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El hijo de Carlos Baute le pide 20.000 euros "por daños morales"

José Daniel Arellán, el hijo que Carlos Baute engendró en su juventud y al que reconoció hace siete años, ha demandado a su padre "por daños morales". El joven afirma que el rechazo de éste le ha ocasionado muchos problemas y le exige una indemnización de 20.000 euros.

Según indica la denuncia, Baute habría causado a su hijo "graves padecimientos psíquicos por su actitud omisiva y negando su paternidad", ya que "se negó a facilitar las pruebas de paternidad, lo que sumió al hijo en una situación de gran angustia e impotencia", recoge el Diario de Jaén, ciudad en la que vive actualmente José Daniel Arellán.

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Añaden que Baute llevó a cabo "varios actos de humillación e inculpación" contra él, como contratar a un detective para investigar su vida diaria y personal. Además, consideran que las constantes muestras de cariño de Baute hacia sus dos hijos pequeños, Markus y Lienne, fruto de su matrimonio con Astrid Klisans, son "una humillación y decepción constante para el hijo biológico", pues jamás las ha tenido con él, y que la situación de Arellán sería distinta si Baute se hubiese hecho cargo de sus obligaciones como padre, "pues José Daniel podría haber terminado su formación académica".

El documento finaliza señalando que la ausencia de relación entre ambos demuestra "el total y absoluto desprendimiento de las obligaciones paterno-filiales que, como padre biológico determinado, le corresponden al señor Baute" y destacan que "estamos ante un caso de daños continuados o de producción, ante una situación sucesiva e ininterrumpida".

Una historia que arrastran desde hace 30 años

La historia de Carlos Baute y José Daniel Arellán ocupó decenas de portadas y titulares en los medios de comunicación. Comenzó hace casi 10 años, cuando el joven demandó al artista, reclamando su paternidad. José Daniel nació cuando su padre tenía 15 años, fruto de una relación con una joven llamada Náyera, dos años menor que él. Según contó ella, cuando le dijo a Baute que estaba embarazada, él y su familia desaparecieron sin dejar rastro. Años después, el venezolano tuvo dos encuentros con su hijo, que acabó demandándole, pues se negaba a reconocerlo ni en público ni en privado. Finalmente en noviembre de 2012, 23 días antes de que se celebrase el juicio, Baute lo reconoció legalmente.

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