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Susanna Griso reconoce que tiene un problema familiar por culpa del Procés

14/12/2017 - 14:39

"En mi familia hay personas de todas las sensibilidades políticas. Me duele pensar que la política esté por encima de las personas", confiesa Susanna Griso, que vive uno de los años más especiales y agridulces de sus 48 espléndidos años: hace apenas unos días despedía a su madre para siempre, esta semana recogía un Ondas y atraviesa uno de los momentos profesionales y familiares más intensos por la situación en su tierra, Cataluña, apasionante desde el punto de vista de una periodista de raza pero agotador en lo personal, como reconoce ella misma. Y también en el plano familiar.

Fran Rivera, colaborador de la periodista catalana y considerado por ciertos sectores, un "españolista radical" en algunos aspectos, ha sido el encargado de entrevistar a su 'jefa' tras recibir el Ondas. "Tiene mucho peligro este hombre entrevistando, más peligro que muchos periodistas y luego nos criticas", decía Susanna para quitar tensión frente a su amigo y compañero. "No soy para nada periodista, soy cotilla", reconocía el diestro retirado reconvertido en reportero. 

La catalana es la  única persona que ha ganado dos veces la misma categoría haciendo el mismo programa. Fue el propio Fran Rivera quien acompañó  a Susanna en Sevilla a la gala donde recogió el galardón. Y allí le sacó confesiones que no habíamos oído nunca. Jamás había hablado así la Griso."Este ha sido un año complicado, difícil y el Ondas me llegó en un momento en el que yo me sentía especialmente vulnerable", confesaba. "Ha sido un año agridulce y luego ha sido un año, en lo político, muy desgarrador para mí y eso me hace sentir muy frágil, pero a la vez me da una fortaleza que hasta ahora no había sentido". 

Susanna Griso reconoce que el problema catalán le ha afectado a nivel familiar, como a muchas familias de su tierra: "Yo llevo 20 años en Madrid. Eso me permite mantener una distancia que es irreal porque en mi familia hay personas de todas las sensibilidades políticas. Por tanto, de alguna manera, la discusión en mi casa es permanente, y eso durante mucho tiempo ha sido enriquecedor. Yo no lo veía como un problema sino como una muestra de pluralidad, pero hay momentos en los que creo que se ha perdido el respeto y me duele pensar que la política éste por encima de las personas", apunta Griso. "Es imposible que la política no entre en los sitios porque esto ha sido una sacudida tan grande para todos, que es irreal no hablar de ello", aclara. "En los últimos dos meses he puesto más corazón que cabeza o se ha equilibrado, no sé decir exactamente porcentajes", desvela. "Pero al final es muy distinto hablar de Trump, que te pilla muy lejos y puedes hacer un análisis más objetivo, que hablar de cosas que te afectan, que tienen mucho que ver con tu patio trasero, con tu infancia, con tu gente, con los que quieres", reconoce.

Susanna tiene miedo al dolor de los suyos: "A que sufran los míos, a hacer sufrir a la gente que quiero, ése es mi mayor temor. Yo tenía mucho miedo a hablar en público, de hecho, mi gran terror de pequeña era que me sacaran a la pizarra y que hubiese que hacer una exposición en público", recuerda. 

Susanna hace estas declaraciones sin referirse expresamente a su marido, Carles Torras, que no oculta que su posición respecto del procés no es precisamente la que pueda tener Francisco Rivera.

Hace justo un mes Informalia se hacía eco, antes que ningún otro medio, de las tribulaciones del marido de la presentadora de Espejo público. Carles Torras lanzaba en su blog un test del nacionalismo español con 20 preguntas, un cuestionario que en realidad  era un artículo de opinión en donde que se planteaban dudas sobre la independencia del poder judicial, se criticaba la impasividad del Gobierno ante el problema catalán, y la judicialización del conflicto, y en el que se definía un posible referéndum (legal) sobre  la secesión catalana como "una demanda de la mitad de la sociedad española". l

El título del blog de este catalán que reside en Madrid, también profesional de la Comunicación, es Vivir en campo contrario, Diario de Carles Torras, un culé en Madrid. Y la entrega que analizábamos se llamaba El test del nacionalismo español, un sincero ejercicio cargado de ironía en el que el autor proponía 20 preguntas a modo de autoevaluación para que cada uno sepamos cuánto somos de nacionalistas o antinacionalistas.

El marido de Griso disparaba en muchas direcciones pero el líder de Ciudadanos era uno de los que recibía con nombre y apellido: "Si contestas que sí a todas, eres Albert Rivera", puntuaba Torras (Barcelona, 1967). "Si contestas que sí a entre 15 y 20, eres un buen patriota", "Si contestas que sí a entre 10 y 15, eres sospechoso de ser federalista". "Si respondes a todas que no, cuidado: eres podemita o hasta sedicioso". 

El cuestionario que proponía en marido de la presentadora de Espejo Público encerraba tras de sí un irónico ataque a quienes defienden el estricto cumplimiento de la legalidad y la ley como único camino a seguir ante el desafío soberanista. La pregunta ¿Me preocupa más el independentismo que la independencia del poder judicial? es un claro ejemplo, pero no el único. También sugería que es posible pensar en una Cataluña separada de España (¿Me niego ni a imaginar cómo sería mi vida en el caso de que Catalunya fuese independiente? era su segunda propuesta . 

