elEconomista.es

Luis Enrique y su impresionante lección de coraje: cuando el dinero no lo es todo

21/06/2019 - 17:44

Luis Enrique Martínez y Elena Cullell contrajeron matrimonio el 27 de diciembre de 1997. Él, un futbolista famoso de calidad contrastada, rápido, con mucha garra, que llegó al Real Madrid procedente del Sporting de Gijón, el equipo de su tierra, y que terminó en el Barcelona, traslado que la afición madridista no le ha perdonado todavía. Ella, una de las tres hijas de Francesc Cullell, peletero del Baix Llobregat, que estudió Económicas, que nunca ejerció y que conoció al jugador cuando trabajaba como azafata de tierra.

Fue un flechazo. Se casaron ante dos centenares de invitados en la basílica de Santa María del Mar y tuvieron tres hijos: Pacho, que hoy tiene 20 años; Sira, 19, y Xana, la pequeña, 9. La familia encontró la casa de sus sueños en Gavá, una mansión de 841 metros cuadrados construidos en 2.363 de parcela. La información sobre la residencia de los Martínez-Cullell está muy manida. Se sabe hasta que el garaje ocupa 60 metros cuadrados, que en su interior no hay una exposición de coches de alta gama, carísimos, si no una furgoneta 'pic up', para trasportar las bicis, y un Mini. Cuando Luis Enrique entrenaba al Barcelona también había un Audi Q-7, cesión de la firma alemana a los jugadores y técnicos del Barça, en intercambio similar del que disfrutan en el Real Madrid.

Su parque móvil es una evidencia de su proverbial austeridad. Un futbolista de su categoría, que jugó en el Madrid y en el Barça, que vistió la elástica nacional, tuvo que hacer a la fuerza fortuna con su carrera. La hizo y no la derrochó. Solo se le conoce una inversión más allá del domicilio familiar en Gavá, que fue la casa de campo que levantó en las inmediaciones de Mareo y que se llamó La Masía. Hace tiempo que la vendió.

Después de colgar las botas en el Barcelona, Lucho se tomó un año sabático y se fue a Australia a practicar uno de su deportes preferidos, el surf; pero también el running. Quien fuera internacional con España en 64 ocasiones practica el deporte con pasión e igual se inscribe en un iron man que en un triatlón que en la Quebrantahuesos. Es un atleta y se mantiene como si continuara jugando al fútbol en la élite.

Lea también - Luis Enrique se vuelca con su familia en su peor momento personal

Tras la aventura australiana, el Barça le fichó para que entrenara al B. Ahí empezó su carrera en el banquillo, donde lo descubrió la Roma. El paso fue de gigante y no dio los resultados esperados. No obstante, al término de esa temporada nefasta en el Calcio, regresó a España y le contrató el Celta, al que terminó clasificando noveno en LaLiga. En 2014 el Barcelona le echó el lazo. No costó demasiado convencerle. "Me cuesta mucho vivir lejos de mi familia", confesó entonces. Cuando estaba en Vigo vivía a caballo entre la ciudad gallega y la Condal. El matrimonio desestimó la mudanza para no cambiar a los hijos de colegio.

La vida gira en torno a la familia, Elena, Pacho, Sira y Xana, los pilares de Luis Enrique. En las tres temporadas que pasó en el banquillo del Barça ganó dos Ligas, tres Copas del Rey, una Supercopa de España, una Champions, una Supercopa de Europa y un Mundial de Clubes. El último año, 2017, 'solo' conquistó la Copa y aunque acabó segundo en el torneo liguero, eso le costó la renovación. Fue como si el histórico triplete del primer curso no hubiese existido. No fue un drama para él, solo un lapsus en su carrera. En 2015 le nombraron Mejor entrenador del mundo y su reputación y sus éxitos le convirtieron en el octavo técnico mejor pagado del planeta fútbol. Cobraba 7,5 millones netos por temporada, suma a la que añadía las primas por objetivos alcanzados (títulos), total, unos diez millones anuales limpios de polvo y paja.

Luis Enrique, como tantos y tantos triunfadores en el fútbol de altísima competición, amasó una pequeña fortuna de la que no distrajo un céntimo en aventuras inmobiliarias ni en inversiones de esas que, según dice el camelador de turno, convierten el plomo en oro. Lucho es un hombre austero que vivía para su familia, para el fútbol y para apuntarse de cuando en cuando en alguna de esas pruebas atléticas que exigen una fortaleza enorme a quienes las practican. Y en ese estatus lo encontró Rubiales, el presidente de la Federación, quien le entregó las riendas de la selección española después de la tocata, la fuga y el despido de Julen Lopetegui, a pocas horas del comienzo del Mundial de Rusia, y de que Fernando Hierro se inmolara al aceptar el encargo de sustituir a quien clasificó a España para el campeonato.

Tenía ofertas económicamente despampanantes de la Premier, pero aceptó la que le hizo Rubiales por dos temporadas, a millón y medio de euros cada una de ellas. El dinero no era un problema, para Luis Enrique el dinero no lo es todo, y aceptó el reto. Empezó bien y sufrió el primer traspié cuando España cayó eliminada de una novedosa competición, la Liga de las Naciones, en la que comenzó con arranque de pura sangre y terminó con parada de mulo. Después, tras el tropezón, llegó el drama cuando la selección iniciaba la clasificación para la Eurocopa de 2020.

