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La reina Sofía: las claves que rodean su 80 cumpleaños

Lejos de celebrar un cumpleaños feliz, la reina Sofía se siente sola y apartada y lo único que le ha devuelto la ilusión es la actitud de su marido, que está tratando de pedirle perdón y recuperarla.

La Casa Real está de celebración. Doña Sofía cumple 80 años este viernes 2 de noviembre, una cifra redonda y muy significativa que, sin embargo, coincide con unos de los momentos más complicados de su vida. Relegada a un segundo plano en la Casa Real, salpicada por los escándalos de Corinna (53) e Iñaki Urdangarín (50), no pudiendo ejercer de abuela tanto como le gustaría y con un sentimiento de soledad, seguro que jamás hubiera imaginado alcanzar esta edad en estas circunstancias. Y es que ella, que ha dado la vida por los suyos y por la corona, tal vez soñaba con una vejez más plácida rodeada de sus seres queridos, pero a la vista está que no es así. Quizá por eso en más de una ocasión se la haya oído pronunciar apesadumbrada comentarios como este: "Conmigo no cuentan para nada". Una frase lapidaria que pronunció hace poco cuando alguien le preguntó si Leonor (12) acudiría a los Premios Princesa de Asturias. Y es que, como quedó de manifiesto durante el desencuentro que doña Letizia (48) y ella protagonizaron el pasado mes de abril en la misa de Pascua, la relación con su nuera y sus nietas no es todo fluida que a ella le gustaría, algo que le rompe el corazón. Eso sí, después de aquel escándalo, ambas han hecho todo lo posible por acercar posturas y hace unos días, en los Premios Princesa de Asturias en Oviedo, fueron la viva imagen de la cordialidad. Doña Sofía no quiso perderse una cita a la que llevaba décadas acudiendo y con su presencia quiso respaldar la figura de su hijo, el Rey. Y es que, a pesar de que sus obligaciones monárquicas se redujeron considerablemente cuando Felipe (50) y Letizia ocuparon el trono, ella mantiene intacto su compromiso con la Institución Monárquica y no le gusta nada el titulo de "eméritos", que desde entonces ostentan su marido y ella. Hasta el punto que, dejando de lado su habitual discreción, recientemente le dijo a una persona refiriéndose a su marido: "No es el rey emérito, es el rey Juan Carlos", dejando a todos los presentes boquiabiertos.

Sin embargo, problemas y polémicas aparte, no hay duda de que sus ocho décadas de vida son un momento especial y, aunque nuestra familia real no acostumbre a celebrar estos acontecimientos con los fastos que se llevan a cabo en otros países europeos, sí que se ha previsto una celebración en el palacio de la Zarzuela.

En concreto, será un almuerzo privado con el círculo más íntimo de la homenajeada, que incluye a su marido, sus hijos, sus nietos y otras personas de confianza como su hermana Irene (76) o su prima Tatiana Radziwill (79). Y todo esto en un intento quizá por recuperar la unidad familiar que se ha ido deteriorando con los años. Algo en lo que sorprendentemente parece dispuesto a colaborar más que nunca el propio don Juan Carlos (80). Después de estar años distanciados, son muchos los que apuntan a que el Borbón quiere acercar posiciones con su esposa. Así lo recoge la periodista Carmen Enríquez (73) en su libro Sofía, nuestra reina: "Ha recapacitado sobre lo ocurrido en épocas anteriores, en las que la tensión entre ellas era evidente, y se ha esforzado por arreglar las cosas entre los dos, por recomponer una relación si no a nivel sentimental, si desde el punto de vista de compartir con cordialidad y en un buen ambiente". Un cambio de actitud que, según la escritora, tiene que ver con el paso del tiempo: "Se está haciendo mayor y se ha dado cuenta de que es mejor y más civilizado normalizar la relación con la reina, que ha estado muy sola durante muchos años".

