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Muere la cantante y actriz María Dolores Pradera en Madrid a los 93 años

La cantante y actriz María Dolores Pradera ha fallecido este lunes en Madrid, su ciudad natal, a los 93 años. Tenía casi 70 años de trayectoria, 40 discos, 30 películas y multitud de obras de teatro. La dama de la canción española, acompañada por Los Gemelos (Santiago falleció en 1993), con sus ponchos, envuelta en pañuelos, fue una artista muy querida.

En la primavera de 2012 tuvo que interrumpir su gira por culpa de una insuficiencia respiratoria. Intentó reanudarla pero en mayo de aquel mismo año optó por retirarse. Reapareció en el concierto de Miguel Poveda el 21 de junio de 2013, en Las Ventas, donde interpretó una de sus más conocidas canciones, Fina estampa.

Su último disco fue Gracias a vosotros (volumen II), donde reunió una serie de duetos con artistas de últimas generaciones. 

Figura en todas las enciclopedias como nacida en Madrid el 29 de agosto de 1924, aunque ella aseguraba que era dos años más joven, porque llegó al mundo en 1926, y que un día se puso, de jovencita, un par de años más. Aunque para los más jóvenes es cantante, su carrera como actriz fue brillante. Hizo 30 películas y dejó grandes interpretaciones sobre los escenarios. La última vez que actuó en un teatro fue en 1985, dirigida por José Luis Alonso: Cándida, de Bernard Shaw.

Es verdad que hace más de 30 años que se centró en la música. Si bien el teatro fue siempre su mayor vocación, las dos funciones diarias en los últimos tiempos le costaba sacarlas adelante. Durante más de cuatro décadas, giró por España y Latinoamérica con un repertorio de raíces folclóricas sudamericanas combinado con boleros clásicos y baladas que le acercaron a un público más juvenil, en actuaciones y discos a dúo con los más sobresalientes intérpretes de generaciones cercanas en el tiempo.

De jovencita siempre tuvo buena voz. Ella contaba que un día duchándose y tarareando una cancioncilla escuchó a lo lejos a su madre pidiéndole que apagara la radio y aquello le animó. En la película Llegada de noche, de José Antonio Nieves Conde, prestó su voz, y no su imagen, para que la protagonista simulara interpretar un playback. Lo repitió en 1959 en Vértigo (nada que ver con Hitchcock), de Eusebio Fernández Ardavín.

En los años cincuenta hacía papelitos en el cine y se iba dando a conocer en el teatro. Debutó como cantante en una sala de fiestas del paseo de Recoletos, cerca de la Biblioteca Nacional, llamada Alazán, donde tenía fans como una actriz norteamericana llamada Ava Gardner.

A María Dolores la habían contratado para una semana y dado el éxito repitió otras temporadas. Su estilo suave, romántico, sin forzar la voz, gustaba mucho. Hacia la mitad de los años 50 grabó por fin su primer disco, un bolero de Quiroga, Cobián y Herrero, La vida es maravillosa, que se incluyó en un filme de Pedro Lazaga.

En los 60 se hizo muy popular, llegando a grabar más de mil títulos en su amplia y variada discografía, en la que se mezclan rancheras, corridos, zambas, habaneras, algunas coplas, boleros, folías canarias… El rosario de mi madre o El tiempo que te quede libre, a El gavilán o su gran selección de rancheras de José Alfredo Jiménez, le granjearon fans que aún hoy son muy numerosos a ambos lados del Atlántico.

Ella presumía de haber conocido el amor intensamente, pero nunca habló de su vida privada. Contrajo matrimonio con Fernando Fernán-Gómez el 28 de agosto de 1945. El cineasta contaba que lo que ganaban por aquellos años, trabajando ambos de continuo, no les daba para vivir con cierto decoro y él, por ejemplo, se buscaba trabajos en los que nunca había pensado, como doblar alguna película ¡de John Wayne.

Se habían conocido en el madrileño teatro de la Comedia, donde Fernando obtuvo su primer gran éxito teatral con Los ladrones somos gente honrada, cuyo autor, Enrique Jardiel Poncela, le brindó uno de los mejores personajes de su vida escénica, El Pelirrojo.

Fernando y María Dolores pasaron algunas penalidades, hambre, incluso algunos días en los que no tenían nada que llevarse a la boca. Y eso con un bebé en casa, su primer hijo, Fernando, que se dedicaría a galerista de pintura. Luego les llegó Elena, actriz (que se ha anunciado muchas veces con una hache inicial). Pero el matrimonio hizo aguas y solo duró siete años en realidad, aunque iban disimulando las apariencias hasta su definitiva separación. María Dolores Pradera fue siempre reacia a contar qué les pasó y se enfadaba cuando algún periodista intentaba saberlo.

Hace tres o cuatro años le confesó a María Teresa Campos que en realidad no recordaba por qué se separó de Fernán Gómez. Él, fallecido en 2007, daba a entender que le gustaba mucho irse de farra por los cabarés de Madrid y Barcelona y puede que esa fuera una de las razones por las que ella se fue cansando de su marido. Muchos años después, aprobada la ley del divorcio, decidieron solicitarlo.

El representante del actor, abogado de carrera, les convenció de que podrían obtener beneficios fiscales a la hora de presentar su renta. Y así lo hicieron.

Por supuesto, en todo ese tiempo que estuvieron separados, vivieron otras aventuras sentimentales. Las de Fernando Fernán Gómez son más conocidas pero María Dolores llevó siempre una existencia discreta con respecto a sus amores. Y únicamente conocemos su relación con un afamado abogado, columnista, corresponsal de prensa y director del diario ABC, Luis Calvo.

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