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Así celebró Pablo Casado su victoria: jamón, gin-tonics y dardos para Soraya

23/07/2018 - 10:22

El palentino ganó a Soraya Sáenz de Santamaría (47) con un 60% de los votos en el Congreso Extraordinario que el Partido Popular celebró este sábado en Madrid para elegir al sustituto de Mariano Rajoy. Así, Pablo Casado (37) se convirtió en el nuevo presidente del PP y celebró su victoria por todo lo alto.

Según El Mundo, sobre las cinco de la tarde del sábado, Pablo acudió junto a sus amigos, familiares y socios al restaurante Las Moreras. Nada más llegar, Casado fue recibido entre aplausos y gritos: "¡Presidente, presidente", aclamaron mientras el político saludaba uno a uno a los presentes y les daba las gracias.

En el restaurante, el nuevo presidente del PP se sentó junto a su mujer, Isabel Torres, que no podía ocultar el orgullo que sentía por su marido: "Supe desde que lo conocí que llegaría alto porque tiene un don para la política. Era su sueño y por eso le he apoyado. Su madre siempre me contaba como Pablo veía Informe Semanal con sólo nueve años", afirmó.

En el almuerzo, todos los presentes se deleitaron con jamón, morcilla de Burgos y chuletas mientras comentaron su victoria sobre Sáenz de Santamaría: "Mira la que hemos liado los niñatos de 'Nuevas', que es así como nos han llamado los del equipo de Soraya durante la campaña", apuntó una chica al medio citado.

De la misma manera, otros muchos apuntaron a la jubilación de Javier Arenas y Celia Villalobos: "Han hecho mucho por el partido, pero ya es hora de una nueva generación", comentó un popular.

Tras la comida llegaron los cafés, las tartas heladas y los gin-tonics. Sin embargo, Casado también estuvo trabajando durante la celebración, ya que allí mismo se reunió con Teodoro García Egea, Javier Maroto, Antonio González Terol y otros destacados miembros de su equipo para hablar sobre el nuevo Comité Ejecutivo y la posibilidad de dar la Secretaría General a una mujer.

Finalmente, el palentino abandonó el lugar con su esposa sobre las ocho de la tarde en un coche y entre nuevos gritos de "Presidente, presidente".







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