Quizá este sea el mejor regalo que el monarca pueda hacerle a su mujer por su cumpleaños. No en vano estos últimos meses han sido muy complicados para ella y ha pasado uno de los veranos más difíciles de su vida. El escándalo de las cintas de Corinna dio al traste con un acercamiento entre el matrimonio real que había empezado poco antes y que incluía no solo actos públicos, sino también privados. Pero una vez que salieron a la luz las conversaciones de la 'amiga entrañable' del monarca, este desapareció de la vida pública y no los hemos vuelto a ver juntos. Aduciendo a unos problemas en la muñeca, no acudió a Palma de Mallorca y doña Sofía se quedó allí, pasando sus vacaciones, compuesta y sin marido. Eso sí, tanto en esta como en otras circunstancias similares que le ha tocado vivir a lo largo de los años, su comportamiento ha sido intachable. Ha sabido seguir en su sitio, representando su papel a la perfección y sin perder la compostura, aunque a veces sí la sonrisa. Algo que, para muchos, habla muy bien de ella como persona y como profesional. El periodista Jaime Peñafiel (86), tantas veces crítico con ella, ha afirmado recientemente: "Ha sido muy buena reina. Nunca ha exteriorizado su tristeza ni su dolor. Sofía es una profesional que ejerce cada minuto el oficio de reina y ese ha sido el único éxito de su vida". Tal vez todo esto haya hecho recapacitar a don Juan Carlos y por eso, de un tiempo a esta parte, esté intentando buscar su perdón y, por qué no, también recuperar su afecto. De ahí que su trato hacia ella haya cambiado considerablemente. Si en épocas pasadas la puerta de su despacho estaba cerrada para la soberana, ahora la llama casi a diario y ambos conversan sobre el devenir de la Corona, salen a comer juntos e incluso el emérito pide a sus amigos comunes que la llamen y la inviten a sus reuniones, en las que él también participa porque considera que está muy sola. Así lo asegura al menos la periodista Carmen Enríquez, que también apunta que Sofía está encantada con todas estas atenciones después de tantos años de indiferencia y desaires.

Quizás seamos testigos de este acercamiento entre ambos con motivo del cumpleaños de la reina si Zarzuela decide inmortalizar el momento y hacer pública la imagen, como ya hicieran en enero con el cumpleaños de don Juan Carlos. Sin embargo, entre ambas celebraciones puede haber una importante diferencia: la presencia o no al evento de la infanta Cristina (53). De sobra es conocida la excelente relación que siempre han mantenido madre e hija. No en vano Sofía ha sido el gran apoyo y casi el único de la ex duquesa de Palma desde que saltara todo el escándalo del caso Nóos y se ha mantenido a su lado, aunque eso le haya costado más de un disgusto y algún enfrentamiento con los reyes actuales y con su propio marido. Los viajes de la soberana a Ginebra han sido constantes, siempre ha estado muy pendiente de sus cuatro nietos y, aunque es verdad que últimamente madre e hija llevaban un tiempo sin verse y parecían estar más distanciadas, el hecho de que Cristina y sus hijos pequeños, Miguel (16) e Irene (13), hayan venido a felicitarla habrá limado las asperezas que pudieran haber surgido entre ellas.

La mujer de Iñaki Urdangarín viajó a España aprovechando las vacaciones de los benjamines de la familia y lo hizo dispuesta a aprovechar al máximo su estancia en nuestro país. Por eso, solo un día después, organizó un divertido plan con su hermana, Elena (54), y su sobrina Victoria Federica (18). Todos juntos se fueron a ver el musical El médico y, por primera vez en mucho tiempo, vimos sonreír a Cristina. Y es que para ella volver a su país y estar con los suyos son dos cosas que no se puede permitir tanto como le gustaría. Los grandes ausentes de la velada fueron sus hijos mayores, Juan Valentín (19) y Pablo Nicolás (17), así como sus sobrinos Froilán (20), Leonor y Sofía (11). Sin embargo, en el caso de estas últimas no es de extrañar, dada la nula relación que la infanta mantiene con los reyes. De hecho, una de las grandes incógnitas de estos días es si compartirán mesa y mantel en el almuerzo previsto para celebrar los 80 años de Sofía. Hay quienes afirman que sí, que Felipe y Letizia dejarán a un lado sus reticencias para darle el gusto a la soberana de ver a toda su familia junta. Pero, por otro lado, el hecho de que Cristina y sus hijos pequeños volasen a España una semana antes del evento en cuestión hace pensar que la infanta felicitará por adelantado a su madre y que no estará presente en su celebración. En cualquiera de los casos, la emérita no tendrá un cumpleaños soñado porque, si están todos juntos, la tensión será evidente y, si su hija no está, notará mucho su ausencia. Y es que doña Sofía lleva muy mal esta guerra fría existente entre Felipe y Cristina porque, como madre, ha tratado de involucrarles siempre el valor de la familia y la importancia de que permanezca unida. Además, quienes la conocen afirman que es una mujer muy sensible, educada y persistente en sus ideas, cualidades que le han hecho ganarse el cariño del pueblo a lo largo de sus 38 años de reinado. Un cariño que quedó patente hace unos días cuando recibió una larga ovación en el Teatro Real de Madrid por parte de un público entregado que gritaba "vivas" y que emocionó hasta las lágrimas a su hermana Irene, allí presente. Un gran regalo para una gran reina.

