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Urdangarin escribe cartas desde la cárcel y no saldrá ni de permiso hasta diciembre

12/06/2019 - 13:50

Una año después de su ingreso en prisión Iñaki Urdangarin se levanta cada día en la cama de su celda y lo primero que ve es que la pesadilla es una realidad. "Escribe cartas todo el rato en su celda", aseguran fuentes penitenciarias. Pero el marido de la infanta Cristina no quiere un cambio de prisión.

Allí continuará hasta finales de año. En agosto. la Junta de Tratamiento de la cárcel de Brieva revisará su situación, que es el segundo grado penitenciario. El tercer grado, que implica un régimen de visitas mejor y disfrutar de algún permiso fuera de la cárcel, no es probable que se le conceda hasta el mes de diciembre, fecha en la que habrá cumplido la cuarta parte de la condena. 

¿Por qué no quiere cambiar de centro?

Su módulo cuenta con 450 metros cuadrados, está pintado en color blanco, burdeos y gris, con zona de estar, dos patios, cocina y una celda con capacidad para dos reclusos, con mesa y televisión, un verdadero privilegio en relación con otras opciones, aunque esté prácticamente aislado.

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Sobrelleva su vida en la cárcel a base de ejercicio físico pero permanece solo por ser el único hombre, rodeado de funcionarias y otras presas, con las que no mantiene contacto en absoluto. El polideportivo de la prisión abulense solo puede utilizarlo en el horario compatible con el uso por parte de las reclusas para no coincidir con ellas. Por eso también hace deporte en el interior de su enorme celda, donde dispone de una bicicleta estática que en su día autorizó el juez de Vigilancia Penitenciaria, con lo que puede hacer deporte a todas horas. "Le facilitaron esa bicicleta conforme a su estatura porque las que había en el polideportivo son para mujeres y pequeñas", asegura una fuente a la Cadena Ser.

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Iñaki Urdangarín tiene derecho como cualquier preso en sus condiciones a solicitar un cambio de centro penitenciario pero no lo ha solicitado hasta ahora, de lo cual se deduce que está a gusto. El yerno del Rey don Juan Carlos sí ha utilizado todos los beneficios que le concede su segundo grado penitenciario: régimen de visitas y contactos telefónicos con el exterior.

En el año que acaba de cumplir, ha utilizado al el total de  los 50 minutos estipulados a diez números de teléfono autorizados previamente por la Dirección de la cárcel. Asimismo, ha hecho uso de las dos comunicaciones ordinarias de 20 minutos semanales a través de una mampara para los presos de segundo grado, y también de la comunicación vis a vis a la que tiene derecho, además de otra visita familiar en una sala (con un máximo de seis personas) también una vez al mes. Ese número permite imaginar que su mujer la infanta Cristina y sus cuatro hijos han podido reunirse cara a cara con el preso todos juntos a la vez.







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