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La historia de Pertegaz, doña Sofía y Letizia: guerra y paz por un pendiente

15/04/2019 - 9:58

Casi cinco años después de la muerte de Manuel Pertegaz, la marca del diseñador vuelve a su plena actividad. Jeaefer, una firma conservera de La Coruña, que ya estaba distribuyendo colecciones de moda, se ha asociado con la empresa formada por las tres sobrinas de Pertegaz y su mano derecha y amigo Ángel Tribaldos.

Con la muerte a los 96 años del gran modisto nacido en Teruel, pero cuyo taller estuvo siempre en Barcelona, sólo se puso fin al trabajo personal de Pertegaz, que trabajó prácticamente hasta el final de sus días.

Las licencias de perfumes y complementos firmadas en su día continuaron abiertas y con buenos beneficios. Los empresarios gallegos presentaron en una fiesta privada en Madrid la pasada semana, la primera colección otoño e invierno de la nueva etapa de Pertegaz, con invitadas de lujo como Nati Abascal o Mafalda de Bulgaria, hija de Rosario Nadal y Kiryl, uno de los hijos del ex rey Simeón.

Pertegaz, gran maestro español del pret á porter, siempre fue el creador favorito de señoras de la alta sociedad, tanto española como internacional. Además de vestir a Salomé para su actuación en el Festival de Eurovisión de 1.969, con aquel mono azul con miles de cristalitos bordados, fue el artífice de los estilismos de Bibis Samaranch, una número 1 en las listas de elegancia, esposa del presidente del Comité Olímpico Internacional, y nuestro primer embajador en Moscú.

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También fue elegido por otros personajes como Carmen Franco, la hija del dictador, Lola Flores, Aline Romanones y hasta Jackie Kennedy y Audrey Hepburn. Pero su clienta con más rango fue doña Sofía, antes y después de ser reina. Hasta que un día se rompió la relación.

¿Qué ocurrió para ese largo paréntesis de casi 20 años en los que doña Sofía cambió a Pertegaz por la catalana Margarita Nuez y los diseños de Valentino que vendían en España las hermanas Molinero?

Corrió el rumor de que un día, mientras la reina de España se probaba un vestido del modisto, perdió una de sus joyas que desapareció como por encanto. Se habló de las ayudantes de Pertegaz, señoras de toda su confianza que ayudaban a doña Sofía a vestirse y desvestirse en el probador, hasta que Pertegaz entraba para dar el visto bueno al modelo.

En una ocasión, una periodista le preguntó al maestro por esa historia y Manuel no la negó, pero contestó con un lacónico: "Eso se aclaró hace tiempo".

El caso es que la Casa Real y Pertegaz recuperaron su buena relación y Letizia Ortiz y sus asesores de Zarzuela consideraron que debía ser el gran creador histórico de la moda española quien hiciera su vestido nupcial. De la joya perdida, nunca más se supo.







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