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Muere Chicho Ibáñez Serrador: vida y fortuna del inventor del 'Un, dos, tres'

Narciso Ibáñez Serrador (Montevideo, 1935) ha muerto este viernes a los 83 años en Madrid. El creador del Un, dos, tres e Historias para no dormir había sido ingresado de urgencia el pasado viernes en el hospital. El gran genio de la televisión deja tras de sí su gran legado y una vida no tan conocida como sus exitosos programas. Recibió en enero su último gran galardón, el Goya de Honor.

"Yo era un niño muy triste porque padecía una enfermedad, que era púrpura hemorrágica, muy parecida a la hemofilia. Entonces no podía jugar al fútbol, en los recreos yo no podía salir. Me tenía que quedar en clase. Y eso fue creando un ser que asimiló que nunca podía ser nada", contaba Ibáñez Serrador.

Sus padres, actores de teatro, se pasaron su infancia de gira, siguiendo la estela de Narciso Ibáñez Cotanda y Consuelo Menta Ágreda, los abuelos paternos de Chicho, españoles y dueños de una compañía de variedades que emigraron a Argentina hacia 1920.

En 1940, cuando Chicho apenas tenía cinco años, sus padres se divorciaron. El niño se quedó con su madre, la bellísima actriz argentina Pepita Serrador (Buenos Aires, 1913), hija de españoles. "Nunca fue una madre tierna, ni de besitos ni de caricias, fue una madre seca, inteligentemente seca, que me fue formando sin que yo lo supiera", contaba Ibáñez Serrador en una entrevista.

Chicho se llevaba muy bien con su padre, Narciso Ibáñez Menta (arriba, junto a él, de jóvenes), pero aseguraba que fue su madre quien le enseñó desde cero el oficio: primero como acomodador, luego como taquillero, y fue subiendo puestos hasta llegar a realizador. La madre de Chicho no vio triunfar a su hijo en España. Falleció al poco de regresar a Madrid con él, en 1964. Un cáncer se la llevó con 51 años. Está enterrada en Granada. (Abajo, junto a su hijo en la obra Aprobado en castidad). 

La última vez que Chicho se dejó ver en público fue en enero, cuando recogió el premio Goya de Honor que dedicó, emocionado, a su padre: "Siempre me he negado el título de maestro porque me parecía excesivo".

Para las nuevas generaciones tal vez no sea un personaje muy conocido pero Ibáñez Serrador es sencillamente uno de los pilares de la televisión en España, un cineasta no muy prolífico pero considerado de culto, un extraordinario director teatral, un gran guionista y sobre todo es uno de esos descubridores de caras televisivas. (Arriba, la famosa escena del strip-tease de Irán Eory, en Historias de la frivolidad, en la España de 1967). Pero abrió el camino de los premios internacionales para TVE junto a Valerio Lazarov y Antonio Mercero o Pilar Miró, abajo, junto a Chicho en Montecarlo. 

Victoria Abril, Silvia Marsó, Lydia Bosch, Ágatha Lys, Marián Flores (hermana de Mar Flores y ex de Kiko Matamoros), Alejandra Grepi, Míriam Díaz-Aroca o Paula Vázquez son solo algunos nombres de las azafatas televisivas que pasaron por su famoso Un, Dos, Tres. Por no hablar de presentadores y presentadoras como el gran Kiko Ledgard, Mayra Gómez Kemp, la doctora Elena Ochoa (hoy Lady Foster), Nuria Roca o Consuelo Berlanga.

El padre profesional de tantas caras conocidas del cine y la televisión lleva retirado más de una década. Su último trabajo fue Memoria de elefante, un programa que emitió la cadena autonómica Castilla-La Mancha TV entre 2003 y 2008 con la gallega Patricia Pérez como presentadora.

Chicho pasó sus últimos días en su casa de Somosaguas, lujosa urbanización al noroeste de Madrid, donde vivía tranquilo y cómodo gracias a la fortuna amasada a lo largo de décadas de trabajo intenso y exitoso y que se calcula en unos 40 millones de euros. En medio siglo de carrera profesional creó programas tan brillantes, populares y eficaces de cara a la audiencia como el citado concurso de la calabaza Ruperta, pero también, la serie de obras de terror Historias para no dormir, el Waku Waku de la valenciana Nuria Roca, El Semáforo o Hablemos de sexo, primer concurso de esta temática y que presentó la doctora Elena Ochoa, actualmente casada con el arquitecto Norman Foster.

Gracias a su ingenio, transformó la manera de hacer televisión en España. Por supuesto, Chicho supo hacer caja con su trabajo y vehiculó sus producciones a través de su propia productora.

La empresa más importante del realizador era Prointel SL, presidida por él mismo. Sus hijos Alejandro y Josefina Agnes son vicepresidente y consejera, respectivamente. Esta sociedad tiene un patrimonio neto de 30.472.600 euros, según consta en las cuentas presentadas en 2017 por Espaudit Gabinete de Auditoría SAP.

Prointel SL. se dedica a la explotación inmobiliaria y al desarrollo de proyectos televisivos y otros relacionados con las artes escénicas. En julio convocó la primera edición de los Premios Ruperta "para promover la creación, producción y distribución internacional de nuevos formatos televisivos de entretenimiento". No olvidemos que Ruperta era la archifamosa calabaza que se llevaban los perdedores del Un, dos, tres cuando elegían mal y perdían jugosos regalos como el coche o el apartamento en Torrevieja. 

Ibáñez Serrador también era presidente de Peñafiel de Inversiones Sicav SA. (Luis Peñafiel es el seudónimo con que el uruguayo firmaba algunos de sus guiones). El objeto social de esta empresa es "la adquisición, tenencia, disfrute y administración en general y enajenación de valores mobiliarios y otros activos financieros, sin participación mayoritaria, económica o política en otras sociedades". Esta sociedad tiene un capital social de 4.405.000 euros y con un valor de 9.379.468 euros, según las cuentas anuales presentadas por la auditora Deloitte en 2016.

Los herederos de esta fortuna de 40 millones de euros son los dos hijos de Chicho, Alejandro y Josefina Agnes (abajo, con su madre), nacidos del matrimonio del realizador con Diana Nauta (arriba), que fue azafata del programa Un dos tres. 

El mayor de los hijos, Alejandro, de 38 años (aquí, con sus padres), también se dedica al mundo de la producción (es apoderado de la empresa Urubu Films), aunque tiene otro negocio con el que desarrolla actividades lúcidas para niños, Axelia Formación Actividades y Ocio SL.

Antes de que se casara con Diana Nauta en 1974, Ibáñez Serrador pasó por el altar con la actriz uruguaya Adrina Gardiazábal (abajo), que se coronó Miss Argentina 1961 y fue finalista en el certamen Miss Mundo. El primer matrimonio de Chicho sólo duró dos años y no tuvo descendencia alguna.

Narciso Ibáñez Serrador también conoció a Lorena Martínez, su tercera mujer, en el Un, dos, tres. Ella era chica de figuración en los años 90, acompañando a humoristas como Manolo Royo. En la foto los vemos en la entrega de los Premios Ondas en noviembre de 2003.

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