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Victoria Federica y su look pordioserillo pijo: así la lió en el Club de Campo

20/05/2019 - 7:34

Victoria Federica, la hija de la infanta Elena, ya no practica la hípica pero juega a las carreras con los fotógrafos: fue la protagonista en la última jornada del Longines Global Champions Tour de Madrid.

Su madre también fue, pero por su cuenta. No se supo hasta el último momento si la infanta Elena iba a asistir o no a la entrega de la Copa del Rey. Con casi una hora de retraso, la primogénita de los eméritos hizo su entrada en el Club de Campo Villa de Madrid, escenario de sus mejores momentos de juventud. Elena reprochó a su hija que no llegara a la hora a la que habían quedado para comer: eran las cuatro de la tarde. Mucho más accesible que en otras ocasiones, la infanta desveló a Informalia que ni su hija ni ella están montando a caballo últimamente: "Ni idea de por dónde anda. Está despendolada. Lleva todo el día aquí danzando con unas amigas", añadió. Más que danzando, corriendo. Tuvieron que recurrir a sus potentes teleobjetivos para fotografiarla. Saludó muy afectuosamente a Cayetano Martínez de Irujo y sorprendió con el gesto que hizo a una de sus amigas: una peineta con el dedito. 

La nieta favorita del rey Juan Carlos se dedicó a jugar al escondite con los fotógrafos y demostró que no le hace falta caballo alguno para galopar a sus anchas por el recinto. En dos zancadas, como el que dice, se aleja cien metros. Sorprendió su look 'zarrapastrosillo', con los pantalones destrozados en flecos, zapatillas sucias y gabán sin mangas con bolso carísimo. Más que cinco guardaespaldas intentaron impedir que se les hicieran fotos a madre e hija cuando abandonaron el recinto.

Fue la propia Victoria Federica quien se ocupó de meter a su perro, un bonito Fox Terrier, en el coche que conducía su madre. 

Se dudó hasta el último momento de que la infanta asistiera. No iba a entregar la Copa del Rey al ganador Frank Shuttert, eso estaba muy claro, y si iba lo haría a título personal, no en representación de nadie. Una afirmación que fue interpretada por algunos como una prueba irrefutable del escaso protagonismo que se quiere dar a la hermana del Rey, uno de los personajes más valorados de los Borbones entre un importante sector de la opinión pública. No quieren dejar que se luzca, pero en este caso, deslizaban algunas fuentes, su hermano "ni come ni deja comer". Su indiferencia hacia el deporte de la hípica es absoluta, al igual que en el caso de la reina Letizia, y no vale que tenga matices elitistas. No los tienen las artes marciales y jamás se han acercado a ningún campeonato importante a mostrar su apoyo. 

El Club de Campo Villa de Madrid se llenó de celebrities a las que no les importan las connotaciones elitistas de este deporte. Allí estuvo Jaime Martínez Bordiú, que montaba, nos contó, cuando vivía en El Pardo, y lo dejó cuando se trasladó a Madrid. Prefiere no hablar de la exhumación de su abuelo. La familia ha decidido que es mejor que hable Luis Felipe Utrera Molina.

Acompañaban a Jaime y a su pareja, Gigi Sarasola y su esposa, Sara Incinillas. Tanto él como su hermano compitieron hace años al más alto nivel. No pudimos menos que preguntarle por los carísimos caballos que se han visto estos días en las pistas, algunos con un coste superior a los 10 millones de euros: "Hace quince años el caballo que más costaba tenía un precio de un millón de euros, ahora valen 10, 15 millones, pero porque han entrado todas las grandes fortunas del mundo, los de Arabia Saudí, los de Qatar, la hija de Bill Gates, los Springsteen, toda esta gente que son multimillonarios y han hecho que los precios de los caballos buenos se multipliquen". No siempre ganan los más ricos: "Al final gana el 'granjero' de toda la vida. Hay muy buen caballo con jinetes no tan buenos, con gente que los tiene porque tiene mucho dinero y eso desluce un poquito el deporte. Es cierto que yo no andaba descalzo hace años, pero éramos cuatro solo los que podíamos comprar caballos muy buenos, ahora ha entrado mucha gente con dinero y eso está perjudicando a los jinetes profesionales".

Sergio Álvarez, el ex marido de Marta Ortega, es de las personas que ha sabido sacar partido de la nueva situación. Hace unos días vendió un caballo que lleva por nombre Corelli a Athina Onassis por un precio altísimo. No era solo suyo, lo compartía con Jan Tops, el marido de la amazona Edwina Tops Alexander. La nieta del armador griego Aristóteles Onassis no tuvo mucha suerte en la última jornada del concurso y se mostró tan cabizbaja y malhumorada como el día anterior. 

No fue el caso de Ana Bono, que aplaudió a rabiar a su hermano, quien quedó segundo en una de las pruebas. Ella, junto con Aitor Rodríguez, un amigo, se encargó de recoger una de las placas de su hermano tras la galopada de los vencedores: "Estoy orgullosísima de él. Ha demostrado todo lo que se puede hacer con pocos medios. ¿Si tenemos caballos de 11 millones como Cristina? Que José Bono no es Bill Gates ni Onassis... Mi hermano no tiene caballos ni de uno ni de medio".

Jennifer Gates, la hija de Bill Gates, estuvo en todo momento acompañada por su novio, el atractivo egipcio Nayel Nassar, que se mostró muy cariñoso con ella. La hija del multimillonario que más dinero dona a causas sociales es una joven simpática y vivaz, al contrario que Athina Onassis, quien no se relaciona apenas con nadie en las competiciones. 







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