Doña Sofía, con su hijo y Letizia

Aunque su agenda se redujo considerablemente cuando su hijo accedió al trono, doña Sofía sigue muy activa y le gusta estar al lado de los nuevos monarcas en los momentos importantes. El último de ellos, la entrega reciente de los Premios Princesa de Asturias, una cita a la que la reina emérita nunca falta.

Juan Carlos cree que Sofía está muy sola

Según parece, don Juan Carlos ha iniciado un acercamiento con su mujer para compensar de alguna manera sus errores y escándalos. El último de ellos, el de las cintas de Corinna, que obligó al monarca a cancelar su verano en Mallorca junto con la familia, tal y como estaba previsto. De hecho, desde el pasado mes de abril no vemos al matrimonio en un acto público, cuando acudieron a la famosa misa de Pascua de Mallorca.

¿Se repetirá esta imagen?

Desde el pasado mes de enero, cuando don Juan Carlos celebró su 80 cumpleaños con un almuerzo íntimo en Zarzuela, no hemos vuelto a ver una imagen de toda la familia real. Ahora, esta celebración se repite para conmemorar, en este caso, las ocho décadas de vida de doña Sofía. Una reunión familiar sobre la que se ha especulado mucho por la posible asistencia de la infanta Cristina, que llegó a Madrid días antes. Pero, de ser así, es poco probable que veamos la instantánea que inmortalice tan esperado momento.

Cristina disfruta en Madrid

La infanta ha sacado el máximo partido a sus días en España. Llegó a Madrid el 23 de octubre con dos de sus hijos, Miguel e Irene, que estaban de vacaciones. Y, además de felicitar a doña Sofía por su cumpleaños, la infanta no dejó pasar la oportunidad de disfrutar de la noche madrileña. Lo hizo con su hermana, Elena, y su sobrina Victoria Federica. Todos juntos disfrutaron del musical El médico y, por primera vez en mucho tiempo, vimos sonreír a la mujer de Iñaki Urdangarín. Además, es de suponer que aprovecharía su estancia en España para visitar a su marido en la cárcel.

Sofía, el mayor apoyo de Cristina 

Doña Sofía ha sido siempre uno de los grandes apoyos de su hija Cristina y, aunque en los últimos meses han estado algo más distanciadas, el viaje de la infanta a Madrid para felicitar a su madre parece indicar que todo ha vuelto a la normalidad.

Ocho décadas de historia

Don Juan Carlos y doña Sofía se casaron el 14 de mayo de 1962 en Atenas. A lo largo de sus 66 años de matrimonio han tenido sus altibajos, pero lo cierto es que siempre han sabido mantener las formas, y su labor al frente de la Jefatura de Estado es intachable.

El nacimiento de sus tres hijos colmó de felicidad a la pareja, sobre todo a la reina, que adora a los niños. Siempre ha sido una madre cercana y cariñosa que ha estado a su lado en los buenos y malos momentos.

Aunque por su discreción sigue siendo una gran desconocida, sabemos que comparte su pasión por el mar con el resto de su familia. Además, siempre ha estado muy volcada en la defensa de la naturaleza y los animales y quienes la conocen afirman que en las distancias cortas es sensible, detallista, divertida y, sorprendentemente, una gran contadora de chistes.

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Muchos abuelos de su edad firmaban por tener lo que tiene ella. Salud, gente que te atienda, ningún problema económico y un techo dónde vivir.

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