Casas Reales

Juan Carlos I le dio a Corinna los 65 millones porque se iba a ir a vivir con ella

Corinna Larsen mintió públicamente cuando declaró a la BBC en agosto pasado que su padre la llamó en 2009 para decirle que el rey Juan Carlos había pedido su mano. La amante del emérito aseguró que el Emérito le dijo a su padre que no podía contraer matrimonio de forma inmediata.

"Quería que mi padre supiera que iba en serio conmigo. Pensé que podría desestabilizar la Monarquía y por eso nunca llegué a perseguir la idea de la boda. Sólo lo tomé como una prueba de la seriedad de la relación", explicó en la entrevista con la cadena pública británica.

Pero el único testigo que podía confirmar esa versión, el padre de Corinna, Finn Bönning Larsen, murió ese mismo año, y fuentes próximas a don Juan Carlos citadas por el diario El País aseguran que la realidad es que la germanodanesa presionaba al Rey para que rompiera con doña Sofía formalmente ya que no hacía vida de matrimonio con ella desde hacía décadas.

La lobbista se había divorciado en 2005 de su segundo esposo, el aristócrata alemán Casimir zu Sayn-Wittgenstein y lo que sí es cierto es que don Juan Carlos I estaba decidido a pasar el resto de su vida con ella. Ésa es la explicación de que le entregara los tristemente famosos 65 millones de euros que le transfirió en 2012:  aquel dinero que le había dado el rey saudí por "gratitud" no era más que un traspaso dentro de la pareja para estar cubiertos económicamente y al máximo nivel de riqueza durante su futura convivencia. Otra cosa es que se negara a devolvérselos cuando rompieron.

Corinna no quería que Juan Carlos dejara de ser Rey. De hecho, fue ella una de las personas que más presionó a don Juan Carlos para que no abdicara. Pero el suegro de doña Letizia tomó finalmente la decisión de ceder el trono a su hijo y el 2 de junio de 2014 lo anunció. De hecho, cuando rompió definitivamente con Corinna ya no era jefe de Estado. Había estado con ella 11 años atrás.

Divorcio

Antes, don Juan Carlos había llegado a consultar con un despacho de abogados especializado en divorcios la posibilidad de poner fin a su matrimonio de más de 40 años, pero solo fue una hipótesis que barajó. La mera posibilidad de que Corinna se convirtiera en Reina fue "una pesadilla", según fuentes conocedoras de las intenciones del anterior jefe del Estado citadas por El País.

Solo con escuchar la palabra divorcio, incluso sin que ello supusiera volver a casarse, puso en marcha al aparato del Estado por cuanto suponía de peligro para la estabilidad de la institución y por tanto para el Estado. Primero Zapatero y luego Rajoy supieron que el asunto de la relación entre Juan Carlos I y la ex princesa era mucho más que un cotilleo o un asunto de faldas y lo consideraron como una cuestión de Estado.

Botsuana

Y en eso llegó el accidente de Juan Carlos I cuando cazaba elefantes en Botsuana, el 13 de abril de 2012. Dice Miguel González en el periódico de Prisa que en el viaje de vuelta, con el rey malherido, Corinna pidió que el avión se desviara a Mónaco para dejarla a ella, lo que provocó un fuerte enfrentamiento con la Casa Real. Al final, el avión voló directamente a Madrid con el Rey y su amante y la relación se hizo pública. Aun así, la relación se prolongó, de manera intermitente, durante dos años más.

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El director del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), Félix Sanz Roldán, viajó un mes después a Londres para reunirse con Corinna. Según dijo ella hace semanas por videoconferencia en el juicio por injurias contra el comisario José Manuel Villarejo, el general la amenazó en aquella cita, lo que negó jefe de los Servicios Secretos.

Lo que sí es cierto es que los Servicios Secretos españoles recibieron el encargo, tras la ruptura de Juan Carlos I con Corinna, de hacer saber a los mandatarios extranjeros y magnates que la habían recibido como amante del Rey  de que ya no existía relación alguna entre ambos. Lo cual rebajó la inmensa categoría de Corinna como comisionista y su negocio, basado en las influencias y las relaciones públicas, se vino abajo. La venganza estaba servida. Y de los 65 millones... Si te he visto no me acuerdo.

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