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Iñaki Urdangarin, un picaflor acostumbrado al poliamor: de Carmen Camí a los correos 'empalmados'

Iñaki Urdangarin pasea por una playa desierta de la mano de una mujer rubia que le abraza, y a la que él abraza y coge por la cintura. Juntos miran al horizonte que junta el cielo con el mar Cantábrico. No hay beso, todo ocurre a plena luz del día, no a altas horas de la madrugada, y no en un rincón escondido sino cerca de la casa que la familia del marido de la infanta Cristina tiene en la localidad francesa de Bidart.

La infanta, "un ser humano profundamente herido", tras las fotos

El texto que acompaña a las imágenes, firmado por Pilar Eyre, califica a la hermana de Felipe VI y la infanta Elena como "un ser humano profundamente herido" y la revista Lecturas asegura que la hija de don Juan Carlos y doña Sofía se encontraba en Ginebra, donde reside con su hija Irene, cuando fueron tomadas las fotografías. Informalia ya adelantó esta pillada este martes a las seis de la tarde.

Más allá de las explicaciones que los protagonistas de este reportaje quieran o puedan darse entre ellos, y aunque no hay un beso, en mejilla ni boca, que remate las apariencias de lo que se ve en las escenas descritas, Iñaki Urdangarin no ha sido ningún santo en el amor y aunque vaya a Misa como buen practicante, pecados tenemos acreditados.

Le robó el corazón y el dinero

Para empezar, cuando empezó a salir con la propia infanta Cristina salía con otra y simultaneó las relaciones. El ex duque de Palma dejó a Carmen Camí para casarse con la Infanta. El apuesto jugador de balonmano estaba muy enamorado de esta secretaria gerundense, que ahora es empresaria y tiene dos hijos con Javier Pellón, amigo de Iñaki antes de que conocer a su actual esposa, y hoy consejero delegado de la cadena de gimnasios Metropolitan. Hija de un transportista, creció en Viladrau, a una hora de Barcelona, el pueblo donde veraneaba Iñaki desde que su padre fue trasladado de Vitoria a la Ciudad Condal. Por cierto, que la ex de Txiki, como ella le llamaba, aún tiene casa en Viladrau.

Camí empezó a verse con Urdangarin en 1992, cuando el jugador de balonmano estaba con otra catalana llamada Susana López. Por entonces, Carmen trabajaba de secretaria en el Ayuntamiento de Puigcerdá e Iñaki compartía casa con su Barcelona con su hermana mayor, Ana. Dado que Puigcerdá está a 150 kilómetros de la capital catalana, Iñaki pidió a su amigo Javier Pellón que diera trabajo a Carmen como secretaria. Iban a montar un gimnasio y hablaban de boda.

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Pero en las Olimpiadas de Atlanta de 1996 todo cambió. Urdangarin ganó una medalla de bronce con la selección española de balonmano pero el premio gordo fue conocer a la hija del jefe del Estado, la Infanta Cristina. 

Fue exactamente el 30 de abril de 1997 cuando Carmen Camí vio por televisión que Zarzuela anunciaba el compromiso de Cristina de Borbón con su novio. Después se enteraría también de que Urdangarin había estado compaginando su noviazgo con el de la infanta. "Se ha portado bien conmigo. No tengo ningún problema con él y les deseo mucha felicidad", declaró a los periodistas que la localizaron nada más hacerse oficial el compromiso.

Pero si el dolor del desamor lo resistió con entereza, Carmen Camí no se tomó igual de bien otra decepción más material: cuando fue al banco a sacar su parte de la cuenta conjunta que compartía con Iñaki comprobó ojiplática que no había nada de dinero de los cerca de 5.000 euros que tenían.

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Javier Pellón, amigo de Iñaki, fue el paño de lágrimas de su secretaria y de consolarla pasó a amarla y comenzaron una relación sólida, que aún perdura y que incluye dos hijos. Javier Pellón es sobrino de Jacinto, consejero delegado de la Expo'92, y su empresa factura decenas de millones de euros. 

Un picaflor

Al margen de que estas fotografías que ahora revolucionan la cosa rosa correspondan a un romance, aventura o lo que sea de Iñaki Urdangarin, no podemos olvidar que durante el proceso judicial que acabó con el ex duque en la cárcel, salieron a la luz correos que pusieron de manifiesto aventuras del ex jugador de balonmano. No hablamos de cotilleos de programa de Telecinco sino de sumarios judiciales y documentos examinados por abogados y fiscales.

Don Juan Carlos: "¡Divórciate!"

Don Juan Carlos, que conoce como nadie el mundo de las aventuras extramatrimoniales y las amantes, aconsejó a su hija Cristina que acabara con la relación con el padre de sus cuatro hijos. "¡Divórciate!", le dijo con tal vehemencia que la infanta estuvo un tiempo sin hablarse con su padre por este motivo. 

La infanta Elena, que era el nexo de unión con la familia, además de doña Sofía, solía ir a pasar unos días en Navidad con su hermana, su cuñado y sus sobrinos, pero este año no consta que haya ido.

Felipe VI también advirtió a su hermana y esa herida no se ha cerrado, como sí ha ocurrido con el Emérito que ha recibido la visita de sus dos hijas en su exilio arábigo. La relación con Letizia y el Rey está tan deteriorada que en el funeral de la infanta doña Pilar ni se miraron a la cara. Y otra cosa: ¿Por qué Iñaki no lleva anillo de casado? Será porque pita en los detectores.

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