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Don Felipe y doña Letizia viven la recepción de La Almudaina más extraña de su reinado

Vivas a favor, abucheos en contra, ausencias institucionales como muestra de rechazo a la monarquía, y la comentada ausencia de don Juan Carlos, marcaron la recepción ofrecida por los reyes en el palacio de La Almudaina este viernes en Palma de Mallorca.

Como en anteriores ocasiones, los Reyes, acompañados de doña Sofía, recibieron este viernes a los 450 invitados del mundo político, empresarial, académico y social civil de las Islas Baleares en la tradicional recepción en el Palacio de La Almudaina. La imagen de la madre de Felipe VI acompañando a Sus Majestades en este acto ya se ha convertido en un imprescindible del verano, repitiéndose tras la proclamación de su hijo como jefe del Estado, tras la abdicación de don Juan Carlos, ausente de Palma este verano, oficialmente por razones de salud, pero señalado públicamente por la filtración de las grabaciones de la lobista germano-danesa Corinna Larsen, la que fuera su amante durante años.

Además de esta marcada ausencia, este año la cita tenía más morbo después del rifirrafe protagonizado la pasada Semana Santa, en la misa de Pascua, también en Palma, por doña Letizia y su suegra, un polémico desencuentro con doña Sofía, con manotazo de la princesa Leonor. Cinco meses después, las dos reinas comparten la estancia en Marivent y posan cordiales, niñas incluidas, ante la prensa.

La llamativa y muy comentada ausencia de don Juan Carlos en la isla, supuestamente por sus problemas médicos, se va diluyendo según crece agosto, con imágenes que nos regalan a cambio de olvidar el escándalo, como las del sorprendente paseo por el Mercat de l'Olivar de la Reina Letizia, la princesa Leonor y la Infanta Sofía en compañía de la emérita, dando muestra de la buena relación que les une y compartiendo confidencias entre los puestos. También hemos podido ver a la familia prácticamente al completo acudir al concierto del violinista Ara Malikian.

En la recepción de este viernes se repitieron las muestras de cariño y complicidad entre nuera y suegra, llegando incluso a compartir confidencias al oído en varias ocasiones. Despidiéndose de los actos oficiales hasta la vuelta de las vacaciones, la Reina Letizia ha estrenado una falda con fondo azul y flores estampadas en varios tonos de Carolina Herrera New York, combinada con un jersey de punto sin mangas y con cuello cisne de Hugo Boss, modelo Fabrisia. Doña Letizia, peinada una tirante coleta baja, completaba su estilismo con unas sandalias de charol en azul navy de Magrit, las mismas que llevó su visita a Westminster, durante su viaje a Inglaterra. En cuanto a joyas, ha optado por unos pendientes de oro blanco.

La Reina Sofía por su parte ha optado por una blusa estampada y pantalones en color camel, fiel a su estilo, pero cambiando el mini-ventilador de mano con el que la veíamos en el mercado por un estiloso abanico, muy útil en una noche como la de este viernes para sobrellevar el calor que precisamente ha comentado con los medios de comunicación.

En esta ocasión el número de invitados a la tradicional recepción del palacio de la Almudaina se redujo a 450. Una vez celebrada la recepción, Sus Majestades acompañados de los invitados disfrutaron de una cena en el Palacio, menú firmado por el chef mallorquín Santi Taura.

Si bien éste es el último acto oficial de la doña Letizia antes de sus vacaciones privadas, es posible que la veamos este sábado junto a don Felipe en la entrega de los premios las regatas de la Copa del Rey Mapfre. El rey por su parte asistirá en 17 de agosto en la Ciudad Condal  a los actos de conmemoración de los atentados de Barcelona y Cambrils, como explicaba el presidente del Gobierno este viernes.

Como ya publicamos, los reyes, junto con doña Sofía, no han presidido la recepción a la sociedad balear sin incidentes: en el Palacio de la Almudaina de Palma, además de los 450 invitados, había dos concentraciones en el exterior del edificio, si bien la que estaba a favor del Rey era mucho más numerosa y con sus vivas y aplausos apagaron a quienes se manifestaban en contra de Felipe VI.

Aun así, y aunque estaban avisados, el monarca y doña Letizia han mostrado su cercanía y compromiso con el archipiélago con un acto en el que la representación institucional estaba encabezada por la presidenta autonómica, la socialista Francina Armengol. Una vez más, rechazaron la invitación del jefe del Estado los cargos políticos de Podemos y de MÉS, las formaciones que dan apoyo al Gobierno autonómico, por su postura contraria a la monarquía. El presidente del Parlament balear, Baltasar Picornell, de Podemos; el del Consell de Mallorca, Miquel Ensenyat; y el alcalde de Palma, Antoni Noguera, ambos de MÉS, son las principales autoridades que no han asistido al acto. Una de las concentraciones contra el Rey fue la promovida por la Asamblea Soberanista de Mallorca en favor de "los presos y exiliados políticos" catalanes, del derecho a decidir y de la devolución del Palacio de Marivent. Con lazos amarillos, banderas republicanas y "esteladas", coreaban consignas como "Libertad, presos políticos".

Al otro extremo, ideológica y físicamente hablando, y convocados por Sociedad Cívica Balear, unas 200 personas gritaban "Viva España, viva el rey", "Soy mallorquín, no catalán" y "Picornell, dimisión, aprende español". Si bien a la llegada de los reyes a las puertas de la Almudaina se escucharon los abucheos de unos, los aplausos de los otros fueron más sonoros. No se registraron incidentes pero, dada la situación, don Felipe y doña Letizia no se acercaron esta vez a estrechar la mano de las personas que estaban detrás del cordón de seguridad, algunas ajenas a las dos concentraciones, y se limitaron a saludar al bajarse del coche.

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