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La infanta Cristina visita a Alberto de Mónaco: la amistad que no gusta a Felipe VI y Letizia

9/07/2019 - 11:49

Es de sobra conocida la mala relación entre los reyes Felipe VI y doña Letizia con la Familia Real de Mónaco y, en especial, con Alberto de Mónaco. Su enemistad quedó reflejada en el hecho de que el monarca español y su mujer no invitaran al príncipe Alberto a un almuerzo privado, como suele ser habitual, cuando visitó Zarzuela el pasado mes de junio. Curiosamente, parece que la infanta Cristina no comparte esta rivalidad hacia los Grimaldi.

La mujer de Iñaki Urdangarin sí mantiene una gran relación con el príncipe Alberto, como se pudo comprobar con su asistencia el pasado viernes a un acto celebrado en tierras monegascas. La hermana del rey Felipe VI se desplazó hasta allí para inaugurar la exposición 'Dalí. Una historia de la pintura' junto al propio Alberto. La infanta asistió en calidad de patrona de la Fundacio?n Gala-Salvador Dali?, cargo que ostenta desde hace más de 20 años.

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En las imágenes del acto no se aprecia gesto alguno de preocupación o tristeza en el rostro de Cristina de Borbón, de quien dijo que estaba deprimida por la estancia en prisión de su marido. Al contrario. La hija de los reyes eméritos lució su mejor sonrisa en su encuentro con el príncipe soberano de Mónaco.

Con su presencia, Cristina mostraba su buena relación con Alberto, quien nunca ha sido la debilidad de Felipe VI y Letizia. Sobre todo desde que fuera señalado como uno de los culpables de que no dieran los Juegos Olímpicos a Madrid 2012 cuando puso en entredicho las medidas de seguridad después del estallido de un artefacto de ETA junto al estadio olímpico de La Peineta el 25 de junio de 2005. Algunos miembros de la delegación española le tacharon de "burro".

La principal prueba de la mala relación entre la Familia Real española y la monegasca quedó representada en julio de 2011, cuando el príncipe Alberto se casó con Charlène Wittstock y ningún miembro de la Casa Real acudió. España fue la única monarquía europea que no mandó representación al enlace, en lo que supuso un antes y un después en las relaciones entre ambas familias.

Desde entonces, apenas hay imágenes de don Felipe y doña Letizia con los Grimaldi y sus encuentros son más fruto de la casualidad que de la planificación.







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