Finales del mes de marzo, España visitaba Malta. Un partido fácil que el seleccionador no pudo dirigir porque la víspera tuvo que salir a toda velocidad hacia Barcelona. "Un problema familiar", dijeron en la Federación, que frente a la insistencia de quienes preguntaban, se 'extendía' en la explicación: "Un problema familiar muy delicado". Tenía que serlo para abandonar la concentración deprisa y corriendo. Allí en Malta se recordó entonces que Pepu Hernández, seleccionador de baloncesto, ganó el Mundial de Japón cuando ya le habían informado del fallecimiento de su padre. Con las cábalas quedaba prácticamente descartado cualquier accidente, o cualquier enfermedad, que no afectara a su esposa o a alguno de sus hijos.

Lea también - Sergio Ramos apoya a Luis Enrique ante su gravísimo problema familiar

Pasó el tiempo, Robert Moreno, segundo de Lucho en la selección, dirigía al equipo siguiendo las indicaciones del seleccionador, permanentemente informado de todo lo que ocurría en la concentración y a quien remitían los vídeos de los entrenamientos. Era Luis Enrique quien hacía las alineaciones, pero era Robert quien ocupaba el banquillo. Ahora se ha sabido que ante la inminencia de los partidos con Islas Feroe y Suecia el titular puso su cargo a disposición de Rubiales y de Molina, el director deportivo. Prefirieron dar de plazo esos dos encuentros… Una vez superados, la decisión ha sido irrevocable. Luis Enrique ignora cuánto tiempo estará su ser más querido en manos de los médicos, con tratamientos en Estados Unidos. Y para él, ya se sabe, la familia es lo principal y en estos momentos críticos la familia necesita estar más unida que nunca. Desde luego, si el valor y la dedicación curan, estos se va a resolver bien porque la impresionante lección de coraje de Luis Enrique y los suyos está fuera de toda duda. 

Sea cual fuere el tratamiento o el tiempo que dure, la familia Martínez-Cullell ha tomado una decisión, que no es otra que permanecer al lado de Xana hasta que se cure. Así sea.







Comentarios 6

#1
22-06-2019 / 10:52
SAN MARTÍN
Puntuación -25   A Favor   En Contra

OTRO PUBLI-REPORTAJE DE ELECONOMISTO SOBRE ESTE CHULO SOBERBIO, PREPOTENTE Y MALA PERSONA A QUIEN EL KARMA LE HA DADO UN POCO DE MEDICINA QUE SE HA GANADO A PULSO DE FORMA REITERADA

#2
22-06-2019 / 11:30
animo luis enrique
Puntuación 10   A Favor   En Contra

San Martin ,tienes un apellido muy de bueno pero eres el mismo diablo,que Dios te perdone

#3
22-06-2019 / 18:17
HECTOR GONZALEZ
Puntuación 5   A Favor   En Contra

Me parece increíble que este medio permita primero, comentarios como los de -San Martín- que son poco menos que lamentables e irrespetuosos, y segundo, que el periodista que escribe el artículo, enmascare la noticia de lo que le sucede a Luis Enrique y su familia, con palabrería barata. Triste y lamentable.

#4
22-06-2019 / 19:56
Victor Ramos
Puntuación 1   A Favor   En Contra

Animo Luis Enrique y familia, animo, sois luchadores, y vais a conseguir superar esta dura prueba, todas las personas de buen corazón, estamos con vosotros, y seguro que la vida va a ayudaros en esta travesia, animo

#5
23-06-2019 / 07:50
Carmen
Puntuación 3   A Favor   En Contra

1. Es muy bíblico eso de que los hijos pagan por los pecados de sus padres, pero quién es nadie para juzgar a los demás? No cometes pecado también al decir eso?

#6
26-06-2019 / 00:10
discursomotivacional
Puntuación 0   A Favor   En Contra

dijo a sus dirigidos de la roja-si han pensado que esto es por dinero o cataluña ¡me temo que no han entendido ni uncarajo de lo que está pasando aquí! ahora ¡largo de aquí! ¡a jugar!


Deja tu comentario

Comenta las noticias de elEconomista.es como usuario genérico o utiliza tus cuentas de Facebook o Google+ para garantizar la identidad de tus comentarios:
elEconomista no se hace responsable de las opiniones expresadas en los comentarios y las mismas no constituyen la opinión de elEconomista. No obstante, elEconomista no tiene obligación de controlar la utilización de éstos por los usuarios y no garantiza que se haga un uso diligente o prudente de los mismos. Tampoco tiene la obligación de verificar y no verifica la identidad de los usuarios, ni la veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de los datos que los usuarios proporcionan y excluye cualquier responsabilidad por los daños y perjuicios de toda naturaleza que pudieran deberse a la utilización de los mismos o que puedan deberse a la ilicitud, carácter lesivo, falta de veracidad, vigencia, exhaustividad y/o autenticidad de la información proporcionada.