Otro de los argumentos que sacaba a la luz Torras era la comparación entre Cataluña y España (¿Considero que Catalunya es una sociedad fracturada y España es una sociedad cohesionada?), dando a entender que no es solo en el territorio autonómico donde se rompe la sociedad a causa de las opiniones encontradas sobre el conflicto, sino en todo el Estado.

También incidía Torrás en la judicialización del asunto, y cuestionaba la independencia del Judicial a la hora de resolver el problema: ¿Me gustaría que mi gobierno delegase en la justicia la respuesta a una demanda de la mitad de la sociedad española? Tampoco el Constitucional queda libre de las reflexiones: ¿Solamente el Tribunal Constitucional tiene la potestad de interpretar la Constitución?, era otra de las preguntas que lanza el periodista. 

También ponía encima de la mesa el marido de Griso el hecho de que se haya criticado la presencia de menores en manifestaciones soberanistas pero no en lo que considera el otro bando (¿Me molesta ver a niños en manifestaciones soberanistas y me encanta llevar a los míos los actos de la Hispanidad?)

Pero una de las preguntas más interesantes, dado que su mujer es una de las figuras más importantes de Atresmedia, eea cuando Carles Torras sugería reflexionar sobre si "los medios de información nacionales son plurales y los periféricos son claramente tendenciosos", en clara alusión a que la desinformación y la tendenciosidad no son patrimonio de los medios proclives al secesionismo o a la celebración de un referéndum. 

No faltaban críticas, también en forma de pregunta, al hecho de que haya líderes independentistas que hayan pasado por la cárcel: ¿Es legítimo meter en la cárcel a un político porque pretende romper España?

Otra de las cuestiones claves, hechas por un autor es ésta: ¿Lo que piensen la mayoría de los españoles prevalecerá siempre sobre lo que piensen la mayoría de los catalanes? 

Por si a alguien no le queda claro el tono sarcástico del artículo, disfrazado de test, Torras lanza esta otra pregunta: ¿Los catalanes han tenido siempre el vicio de pedir y los españoles la virtud de decir que no? No falta tampoco una reflexión sobre las prioridades de algunos políticos en el asunto catalán, tal vez extensivas a una parte de la población del Estado (¿Prefiero dar una lección a los catalanes antes que resolver sus problemas con el resto de los españoles?).

En el conflicto catalán no puede decirse que la barcelonesa Susanna griso se haya puesto de perfil. Ella ha confesado que es moderada, que ve defectos en varios actores que rodean el conflicto. Sobre todo, han quedado claras dos cosas: Susanna se las ha tenido en directo con quienes se han salido de tono desde el separatismo más radical, ha rechazado boicots contra Cataluña, y ha demostrado un enorme pluralismo a la hora de invitar contertulios a su magacín. También es cierto que desde que el desafío secesionista es cabeza de cartel informativo, cada mañana, la catalana pasa casi a diario por encima de Ana Rosa Quintana en la batalla por la audiencia. Este jueves hizo cuatro puntos más que AR.

A continuación reproducimos las preguntas que plantea Carles Torras en el test:

1. ¿Me preocupa más el independentismo que la independencia del poder judicial?

2. ¿Me niego ni a imaginar cómo sería mi vida en el caso de que Catalunya fuese independiente?

3. ¿Quiero a Catalunya no por lo que es sino porque forma parte de mi país?

4. ¿Considero que Catalunya es una sociedad fracturada y España es una sociedad cohesionada?

5. ¿Me gustaría que mi gobierno delegase en la justicia la respuesta a una demanda de la mitad de la sociedad española?

6. ¿Me molesta ver a niños en manifestaciones soberanistas y me encanta llevar a los míos los actos de la Hispanidad?

7. ¿Considero que el español es el idioma más universal de los que se hablan en España?

8. ¿Solamente el Tribunal Constitucional tiene la potestad de interpretar la Constitución?

9. ¿Considero que los catalanes unionistas son cosmopolitas y los independentistas son catetos?

10. ¿Es posible manipular a una sociedad para que emita en masa un voto erróneo?

11. ¿Creo que en democracia no todas las demandas son lícitas, aunque se hagan de forma pacífica?

12. ¿Pienso que los medios de información nacionales son plurales y los periféricos son claramente tendenciosos?

13. ¿Me parece de mala educación que hablen en catalán delante de mi?

14. ¿Es legítimo meter en la cárcel a un político porque pretende romper España?

15. ¿Los catalanes siempre han sido españoles y los que no lo aceptan es porque los han engañado?

16. ¿Lo que piense la mayoría de los españoles prevalecerá siempre sobre lo que piensen la mayoría de los catalanes?

17. ¿Los catalanes han tenido siempre el vicio de pedir y los españoles la virtud de decir que no?

18. ¿Los catalanes serían mucho más felices si abandonasen para siempre sus aspiraciones soberanistas?

19. ¿Prefiero dar una lección a los catalanes antes que resolver sus problemas con el resto de los españoles?

20. ¿Nunca aceptaré que Catalunya deje de ser España aunque yo no piense poner los pies allí?







Comentarios 2

#1
16-12-2017 / 01:02
Puntuación 3   A Favor   En Contra

Mi comentario va dirigido a quien ha escrito el artículo.

Leo ... "impasividad" del Gobierno...

Y el "palabro, no se con que se come".

Entiendo que puede ser o bien impasibilidad o pasividad pero ¿"impasividad"?.

Yo diría que no existe, al menos en el sentido que quiere darle a la frase.

#2
18-12-2017 / 15:08
gromenhauer
Puntuación 1   A Favor   En Contra

En cuanto dejes Antena3 se termina tu problema