Casas Reales

La infanta Sofía y su abuela Paloma Rocasolano se esconden para acudir al Teatro Real

  • Nueva polémica por sus movimientos 'clandestinos'

1997: los servicios secretos españoles no solo infiltran a sus hombres en Eta o luchan contra el blanqueo de los narcos: también pagan supuestos chantajes con dinero público y trabajan a destajo para desactivar la bomba que supondría en esos años que la opinión pública conociera (y viera) los encuentros de don Juan Carlos de Borbón con la actriz Bárbara Rey. Viernes 13 de enero de 2017: 20 años después, agentes del servicio de seguridad se esfuerzan para que la infanta Sofía y su abuela materna pasen desapercibidas en su visita al Teatro Real para disfrutar de la representación de El Corsario, del Wierner Staatsballet, una de las más prestigiosas compañías de bellet.

Más de uno se preguntará por qué la entrada a la función de piratas (inspirada en un texto de Lord Byron) de una niña y su abuela tuvo que hacerse como si se tratara de una reunión clandestina, de un partido político prohibido, de algo terrible que hay que ocultar a la opinión pública cimo cuando su abuelo paterno se veía, según se ha publicado, con Bárbara Rey, la reina de los vídeos en loo dormitorios.

Paloma Rocasolano y su nieta accedieron al recinto cuando se habían apagado las luces y procedieron a la salida antes que nadie y por la puerta trasera. En las imágenes difundidas por la revista Hola, se puede ver gracias a las imágenes robadas por sus paparazzi a la hija pequeña de Felipe VI y Letizia junto a sus guardaespaldas, escapando del lugar alejada del público, un público que sin duda adora en su gran mayoría a una cría de 9 años, guapísima, que mira con cara de asombro a la cámara que la retrata. En lugar de sonreír y saludar, la pequeña observa atónita la situación: ve a los fotógrafos, atiende las indicaciones de las personas que la guían por las puertas traseras, se para, anda, espera... Más tapada aún que su nieta, Paloma Rocasolano. ¿Por qué ocultar una inocente salida de la madre de la Reina con su nieta?

Esta inexplicada situación contrasta con las actitud de otros miembros de las realezas europeas y lleva a pensar en extrañas motivaciones: ¿envidia de la otra abuela? No nos entra en la cabeza que doña Sofía, la que da nombre ala infanta de España que se esconde, no se vaya a enterar o no supiera de antemano del plan 'secreto' de la hermana de la princesa de Asturias. Y las explicaciones relativas a la seguridad no concuerdan.

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