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Masako y su cuenta atrás para convertirse en Emperatriz de Japón

Por primera vez en los últimos dos siglos del país nipón, un emperador anuncia su abdicación para cederle el testigo a su hijo. A sus 83 años, Akihito ha decidido que su servicio público llegue a su fin y el 30 de abril de 2019 serán Naruhito y su esposa, Masako, los encargados de dirigir la nación.

Cinco meses es lo que tiene la llamada princesa triste para preparar el papel que desempeñará los próximos años de su vida. Su marido, nacido ya heredero, ha sido educado para ello, pero es una gran incógnita cómo reaccionará Masako (53) ante tal responsabilidad, teniendo en cuenta que la presión por alumbrar un heredero varón y la rigidez de su familia política la sumieron en una profunda depresión que la ha mantenido oculta desde el 2003.

Ese año le fue diagnosticada y desde entonces sólo ha salido de su país en dos ocasiones. La primera fue en 2013 con motivo de la investidura de Guillermo Alejandro y Máxima de los Países Bajos, ya que la reina argentina guarda una estrecha relación con Masako y ésta viajó hasta Holanda, lugar en el que precisamente residen sus padres, para no fallarle a su amiga. La segunda fue en julio de 2015, cuando acompañó a su marido en la coronación del nuevo rey de Tonga, Toupau VI.

Masako es hija del exviceministro de Asuntos Exteriores de Japón. La princesa había estudiado Ciencias Económicas en Harvard, Derecho en la Universidad de Tokio y un posgrado en Oxford de Relaciones Internacionales. Este excelente currículum le valió para estar presente en la lista de posibles 'mujeres casaderas' del heredero que, sin apenas conocerla, la eligió. Masako se vio con la obligación de casarse con el primogénito del emperador y pronto llegaron los problemas: el heredero no llegaba. Tras someterse a varios tratamientos de fertilidad y sufrir un aborto, quedó embarazada en 2001, pero cuando alumbró a una niña, la princesa Aiko, la presión por dar un heredero varón volvió a comenzar y sus suegros, cansados, se distanciaron de ella.

Desafortunadamente, la presión y la tristeza han invadido también a su hija, que a sus 16 años ya ha tenido que abandonar el colegio varias temporadas por estrés y ha sufrido una preocupante pérdida de peso. Sin embargo, no será ella quien herede el título de su padre sino su primo el príncipe Hisahito, hijo de Fumihito y su esposa, Kiko.

En algunas de sus últimas declaraciones, la princesa Masako, futura emperatriz de Japón, ha mostrado su optimismo con respecto a su enfermedad: "He hecho esfuerzos para desarrollar tantas tareas como me ha sido posible y he recibido grandes ánimos por parte del pueblo nipón durante estos actos". Masako ha incrementado significativamente sus actividades dentro de Japón y el año pasado participó en 57 eventos públicos. Su equipo médico señaló que la princesa "continúa recuperándose" y "ha ganado confianza", aunque señaló que "aún no se ha recuperado totalmente" y sufre "altibajos".

El pasado mes de abril protagonizó una emotiva anécdota con los reyes españoles y es que Masako salió de palacio para recibir a Letizia, que frenó la reverencia de la princesa para cogerla de las manos y besarla con ternura.

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