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Paul Bocuse, la estrella de los fogones que tenía tres mujeres

El padre de la gastronomía francesa falleció el pasado día 20 de enero a los 91 años. Los medios franceses le aclaman en sus periódicos y aunque todos comentan que fue un polígamo confeso y orgulloso pocos cuentan que se trata de un delito castigado en el país con 45.000 euros de multa, un castigo del que el chef quedó exento.

Paul Bocuse no solo fue el "Papa de la gastronomía francesa". Para tres mujeres, él era mucho más que eso. El hombre, que fue nombrado Chef of the Century en 2011 por el American Culinary Institute de Nueva York, deja atrás a dos niños y tres acompañantes. Una situación que algunos consideran divertida y de la que el chef habló en Libération en 2006: "Tengo tres estrellas. Tuve tres bypasses. Y todavía tengo tres mujeres".

En ese mismo medio Paul Bocuse quiso bromear sobre la situación y afirmó que aunque tenía tres nunca les había sido infiel: "Si puedo calcular el número de años he sido fiel a las tres mujeres que cuentan en mi vida y llego a 135 años de vida juntos".

Fue antes de la Segunda Guerra Mundial cuando Bocuse encontró su primer amor: su esposa, Raymonde. En 1946 decidieron casarse y un año más tarde se convirtió en padre por primera vez de una niña llamada Françoise.

En esa misma época, encontró su segunda compañera de vida: Raymone, una directora de una clínica y con la que el cocinero tuvo su segundo hijo en 1969, Jérome. Dos años más tarde, el ganador de tres estrellas Michelin se enamoró de Patricia, que además de compartir a Paul con Raymonde y Raymone, fundó la compañía Productos Paul Bocuse, para cuidar la imagen pública internacional del cocinero.

Una situación extraña que no siempre ha sido fácil de manejar para los cuatro. En su biografía, publicada en 2005 y escrita por su nuera, Eve-Marie Zizza, Paul Bocuse confesó que su situación amorosa era la única decisión de la que dudaba en su vida: "No me arrepiento de nada, excepto tal vez el dolor que podría causar a las mujeres de mi vida. Espero que me perdonen". Un remordimiento que duró poco, pues un tiempo después volvió a bromear con el tema: "Hay una para el almuerzo, una para el té y otra para la cena".

Su otra pasión: la cocina

Hijo de una familia de cocineros, nació el 11 de febrero de 1926, cerca de Lyon. Fue precisamente en esta ciudad donde comenzó su formación. Eugénia Brazier, la primera mujer con tres estrellas en 1933, le ayudó con la cocina y luego en Viena, Fernand Point se convirtió en su maestro. Ganó su primera estrella Michelín en 1958 y desde entonces su carrera fue imparable. Otras dos estrellas a lo largo de su carrera y un imperio de 50 millones de euros.

Él mismo confesó en más de una ocasión que fue su curiosidad por probar y mezclar todo tipo de platos de diferentes países lo que le llevó al éxito. En el libro Paul Bocuse, el fuego sagrado, se definió a sí mismo como "un seguidor de la cocina tradicional al que le gusta la mantequilla, la nata y el vino y no los guisantes cortados en cuatro. Sí, sin duda, mi cocina está pasada de moda", admitió.

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