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La vida de barrio del fundador de Cabify y su mujer mexicana: colegio público, perros recogidos y 1.400 millones de euros

29/01/2019 - 9:35

Viven en un piso de 60 metros y un dormitorio, con una pequeña terraza, aunque su compañía vale 1.400 millones. En poco más de cuatro años, su empresa de VTC ha conseguido dar trabajo a miles de personas y está asociado con el empresario Rosauro Varo, la pareja de la actriz Amaia Salamanca, mucho más famoso que él. Así son el enemigo de los taxistas y su esposa.

El director de la multinacional que los taxistas señalan como su bestia negra, o al menos una de ellas, conoció a su mujer en donde ella nació, en Ciudad de México, donde residieron juntos durante tres años, mientras el ingeniero de Telecomunicaciones desarrollaba allí su filial. Se casaron hace un año. Su esposa es vegana, muy comprometida a favor de los animales, a los que dedica gran parte de su tiempo y ayuda en proyectos como refugios caninos. Pasean sus perros por la Dehesa de la Villa, el parque más cercano a su casa. Tienen dos: uno es un cruce de labrador y otro de pastor belga ambos recogidos de la calles en México. 

Cuando pueden se escapan al pueblo de él (La Velilla, cerca de Pedraza, Segovia), aunque no están juntos tanto como quisieran. Lo normal es que Juan de Antonio pase dos meses en España y dos en Latinoamérica. A veces se van juntos pero no siempre pueden. En julio contaba al digital de Pedro J. Ramírez que aún no habían podido irse de luna de miel, aunque nos han soplado que antes de Navidad hicieron un viaje muy bonito.

Como contábamos, siguen viviendo en Madrid, en el barrio de Tetuán, y no en un chalet de Galapagar, como le De Antonio le echa en cara a Pablo Iglesias desde las redes sociales. "Me llamo Juan y no vivo en San Francisco ni en Galapagar, vivo en Tetuán. Sí, estudié dos años cerca de San Francisco apoyado por una beca Fulbright y un crédito del Ministerio de Educación que todavía estoy pagando. Como no podía ser de otra forma, siendo alguien que viene de la enseñanza pública y ama a su país, Cabify paga en España el 100% de los impuestos de su actividad económica y mantenemos aquí la propiedad intelectual de la tecnología que desarrollamos".

No es un niño de familia bien que empezó con el dinero de papá. Más bien todo lo contrario. De Antonio procede de una familia de clase media. Su familia regenta un hotel rural. Compaginó trabajos esporádicos como repartidor o camarero con sus estudios de Telecomunicaciones en la Politécnica de Madrid. Después de trabajar en consultoría y de la beca Fulbright se hizo emprendedor. Tras una intentona con coches eléctricos,  en 2011 montó una startup llamada Cabify.

En la frontera de los 40 años, el fundador de Cabify ha extendido su empresa  en 10 países. Está en casi 40 ciudades de Latinoamérica. En España, y hasta que no se acuerde lo contrario,  funciona en Madrid,  Málaga, Sevilla, Valencia y, hasta hace días, en Barcelona.

Su empresa supera los 1.400 millones de euros. "Nuestro objetivo principal es reemplazar el vehículo particular. Nosotros no tenemos una guerra contra el taxi, como se cree popularmente", explicaba a El Español en una entrevista publicada el pasado mes de julio. 

Dice que su día a día es totalmente normal: pasea a los perros, se va a trabajar... Anteriormente residió en Vallecas y de alquiler en el distrito de Chamberí, según él mismo confesaba al digital. Para ir a trabajar cada día camina 35 minutos hasta su oficina, situada en la antigua sede del periódico El Mundo, al lado del Registro Civil, aunque en los días de lluvia opta coge un autobús o un Cabify. De Antonio asegura que le preocupa el medio ambiente y, aunque se sacó el carnet de conducir, no tiene coche.

Cabify (combinación de la palabra inglesa "cab", que quiere decir 'taxi' y el sufijo "fy", "convertir en") surgió a partir de la idea de compartir un vehículo por minutos. La plantilla de la empresa ha crecido más de un treinta por ciento, emplea a 1.800 personas a nivel global (centenares de ellos en España) y tienen una media de edad que ronda la treintena. En 2017 la app superó, los 70 millones de euros de facturación, frente a los 16 del ejercicio anterior.







Comentarios 1

#1
30-01-2019 / 12:42
mariano
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Muy bueno eso de "matrimonio progre", a veces (y afortunadamente) el dinero no cambia tanto a la gente como para pasar de educación pública a llevar a sus hijos al CEU y vivir en la Moraleja, asúmanlo.