis para la noche. De esta forma, el compuesto fotosensibilizante estará menos presente en el cuerpo cuando se vaya a exponer de nuevo a la luz al día siguiente.

6. Añadir alimentos o suplementos ricos en antioxidantes

De manera tópica y oral, las vitaminas A, C y E, al igual que otros nutrientes como los bioflavonoides, son unos potentes antioxidantes. Estos compuestos son indispensables para combatir y prevenir el daño en las células. Las células se pueden dañar y envejecer por distintos motivos, y uno de ellos es por los radicales libres, unas moléculas que se liberan de forma natural durante las reacciones químicas del organismo. En exceso, producen envejecimiento prematuro. Los antioxidantes ayudan a equilibrar la cantidad de radicales libres y frenan el daño que producen a las células y su envejecimiento.

Algunas de las reacciones fotosensibilizantes derivan precisamente de la formación de radicales libres. Por eso, puede ser de utilidad incrementar la ingesta de antioxidantes si se toma un medicamento fotosensibilizante. La forma más cómoda de conseguir antioxidantes en grandes cantidades es a través de suplementos, pero también están presentes en muchas frutas y verduras. Por ejemplo, algunos de los alimentos más ricos en antioxidantes son los frutos rojos, la alcachofa, las espinacas o la zanahoria.

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Amanda Dutruc, farmacéutica de DosFarma, explica: "En verano hay que extremar las precauciones si se tiene que tomar medicación. Hay muchísimos fármacos fotosensibilizantes que pueden provocar quemaduras solares severas, y muchos de ellos se toman de forma muy habitual. El ibuprofeno se receta y se toma todo el año, por ejemplo. Por eso, desde DosFarma siempre recomendamos hablar con el médico y el farmacéutico primero, pues él sabrá indicar si hay que tomar alguna precaución, si hay que tomar la dosis en cierto momento del día o, incluso, si es mejor optar por otro producto equivalente. También hay que compaginar los consejos del personal sanitario con estas pautas que hemos recopilado, para así neutralizar por completo el riesgo de sufrir una reacción fototóxica o fotoalérgica este verano".

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