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María Dolores de Cospedal se rinde: parecidos y diferencias con el caso Cifuentes

Ambas son mujeres brillantes, con una edad, en torno a los 50 años, que les habilitaba para un largo recorrido en política. Cristina Cifuentes, año y medio mayor que su amiga María Dolores de Cospedal, tenía una prometedora carrera por delante hasta que comenzaron a salir escándalos sobre su máster, la presión creció y tuvo que marcharse entre el bochorno de su vídeo del robo de cremas. La ex secretaria general del PP, cooperadora necesaria para que Pablo Casado batiera a la candidata más votada en las primarias del PP, también ha sido derribada.

María Dolores de Cospedal no ha podido resistir la presión y finalmente suelta lastre: renuncia a ser miembro de la ejecutiva del partido, según un comunicado que ha hecho público la ex secretaria general del PP. El nuevo capítulo del goteo de filtraciones contra la ex ministra de Defensa cuenta que encargó a Villarejo espiar al hermano de Rubalcaba: "Es un punto débil que podéis utilizar", le dijo el ex comisario sobre el que fuera líder de los socialistas. 

Fuentes del Partido Popular aseguran a Informalia que en los pasillos de Génova empezaban a recordar con preocupante frecuencia y cierto temor el caso Cifuentes.  "Todos sabemos cómo tuvo que irse", apostillan. El ocaso político de la ex presidenta madrileña y el de su amiga Cospedal se parecen pero también podemos establecer relevantes diferencias.

En ambos casos, la insostenible situación provocada por escándalos y filtraciones requería que se marcharan por voluntad propia, sopena de que sus jefes las obligaran. Pero mientras que Rajoy fulminó a Cifuentes (tardó, eso es verdad) enviando a Cospedal a darle la patada a su amiga, Pablo Casado no parecía sin embargo lo suficientemente valiente como para atreverse a obligarla, siendo Cospedal quien le aupó a la presidencia del partido en su pugna con Soraya Sáenz de Santamaría. Y más bien la han convencido de que renuncie. 

En ambos casos, las quejas internas se multiplicaban en el PP. Poco antes de que estallara la renuncia de Cifuentes, había salido a la luz el vídeo de la ex presidenta madrileña hurtando unas cremas, momento demasiado bochornoso como para seguir siendo político con futuro. Cospedal no se enfrenta de momento a grabaciones tan vergonzantes como las memorables escenas en las que Cifuentes se iba del supermercado con el botín en el bolso; sin embargo, el alcance político de lo que se sabe hasta ahora puede ser mucho mayor. Lo cierto es que este lunes, se supone que en un intento desesperado de crear un cortafuegos que proteja a su partido del incendio que la está quemando a ella y a su marido, seguía los pasos de Cifuentes. Falso: Cospedal sigue de diputada. De momento.

Ambas se defendieron atacando. Cifuentes hablaba de complot contra ella, incluso de 'fuego amigo', en referencia a que era de su propio partido de donde procedían las filtraciones. Y denunció en los tribunales a los medios que sacaron a la luz sus escándalos en de su máster. Cospedal, en su comunicado, denuncia los "múltiples ataques" que ha recibido estos días por las conversaciones mantenidas con el policía encarcelado desde hace un año. La que fuera secretaria de Estado de Seguridad afirma que deja el cargo para "evitar que estos ataques se hagan extensivos" a su partido pero, a diferencia de lo que acabó haciendo su amiga Cifuentes, mantiene su acta en el Congreso de los Diputados. Parece que contaminar al partido con el escándalo le preocupa pero no así contaminar al Congreso o a la Comisión de Exteriores, de la que forma parte. Se da por hecho no obstante que la ex ministra le ha pedido a Pablo Casado que le permita seguir aforada hasta finales de año y que renunciará a su acta después.

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