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Meghan Markle, de Givenchy en su primer acto en solitario con la reina

Impecable. Así ha estado la duquesa de Sussex en Cheshire, a donde ha viajado con la abuela de su esposo en el Royal Train, un honor que la reina sólo ha compartido con ella, ya que ni sus nietos ni Kate Middleton lo han disfrutado todavía, un gesto que muchos han interpretado como una clara muestra del favoritismo de la monarca.

Meghan Markle (36) e Isabel II (92) han viajado durante toda la noche y han llegado a Cheshire a primera hora de la mañana. Para su primer acto en solitario con la reina, la esposa del príncipe Harry ha elegido un elegantísimo y sencillo modelo de Givenchy: falda tubo color nude con capa de Clare Wright Keller, directora creativa de la firma francesa, y salones de Sarah Flint (300 euros). Como complementos ha elegido un cinturón negro de Givenchy (350 euros) y unos pendientes de diamantes y perlas que podrían ser un préstamo de la reina.

Un look exquisito, discreto, elegante y muy acertado para este primer acto con Isabel II, que ha lucido un estilismo muy llamativo, en su línea: un vestido de fondo blanco y estampado floral y abrigo verde flúor con botonadura en la parte delantera, de Stewart Parvin.

Su agenda ha sido de lo más apretada: la inauguración del Mersey Gateway (el puente que abarca el río Mersey y el canal marítimo de Manchester) en Runcorn; han presenciado un espectáculo infantil de la escuela local y han visitado el Museo Catalyst en Widnes. Después se han trasladado a Chester, donde han visitado la Storyhouse y han asistido a un almuerzo en el ayuntamiento de la ciudad. Ambas se han mostrado tranquilas y muy cómplices durante toda la jornada, en la que han intercambiado comentarios y risas.

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