elEconomista.es

Chicho Ibáñez Serrador recoge su Goya de Honor: "Solo veo series inglesas"

15/01/2019 - 7:26

Los nominados a los premios Goya tenían una cita este lunes en el Teatro Real de Madrid aunque faltaron candidatos importantes como Penélope Cruz y Javier Bardem, que estarán sin duda el próximo 2 de febrero en Sevilla, a donde se traslada este año la gala de la entrega.

Estrellas como Natalia de Molina, José Coronado, Najwa Nimri, Anna Castillo o Lola Dueñas no se perdieron su propia fiesta pero el verdadero protagonista de la noche fue Narciso Ibáñez Serrador, que recibía el Goya de Honor en una ceremonia de pocos invitados, entrañable y de muchas emociones.

A sus 83 años y con un estado de salud delicado, pocas ocasiones hay de compartir la compañía y las palabras del mítico creador de Historias para no dormir o el Concurso Un, dos, tres, uno de los realizadores con más talento y más originales que ha dado la televisión.

Hijo del director Narciso Ibáñez Menta y de la actriz argentina Pepita Serrador, el uruguayo Chicho puso voz al conejo Tambor en la película  Bambi cuando  sólo tenía ocho años. A los 16 ya debutó como actor en la compañía de su madre y poco después escribía guiones para obras radiofónicas, programas de divulgación para España y la televisión argentina donde estrenó con mucho éxito obras basadas en relatos de Edgard Allan Poe y Stevenson.

No hay un género en la radio, la televisión o el cine en los que Chicho no haya sido un maestro. Desde obras de teatro clásico para Televisión Española, la única que había entonces, a temas de ciencia –ficción, suspense y terror, temas que le apasionan.

Todo lo que hacía se convertían en audiencias millonarias. Desde Historias para no dormir, al humor de Historias de la frivolidad,  junto a Jaime de Armiñán o el inolvidable concurso Un, dos, tres, donde una de las azafatas era una jovencísima Victoria Abril. El concurso duró años en Televisión Española y se exportó a cadenas de todo el mundo.

Chicho Ibáñez Serrador es el pionero, un monstruo sagrado de una televisión de entretenimiento como ya no hay en ninguna cadena en España. Porque era popular, amena, creativa, ingeniosa, respetuosa, elegante, bien hecha. Nada que ver con la bazofia que emiten ahora muchas cadenas.

En silla de ruedas, sonriente y muy afectuoso con la prensa, Chicho hizo su aparición en los salones del Teatro Real, encantado dijo, con este honor de recibir un Goya. Un micrófono adosado a la corbata que le había regalado su hija, permitió escuchar su voz, ya frágil. "Veo poca televisión porque si hay un televisor delante de mí, ya no me muevo de allí, porque cada vez lo quieres hacer mejor en una carrera contra mí mismo. Veo pocas series y las que me más me gustan son las inglesas como Downton Abbey".

Chicho no cree ser el maestro que todo el mundo considera y confiesa que no se daba cuenta de que con su talento estaba cambiando los esquemas de aquella televisión (española, estrechamente vigilada por los censores y burócratas del franquismo. "Estaba demasiado ocupado para darme cuenta si era o no un pionero", dice con modestia. Su Goya es el trofeo más merecido.

Uno de nuestro directores más internacionales, Juan Antonio Bayona, también presente en la fiesta, ha dirigido una pieza homenaje a Chico Ibáñez, al que admira desde niño, en la que intervienen desde Marisa Paredes a Fiorella Faltoyano, Silvia Marsó , Silvia Tortosa o Manuel Galiana. Escenografía de terror como homenaje al maestro. La veremos en la ceremonia de Sevilla.







Comentarios 0