elEconomista.es

El imperio de David y Victoria Beckham: un matrimonio de 900 millones de euros

5/07/2019 - 17:39

David y Victoria Beckham han celebrado en Versalles su vigésimo aniversario de boda. "No me puedo creer que ya hayan pasado 20 años", dice la ex Spice Girl. El futbolista y la diseñadora han viajado a París, más concretamente al palacio que mandó construir Luis XIV, para pasear y posar por sus impresionantes jardines, donde está el Templo del Amor. "Hemos tenido el privilegio de vivir un momento mágico en el Palacio de Versalles", escribe Victoria, ataviada con un escotado vestido blanco con complementos en rojo.

Ningún lugar mejor que este palacio rococó para resumir la estética de esta pareja cuyo glamour ha sido sobre todo el combustible de su máquina de hacer dinero. Aparte de jugar al fútbol, cantar, promocionar marcas y diseñar, los Beckhan nos han dado en sus primeros 20 años de casados muchos momentos de gloria.

En mayo de 2007, cuando David Beckham anunció que dejaba el Real Madrid para fichar por Los Angeles Galaxy, el jugador, un caballero de los pies a la cabeza, se despidió amablemente de la prensa que cubría la información madridista, en una conferencia multitudinaria, y en un acto de generosidad poco habitual invitó a comer a tres reporteras con las que coincidió en el día a día de sus cuatro años en el Bernabéu. Simon Oliveira, su representante, organizó el almuerzo en el Asador Donostiarra. Por aquella época, al final de su etapa en la capital de España, donde a la Spice Pija le olía a ajo, las infidelidades del futbolista eran un eco lejano. No obstante, Victoria Beckham se apuntó a la despedida. Y no solo eso, mandó de avanzadilla a sus padres para que no dejaran solo ni un instante a su marido con las tres periodistas.

La escena fue llamativa y chocante. Ellas, sorprendidas anteriormente por el detalle de David, se asombraron aún más cuando vieron que llegaba al restaurante acompañado de su representante y… ¡de sus suegros! Poco después, casi a los postres, se incorporó Vicky. La comida resultó muy emotiva e interesante y días después Beckham envió a cada una de las periodistas, a sus respectivos lugares de trabajo, un impresionante ramo de 23 (su dorsal) rosas blancas, un lote de productos de perfumería de la marca del matrimonio (Imtimately Beckham) y una nota manuscrita y muy cariñosa firmada por David y Victoria.

A Beckham le hubiese gustado agotar sus años de futbolista en el Real Madrid, pero el entrenador era Capello, que "no le veía" y le dejó los últimos cinco partidos de la temporada en el banquillo. El presidente era Ramón Calderón, que heredó de Florentino Pérez al galáctico por antonomasia, y no lo llevaba bien. Alguna vez se le escapó que más que un futbolista era un actor de Hollywood, y hacia allí, hacia Los Ángeles, dirigió sus pasos, para hacerse más fuerte como empresario junto a su esposa y sus tres hijos: Brooklin, Romeo y Cruz, que nació en Madrid.

Lea también - David Beckham se queda sin el carnet de conducir por usar el móvil al volante

Confesado por el propio Florentino, David Beckham era el único jugador del Real Madrid, junto a Ronaldo Nazario da Lima, 'El Gordito', que se pagaba la ficha con los ingresos que reportaba al club por los derechos de imagen. El presidente blanco consiguió fichar a David en el verano de 2003, después del "never, never, never", aquel "nunca" que repitió tres veces, cual negación de San Pedro en el canto del gallo, hasta que a punto de cerrarse el mercado en Inglaterra lo contrató. Costó 35 millones de euros. Se trataba de un buen futbolista, con una derecha exquisita, pegado a la banda, pero de difícil colocación dentro del equipo… No así en el organigrama mercadotécnico del club… y de ACS.

La llegada de Beckham al Madrid abrió las puertas de Asia de par en par al club y a la empresa de su presidente. La unión de dos nombres, Beckham-Real Madrid, produjo beneficios inmediatos para ambas partes. Aunque el jugador 'solo' cobraba 3,4 millones de euros de ficha, sus ingresos publicitarios rondaban los 33 millones anuales. Ningún futbolista vendía mejor que él su imagen.

David jugó en el Manchester United entre 1995 y 2003, y se casó con Victoria Adams el 4 de julio de 1999. Acaban de cumplir dos decenios de matrimonio, salpicados, sobre todo él, por alguna que otra supuesta infidelidad. La más sonada, la que le supuestamente le unió a Rebecca Loos en su segundo año en el Madrid. Vicky aguantó el asalto, le tiró de las orejas y culminó el periplo madrileño embarazada de Cruz, el tercero de sus hijos, tras Brooklin y Romeo. Más tarde, en 2011, lejos de España, nació Harper Seven, su esperada niña.

Lea también - Victoria Beckham da la nota y se salta el protocolo en la boda sevillana

La vena empresarial de David ha superado sus capacidades balompédicas, aunque fue jugador de éxito en el Manchester United, en el Madrid, en los Galaxy y algo menos en el Milan y en el PSG, donde dio por terminada su carrera. Según The Mirror, la fortuna de los Beckham ronda los 900 millones de euros, casi 400 millones más que la de Isabel II, Reina de Inglaterra. De ellos, un centenar corresponden a Vicky, consolidada en el ámbito de la moda con una empresa que mantiene a 200 empleados, 50 tiendas on-line y dos boutiques, una en Londres y otra en Hong Kong.

A Victoria le va tan bien en su faceta empresarial, después de superar varias crisis económicas de las que su marido la rescató, que ha renunciado a la gira de las Spice. Su música suena ahora en los despachos, lejos de los escenarios. En cuanto a David, todo le va viento en popa con tres marcas corporativas: Foot Work Productions, de donde provienen los réditos del fútbol; DB Ventures, que gestiona su imagen con las grandes firmas; y Beckham Band Holdins Limited, que comparte con Vicky y se encarga de las iniciativas con las grandes marcas. Lo ha dicho ella: "David y yo nos complementamos". Forman un matrimonio feliz, viven en una mansión valorada en 48 millones de euros en Holland Park, Londres, ambos poseen la Orden del Imperio Británico, "por los servicios prestados al país", y lucen aún aquellos dos anillos de Tifanys, valorados en 223.000 euros, que él compró para casarse con ella en el castillo irlandés de Luttrellstown, un 4 de julio de hace veinte años. Pero fue en 1996 cuando él echó el ojo a la Spice Pija. Se lo dijo a su compañero Gary Neville cuando la vio en un videoclip: "Esta chica es para mí. Voy a por ella".

Fue un flechazo parecido al que atravesó el corazón de Davor Suker cuando vio por primera vez a Ana García Obregón en la tele: "Esa chica es para mí", dijo más o menos el futbolista croata, hoy presidente de su Federación. La diferencia entre un romance y otro es que el primero perdura en el tiempo y el otro duró poco más que un suspiro. Los Beckham comieron perdices y siguen felices, veinte años después de aquel memorable 4 de julio, con los hijos enfilados hacia el éxito de los padres: Brooklin es un reputado fotógrafo; Romeo es modelo y tenista profesional; Cruz, cantante, y Harper, a sus ocho años, ya es referencia de estilo.







Comentarios 0