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Luis Medina desprecia la Copa del Rey de Mapfre y la fiesta de armadores

3/08/2018 - 13:35

La gran fiesta de la Copa del Rey Mapfre es la noche dedicada a los armadores de los barcos que compiten en la regata. La terraza del Club Naútico de Palma se llena de invitados vestidos de riguroso blanco marinero, hombres y mujeres elegantes y deportistas dorados por el sol y con el Mediterráneo tatuado en la piel.

En la lista de invitados sociales figuraba la presencia de Luis Medina Abascal, el hijo de Naty que menos vinculación tiene con los deportes, el mar y la vida sana propia de los aficionados a la vela. Sin embargo Luis Medina brilló por su ausencia en la espléndida fiesta, donde no faltaron desde un catering a un espectáculo de música en vivo. Al parecer, Luis Medina consideró que su gran categoría social no había sido apreciada por la organización que le invitaba, como corresponde a su aristocrática nobleza, y excusó su asistencia en el último momento.

El hijo de Naty Abascal, soltero, con currículum sentimental complicado y empresario de moda sin demasiado éxito, se quejó de estar alojado en el hotel Iberostar situado en la Playa de Palma, un cuatro estrellas recién remodelado, con Beach Club propio y en lo mejor de la playa más cercana a la ciudad.

Protestó porque los muebles eran "horribles" y había "niños en la piscina". Protestó airadamente porque no había viajado a Mallorca en clase business. Protestó porque no le gustó la comida del Puro Beach, el mejor club de playa de la isla, al que fue invitado. Y se negó a posar en el photocall de la Copa del Rey, como querían sus anfitriones, porque no quería darles un prestigio que según él no merecían a costa de su imagen.

Malas formas y caprichos sorprendentes para alguien que no aporta nada a un evento deportivo de alto nivel, en el que los dos últimos años estuvo un príncipe de verdad, Pierre Casiraghi, gran deportista y personaje de modales exquisitos. La organización le recuerda su perfecta educación, alguien que nunca se quejaba de nada, amable con todo el mundo, todo lo contrario que Medina.

El hijo de Carolina de Mónaco no ha participado en esta edición de la Copa del Rey, porque ha cambiado su catamarán Malizia por un yate transoceánico con el que competirá en otras modalidades. Se ha comentado que sin embargo, había alquilado la misma casa del año anterior en el centro de la isla y que podría haberse acercado a la Fiesta de Armadores, a la que estaba invitado. No estuvo Casiraghi ni tampoco Luis Medina, pero por distintas razones. A Casiraghi le recordaban con afecto. A Medina nadie le echó de menos.

El periódico Última Hora informa de que el ágape, servido en la terraza del Club Náutico de Palma, reunió a más de 700 personas y fue servido por el personal del restaurante El Náutico. Los invitados degustaron en la cena-cóctel, entre otros platos, jamón de bellota de Carrasco, minigazpacho de cerezas, cocas de cebolla y pimientos asados, ostras, ravioli de gamba roja o minihamburguesas.  Los vinos servidos fueron Amaren de Rioja, el rosado Aix, de Aix en Provence, y cava Gramona. No faltó la música y los espectáculos visuales.


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