Estilo de Vida

23 millones de euros y diseñado por su propio dueño: así es el Rolls-Royce Boat Tail, el coche más caro del mundo

Madrid

Rolls-Royce ya tiene un nuevo rey de la pista: Rolls-Royce Boat Tail, un vehículo fabricado en colaboración de su propio dueño -según el periódico ingles Daily Telegraph, los dueños son el rapero Jay-Z y su mujer, la cantante Beyoncé-, que podría costar 23 millones de euros, por lo que arrebata el título de coche más caro del mundo al Rolls-Royce Sweptail.

La empresa de lujo británica toma la delantera a sus competidores y da un paso más en la personalización de sus coches con el desarrollo de un departamento destinado a construir carrocerías únicas en colaboración con cada cliente. Ahora, quien cuente con el presupuesto necesario, podrá diseñar la carrocería de su Rolls-Royce mano a mano con la marca. Por lo tanto, nunca encontrará otro igual y podrá materializar todos sus sueños automovilísticos en su coche.

La división en cuestión se llama Rolls-Royce Coachbuild, y tal y como explica la marca en una nota de prensa, "esto es el auténtico lujo". "Los clientes de Rolls-Royce Coachbuild están íntima y personalmente involucrados en cada paso del proceso creativo y de ingeniería. Trabajamos en armonía con el cliente para adquirir una fluidez total en los matices de su carácter y personalidad", completan.

El Boat-Tail es el primer coche que ha nacido en sus talleres Coachbuild. Está inspirado en el mundo náutico y surge de los intereses compartidos de tres clientes diferentes después de cuatro años de trabajo.

La idea de crear esta división surgió en 2017, tras la presentación del Sweptail, que era un encargo en el que ya se había trabajado en una carrocería exclusiva. Tras ver joya, muchos clientes habituales hablaron con la marca británica de su interés por realizar encargos similares. Y tres de ellos coincidieron en su afición por el mundo náutico, concretamente por los veleros de clase J.

Rolls-Royce aceptó el reto y acordaron que los tres Rolls-Royce Boat Tails tendrían la misma carrocería, pero el interior estaría diseñado cumpliendo los gustos y preferencias de cada cliente. "Hemos creado un trío de coches excepcionales que, aunque comparten un estilo de carrocería común, están cada uno imbuido de la impronta única y muy personal de los clientes que los han auspiciado, de manera que cada uno cuenta una historia", explican desde la empresa.

Una musa azul

Con casi 5,8 m de largo, su generosidad de proporción y claridad de superficie presentan una postura elegante y relajada. El perfil frontal se centra en un nuevo tratamiento de la parrilla y las luces icónicas del panteón de Rolls-Royce. La rejilla se convierte en una parte integral del frente, no en un aplique; una libertad de diseño otorgada solo a los modelos dentro de la cartera de Coachbuild. Este tratamiento progresivo suaviza la formalidad familiar de Rolls-Royce al tiempo que conserva la innegable presencia de la marca.

De perfil, las referencias náuticas son muy sugerentes. El parabrisas envolvente recuerda la visera en los lanzamientos de motor, mientras que la suave inclinación hacia atrás del pilar A, los volúmenes grandes y nítidos en la parte delantera y la parte trasera crean un gesto que recuerda un lanzamiento de motor que se eleva desde el agua con energía.

Es en la parte trasera donde las referencias náuticas se hacen más evidentes. La cubierta de popa, una interpretación moderna de las cubiertas traseras de madera de los históricos Boat Tails, incorpora grandes franjas de madera. La chapa de Caleidolegno se aplica en una proeza de la ingeniería de Rolls-Royce; El material gris y negro, que normalmente se aloja en el interior, ha sido especialmente adaptado para ser utilizado en el exterior sin comprometer la estética.

Entre los desorbitantes lujosos detalles que incluye este diseño, se destaca las dos neveras especiales que contiene el coche, diseñadas completamente a medida, y que están llenas de botellas de champán Armand de Brignac que se encuentran guardadas a la temperatura ideal que debe servirse. Además, el Boat Tails incluye una pluma Mont Blanc que se ha diseñado en exclusiva para el conductor. Según Rolls Royce, es el más ambicioso de los proyectos en los que han participado hasta la fecha. "Desde el boceto inicial hasta los toques finales, un automóvil personalizado se realiza en una verdadera asociación. El proceso intenso y emocional exige años de comunicación sinérgica; es mecenazgo contemporáneo en su forma más auténtica".

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