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Muere el humorista Chiquito de la Calzada en Málaga a los 85 años

Gregorio Sánchez era conocido como "el malagueño que hizo reír al mundo". Así lo define la placa que le recuerda en su ciudad natal, donde hay un restaurante y una plaza dedicados a su figura. Precisamente en uno y otro se le veía a diario en los últimos años, en los que la pérdida de su esposa, Pepita, le borró para siempre la sonrisa.

Chiquito de la Calzada ha fallecido a los 85 años en el hospital Carlos Haya de Málaga tras ser ingresado el pasado día 31 con un fuerte dolor en el pecho. Tras realizarle un estudio y practicarle un caterismo, una severa infección complicó su recuperación y fue trasladado a la UCI, de donde ya no pudo salir.

Lo cierto es que hace ya tiempo que Chiquito había perdido su chispa y sus ganas de seguir luchando, tal y como él mismo había confesado a sus más allegados. La muerte de su esposa, Pepita, le sumió en una profunda depresión. El malagueño tenía un hermano y varios sobrinos que le cuidaban, amigos que lo apreciaban y vecinos que lo acompañaban, pero él no podía dejar de pensar en ella: "Su mujer era su ídolo. Estaba muy enamorado y se llevaban muy bien. No se le va, la nombra muchísimo", contaban hace unas semanas.

Gregorio Esteban Sánchez Fernández nació el 24 de marzo de 1932 en el barrio malagueño de la Calzada de la Trinidad; de ahí su sobrenombre artístico. Su padre era electricista. Desde que tenía menos de diez años, Chiquito canturreaba por las calles y formó el grupo Los Capullitos Malagueños con unos amigos con los que animaba fiestas, bautizos, bodas y cumpleaños. Ya adolescente empezó a trabajar en el Teatro Chino de Manolita Chen, donde conoció a la que sería la mujer de su vida, una bailarina llamada Josefa García Gómez, Pepita, para los amigos, con la que se casó en 1950: "Nos casamos en el barrio de la Victoria, el cura que nos iba a casar se comió una torta de algarrobo que era como una palanca de grande. Fue casi todo el barrio, invité a cinco o seis a churros con café, no tenía más", le desveló a Bertín Osborne en 2016. Allí también confesó su mayor pena, no haber tenido ningún hijo: "Pepita sufrió tres abortos. Después de las operaciones yo le decía que 'Si viene, bien, y si no, nada", explicó.

Vivieron sus últimos años juntos en Málaga, donde paseaban y visitaban a diario Chinitas, un bar que tiene reservado un lugar para ellos y al que él siguió acudiendo en solitario cada día hasta que el pasado 14 de octubre, los bomberos tuvieron que personarse en su domicilio, donde se había quedado completamente inmovilizado tras una caída.

Chiquito y Pepita llegaron a celebrar sus bodas de oro y lo hicieron rodeados de su familia y amigos, muchos de ellos pertenecientes al mundo del espectáculo: Edmundo Bigote Arrocet, Paz Padilla... Los mismos que acompañaron al humorista en la despedida de la que había sido la mujer de su vida, donde se mostró completamente abatido: "Se murió de repente, de una arritmia que le dio. Estaba hablando conmigo y de repente empezó a decir que le dolía el pecho, llamé a la ambulancia y, cuando llegamos, al hospital me dijo el médico que estaba muerta", confesó emocionado.

"He sido feliz toda mi vida, pero mi vida era ella. Cuando la perdí, me perdí un poco a mí mismo, empecé a olvidar cosas y a desorientarme". El mundo ha perdido a su 'Condemor', a su 'fistro pecador', pero él ya está donde siempre quiso: al lado de su querida Pepita.

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