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Kalina de Bulgaria y Kitín Muñoz viven como reyes en Marruecos pero quieren volver a España

Este jueves, Kitin Muñoz y Kalina de Bulgaria estuvieron junto a los Reyes en su despedida de Marruecos, en la Biblioteca Española. La princesa y el explorador son personas muy cercanas tanto al rey Felipe, por razones obvias, como al Rey de Marruecos. Hace diez años decidieron irse a vivir a Marruecos con su hijo Simeon Hassan, que entonces tenía un año. El pequeño, nacido en Sofía por expreso deseo de su madre, es ahijado de Mohamed VI y de la princesa Irene de Grecia. La boda en 2002 del aventurero y la única hija del rey Simeón de Bulgaria, en el palacio de Rila, donde los reyes de Bulgaria tenían su residencia de caza, fue todo un acontecimiento internacional.

Kitín Muñoz, explorador, amante de la naturaleza y la aventura como su amigo el fallecido Miguel de la Quadra Salcedo, había nacido en Sidi Ifni, antiguo territorio español en la costa oeste de África, es hijo de militar y estaba muy apegado a su país de origen. Por su parte, Kalina es la menor de los cinco hijos de Simeón II, antiguo rey de Bulgaria, muy amigo y consejero económico de Hassan II, el anterior monarca de Marruecos, y por supuesto, cercanísimo a don Juan Carlos y a toda su familia. 

Nada mejor para un matrimonio joven que un país tranquilo y amigo, donde reciben trato privilegiado de príncipes, bajo la protección del palacio real y viven en una espléndida mansión con abundante servicio en un barrio residencial de Rabat. Pensaban quedarse sólo un año pero han pasado diez y siguen allí, aunque con ganas de volver a España, según cuentan familiares del matrimonio.

En Marruecos, Kitín colabora en actos culturales como el Moussem de Tan Tan, un festival que reúne cada año a todas las tribus nómadas del Sáhara, además de ejercer de embajador de Buena Voluntad de la Unesco. Kalina, por su parte, se ejercita como experta amazona y participa en competiciones hípicas (bajo bandera búlgara, aunque tiene doble nacionalidad), mientras el pequeño Simeón,  alumno del Colegio Americano, habla ya perfectamente francés, búlgaro, árabe, inglés y español y es deportista como sus padres.

Pero a pesar de esa vida idílica, el matrimonio echa de menos la vida animada de España, a sus amigos y su familia. El año pasado, Kitín hizo una serie para Televisión Española en colaboración con la Unesco y en esas semanas viviendo de nuevo en España, declaraba a la revista Mujer Hoy: "Echamos de menos muchas cosas, sobre todo salir a la calle en Madrid, que es una ciudad deliciosa y con mucha vida, en cualquier esquina encuentras algo, no tienes que inventarte planes.Y, cómo no, la comida".

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