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Los tres amores de Karl Lagerfeld: dos hombres y un gato

19/02/2019 - 13:31

El káiser de la moda, que ha fallecido este martes en París, era un hombre muy celoso de su intimidad. A lo largo de sus 85 años de vida tan sólo se le han conocido dos relaciones sentimentales: con Jacques de Bascher en la década de los 70 y con Baptiste Giabiconi en 2008. Pero su verdadero amor fue Choupette, su gata instagramer.

Karl Lagerfeld admitió haber mantenido una relación muy estrecha con el aristócrata francés Jacques de Bascher durante 18 años, aunque afirmó que jamás habían tenido contacto sexual: "Yo amé infinitamente a ese hombre, pero jamás tuve contacto físico con él, aunque por supuesto que me sedujo por su encanto físico". Y es que Bascher, que también había sido pareja de Yves Saint Laurent, estaba enfermo de Sida. Falleció en 1989, a la edad de 38 años, agarrado a la mano de Lagerfeld: "Era consciente de su vida salvaje pero la ignoraba, nunca quise saber lo que hacía cuando yo no estaba porque le amaba", dijo en una de las pocas entrevistas en las que ha hablado sobre su vida.

Centrado en el mundo de la moda, pasó solo las décadas de los 80, los 90 y los 2000, en las que pasó por algunas de las firmas más importantes del mundillo (Chloé, Fendi, Chanel, H&M...) y diseñó vestuarios exclusivos para las giras de Madonna o Kylie Minogue, entre otros. En 2008, apareció en su vida Baptiste Giabiconi, un modelo francés de 21 años que se convirtió en su protegido... y algo más. Los rumores sobre una posible relación sentimental entre ambos saltaron durante una gala benéfica celebrada en Berlín a la que acudieron juntos. Fueron muy discretos, pero no se escondieron y el propio Lagerfeld se deshacía en piropos con su acompañante: "Es la versión masculina de Gisele Bündchen. Bien con la ropa y más aún sin ella. Mirándole no termino de saciarme", aseguró a un diario alemán.

Nunca llegó a confirmarse su ruptura pero Lagerfeld y Giabiconi dejaron de aparecer juntos en actos públicos y el diseñador dejó de hablar de su Adonis para dar paso a Choupette, una gata de raza birman de seis años y pelaje blanco, divina y mimada, que se convirtió en la nueva compañera del alemán, con quien llegó a posar en Vanity Fair: "Nos hablamos con miradas cargadas de expresión. Me encantaría casarme con ella, nunca pensé que me enamoraría así de un gato".

El felino es un fenómeno en redes sociales, donde tiene cuentas propias en Twitter e Intagram, ha publicado un libro y cobra al año 3 millones de euros por colaborar con marcas de moda. Choupette se pasea por los asientos de los aviones de primera clase con total normalidad, odia el perfume Chanel y dispone de dos niñeras que le atienden y la vigilan: "No quiere estar sola, ni si quiera cuando duerme. Es como una dama elegante, como una niña-mujer con su sirvienta personal".

Lagerfeld ha muerto sin pareja y sin descendencia, por lo que aún es un misterio a dónde irá a parar su fortuna. Eso sí, hace un par de años incluyó a Choupette en su testamento, de manera que la gata recibirá una buena parte de su legado: "Tiene su propia pequeña fortuna, si algo me sucediera, será una heredera. La persona que se ocupe de ella no tendrá problemas de dinero. Choupette es rica", dijo en junio.







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