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Don Juan Carlos 2.0: así se presenta el futuro de un jubilado de lujo

3/06/2019 - 9:02

No estuvieron los reyes Felipe y Letizia, ni siquiera hubo una solemne comida familiar de despedida, como anunciaron algunos medios con total desacierto, como si el rey don Juan Carlos se fuera al más allá o al exilio.

Seis días después de anunciar su retirada de calendarios oficiales o institucionales, don Juan Carlos almorzó el domingo en Aranjuez con varios amigos, su hermana doña Pilar, con dos de sus hijos, la infanta Elena y su nueto preferido, Froilán; ni rastro de Felipe VI ni de doña Letizia ni tampoco doña Sofía. Incluso algunos medios habían llegado a especular con la presencia de la unfanta Cristina. Pero era un bulo: estuvieron los Borbones más taurinos, como es lógico, porque para la Familia Real esta despedida no significa alejamiento físico.

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En la plaza de Aranjuez, Morante de la Puebla, El Juli y José María Manzanares toreaban con motivo de la Feria de San Fernando una corrida donde se rendía homenaje a doña María de las Mercedes, madre de don Juan Carlos y de doña Pilar de Borbón, y abuela de doña Elena, Simoneta Gómez Acebo, y su hermano Fernando, i también de la hija de la infanta Margarita, María Zurita, y también bisabuela de Froilán Marichalar. Victoria Federica, habitual en corridas de toro, no apareció.

El recuerdo a la Condesa de Barcelona, entusiasta taurina que nunca faltaba a la plaza de Aranjuez, fue el motivo de que familiares del rey emérito le acompañaran en el palco y en el almuerzo previo y no porque el monarca fuera a desaparecer para siempre cara al público.

¿Pero cuáles son los motivos por los que el rey ha dejado la actividad pública de forma inesperada? Se habla de decisión madurada pero lo cierto es que se ha avisado con apenas una semana. Una salud deteriorada en lo relativo a sus problemas de movilidad, figura entre las razones. Pero también se especula con que puedan aparecer nuevas revelaciones comprometidas sobre su vida privada, procedentes de otras grabaciones del ex comisario Villarejo.

Y se habla también de que don Juan Carlos está dolido por los supuestos desplantes que habría sufrido por parte de los actuales reyes, sobre todo de Letizia, en estos cinco años alejado del trono después de su abdicación.

En este sentido, es muy significativo que el emérito no vaya este año a la Copa del Rey en Palma a finales de julio hasta el 5 de agosto, y no por motivos de salud precisamente, ya que en esas fechas está confirmada su participación en unas regatas en el norte de Europa.

El año pasado, don Juan Carlos y un nuevo Bribón de seis metros, adaptado a sus limitaciones de movilidad, iba a regresar a la Copa del Rey por la puerta grande después de años de ausencia. Hasta se había habilitado una rampa en el Club Naútico de Palma para que el rey accediera a su barco caminando con su bastón o en silla de ruedas si hacía falta.

Pero las demoledoras conversaciones entre Corinna y Villarejo, donde la princesa alemana aseguraba que su antiguo amante tenía dinero fuera de España etc. etc., destrozaron el calendario de la anunciada rentrée de don Juan Carlos a la isla y la vida familar, aunque solo fuera por unos días.

Zarzuela anunció una oportuna lesión de muñeca (poco creíble) y ni el Bribón ni el rey aparecieron por la isla. En cambio, este año, otro rey podría regresar de nuevo a Mallorca. Harald de Noruega, de 82 años, uno más que don Juan Carlos, y su barco están inscritos entre los participantes de la regata y aunque todavía no está confirmada su presencia, la organización cuenta con el monarca noruego, habitual hace años de la regata mallorquina.

Un rey, el nuestro, se aleja de la isla para navegar en aguas escandinavas. Y otro, procedente de tierras vikingas, ocupa su lugar entre las olas del Mediterráneo balear. Paradojas de la realeza.







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