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Ana Patricia Botín cambia la caza y los toros por el yoga

8/02/2018 - 9:59

La presidenta del Banco Santander siempre ha sido muy hermética en lo que respecta a su vida privada pero este miércoles ha decidido destapar su lado personal desvelando que, a sus 57 años, es una apasionada del té y del yoga: "Aunque no practico tan a menudo como me gustaría".

Lo ha hecho en Twitter, donde Ana Patricia Botín ha sido recibida este miércoles por el mismísimo fundador de la red social, Jack Dorsey: "Bienvenida", ha dicho. Él es una de las nueve cuentas a las que sigue la presidenta del Banco Santander, entre las que se encuentra la de Christine Lagarde, presidenta del Fondo Monetario Internacional.

Pero Botín no ha llegado a las redes sociales para hablar de bancos y transacciones sino de yoga, del que se confiesa una auténtica apasionada. Toda una sorpresa ya que antes de asumir el cargo que heredó de su padre era conocida por su afición a la caza, los toros y el golf, tal y como publicó en abril El Mundo. Parece que la primogénita de Emilio Botín ha decidido liberar las tensiones de su nuevo cargo con la disciplina india que aboga por la conexión con el ser interior y la armonía con la naturaleza, como hacen otros rostros conocidos como la modelo Vanesa Romero o la mismísima reina Letizia, que hacía la postura del Guerrero con el compi-yogui López-Madrid. 

Eso sí, ella misma admite que no dedica a esta práctica tanto tiempo como le gustaría, y es que también es una "apasionada de la educación y el planeta", además de "esposa y madre", su prioridad por encima de todas las cosas. Casada desde 1983 con Guillermo Morenés, un ingeniero agrónomo dedicado a las finanzas, tiene tres hijos, Felipe (casado en 2016 con la catalana Julia Puig, heredera del la empresa de perfumes y moda), Javier y Pablo.

Además del yoga hay otra cosa que vuelve loca a Botín: el té, una bebida a la que se aficionó durante su estancia en Londres y de la que también quiere hablar en su perfil personal de Twitter, tal y como ella misma ha dicho. De momento, la presidenta del Banco Santander se muestra como una mujer sencilla y alejada de las que, hasta ahora, eran sus actividades favoritas: esquiar en la estación suiza de Gstaad, donde tiene un chalet; jugar al golf en Cantabria, donde posee también una casa en Ribamontán del Mar; o practicar equitación en su finca El Castaño, en Ciudad Real.

Tampoco ha dicho nada de su afición por la lectura (le encanta Richard Feynman, físico que ayudó a desarrollar la bomba atómica) o la música (suspira con Beethoven y Mahler), pero tiempo al tiempo, que sólo lleva en Twitter 24 horas. Eso sí, ya tiene 8.102 seguidores, la mitad de ellos 'haters'.







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