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¿Son los nuevos embajadores de EE.UU. en España tan 'fiesteros' como los Costos?

12/02/2018 - 12:53

Si bien, desde su reciente llegada a España no puede ni compararse la febril actividad social que los Costos, predecesores de los Buchan, tenían en torno a la embajada, tanto el actual representante diplomático de Trump en Madrid como su mujer son muy buenos anfitriones y hasta se podría decir que expertos en relaciones sociales. Junto con los negocios inmobiliarios y financieros,  montar eventos de alto nivel es una de sus especialidades.

Todo el mundo sabe lo caro que está el metro en la llamada Milla de Oro y por eso decir que Richard Duke Buchan III se compró por solo 758.000 euros el número 75 de la calle Serrano de Madrid sería una exageración. Pero ésa es la cantidad que el actual representante diplomático de EE.UU. donó a la candidatura de Trump (la máxima permitida por ley), el presidente que ahora le ha premiado con la embajada norteamericana en España.

La legación diplomática de Serrano les salió barata pero mejor negocio hizo este republicano, fan de Donald Trump, cuando compró un dúplex familiar en 2001, en el 1030 de la Quinta Avenida de Manhattan. El apartamento de 12 habitaciones con vistas a Central Park, les costó a los Buchan nueve millones de euros, pero al parecer lo volvieron a poner a la venta en 2012 con un incremento de tres: hasta los 12 millones de euros. Es solo un ejemplo de lo buen negociante que es este tiburón de Wall Street metido a diplomático. Su carrera como inversor inmobiliarios despunta desde hace más de 20 años. Comenzó en 1997, como empleado de la firma Maverick Capital, en Dallas, y en 2001 fundó  Hunter Global Investors L.P., con sede en Palm Beach (Florida).

No solo él es un experto inmobiliario. Su esposa, la embajadora consorte, es hija de John F. Flournoy, ex marine y dueño de un holding inmobiliario en el que ella ejerció como directora de inversiones. Titulada en Finanzas por la Universidad de Vermont, cuenta además con un máster en la Leonard Stern School of Business de la Universidad de Nueva York.

Además, la señora de Buchan es muy aficionada al polo y ha competido con equipos. De hecho, otra de sus fabulosas propiedades es un rancho de casi tres hectáreas que poseen en Wellington, también en su querida Florida. Allí crían decenas de caballos de polo.

Pero el domicilio de los Buchan hay que situarlo en Palm Beach, en Florida, donde poseen una mansión casa en primera línea del mar, relativamente cercana a Mar-a-Lago, residencia de verano de sus amigos, los Trump.

Si bien, desde su llegada a España no puede ni compararse la febril actividad social que los Costos, predecesores de los Buchan, tenían en toeno a la embajada, tanto el actual representante como su mujer son muy buenos anfitriones y hasta se podría decir que expertos en relaciones sociales. Las relaciones sociales son junto con los negocios inmobiliarios una gran especialidad de los actuales embajadores de Estados Unidos en España, muy distintos de los que representaban a Barak Obama, los Costos. Muy sonado fue el evento organizado por los Buchan nada menos que en Los exclusivos Hamptons, hace apenas dos años, donde juntaron a magnates y políticos de la talla de Marco Rubio, el que fuera rival latino de Trump en las primarias, o los Fanjul, los hermanos dominicanos conocidos como los Reyes del Azúcar, uno de ellos, Pepe, tan amigo de nuestro Juan Carlos de Borbón que cuando le ha invitado a sus fiestas.

Lejos quedan ahora los humedales del sur de Florida para el nuevo embajador  de Estados Unidos, que entregó su credencial a nuestro Rey Felipe el pasado 18 de enero. Días después, Los Buchan asistieron a la recepción real donde el monarca les recibió junto a otros diplomáticos. Allí alguien comentó que por fin unos embajadores de EE.UU hablan bien español. 

Buchan es un padre de familia de aspecto cordial y bondadoso. El fundador y Presidente Ejecutivo de Hunter Global Investors fue con anterioridad  vicepresidente de Merril Lynch. Estudió ADE en Harvard y también se graduó en español por la Universidad de Carolina del Norte en Chapell Hill.  Ama tanto nuestro país y nuestra cultura que creó el fondo de excelencia Buchan, considerado como "la mayor dotación individual realizada en Carolina, y cuya función es apoyar a profesores y estudiantes universitarios y de posgrado de lengua, cultura y literatura españolas".

Sus antecesores pasarán a la historia como muy buenos anfitriones para las celebridades patrias, y también por haber colaborado con Masterchef. Se movían como pez en el agua en el ámbito de la frivolidad. Pero, al contrario que sus antecesores, el actual embajador, sin carrera diplomática, sí puede hacer mucho en el ámbito de las relaciones comerciales y empresariales.

Y su conocimiento de la historia y la cultura de España le puede ser de gran ayuda en un momento tan delicado como el que vive nuestro país con la amenaza del secesionismo catalán. El New York Daily News publicó que su nombramiento ha sido una de las decisiones más acertadas de Donald Trump. Tal vez no sea mucho decir.

Hannah es una mujer elegante y esbelta. Se espera de ella que se convierta en una digna sucesora de la mejor embajadora que se recuerda la mítica Gaetana Enders, fallecida en mayo de 2014. Y que la embajada recupere en sus recepciones el prestigio de los tiempos de Enders, Reginald Bartholomew o Richard N. Garner, cuando se organizaban y eventos a los que asistían importantes personalidades  del mundo de la banca y las financieras.  Será de vital importancia que busque a una especialista en protocolo de la talla de Mari Carmen López Medina o Mariola Calderón, ya retiradas, que fueron la mano derecha de algunas de sus predecesoras.  

De Hannah se aprecia su cultura y su saber estar. Su marido  le ha transmitido el amor por nuestra cultura. De hecho, antes de ser embajadores  viajaron  a España en varias ocasiones, y estuvieron con sus hijos en los Sanfermines.







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