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Kike Sarasola alquila un palacete del siglo XVIII en el centro de Madrid

8/02/2019 - 10:12

El empresario Kike Sarasola ha cumplido uno de sus sueños: tener un palacete del siglo XVIII. Está situado en pleno centro de Madrid, concretamente en el barrio de Malasaña, uno de los más alternativos de la capital. El propietario de la cadena de hoteles Room Mate llevará hasta allí sus oficinas, que hasta el momento se encontraban ubicadas en la conocida calle Velázquez del barrio de Salamanca.

El empresario, conocido por el diseño vanguardista que distinguen a todos sus edificios, ha firmado un alquiler por cinco años del inmueble propiedad del Grupo Royal Metropolitan: "Es un sueño hecho realidad. Room Mate Hotels siempre está en el centro de la ciudad y en constante contacto con las personas. Llevábamos mucho tiempo buscando una sede como esta, ha sido una gran suerte. Mis roomies se merecen un sitio como este para poder seguir trabajando así de bien", explica Sarasola al diario El Mundo.

El palacete fue construido en 1788 por Carlos III como Real Fábrica de Velas y posteriormente fue rehabilitado en 2011 por J. Walter Thompson. El edifico histórico acogía hasta entonces la famosa terraza El Paracaidista, un lugar perfecto para pasar las calurosas tardes de verano en la capital con amigos y familiares.

El bloque cuenta con una superficie total de 2.900 metros cuadrados repartidos en cinco plantas. Room Mate destinará la última planta para acoger eventos y en la primera planta quieren hacer un espacio público abierto para los vecinos de Malasaña.

La fachada, de estilo neoclásico, tiene prevista una gran reforma según afirma el equipo de Sarasola, que contará con varios de los diseñadores con los que han trabajado en sus hoteles anteriormente, como Lorenzo Castillo, Tomás Alía y Teresa Sapey. La compañía ha decidido incluir un gimnasio para los 130 empleados con los que contarán las oficinas.

A sus 55 años, Sarasola está considerado uno de los 50 gays con más poder en España, está casado y tiene dos hijos: Aitana y Enrique. "Carlos y yo hacemos muy buen equipo. Normalmente cuando uno viaja el otro se queda con los niños. Siempre que podemos viajamos toda la familia. Yo nunca desconecto de la empresa, pero intento aprovechar el máximo tiempo posible con Aitana y Enrique Jr. porque es lo mejor que tengo en la vida", cuenta a El Mundo.

El empresario tiene previsto abrir 11 hoteles en los próximos dos años, una vida tan ajetreada que casi no le da para relajarse. Ibiza es su paraíso particular: "Siempre encuentro ese momento de paz y desconexión en la isla. Es nuestro lugar para evadirnos y relajarnos", apunta el empresario, que no quiere caer en tópicos de ejecutivo estresado: "Tengo mucha suerte de trabajar en lo que me gusta".


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